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La rebaja fiscal que nos aguarda 18 feb. 2014 19:53 Plácido Guardiola Jiménez

«Seguirán exprimiendo el limón»


El partido que nos gobierna prometió en su día bajarnos los impuestos y desde que está en el gobierno nacional no ha hecho sino todo lo contrario subirlos. Eso sí, tienen preparada la rebaja para el último año que será el de las vísperas electorales.
Cuando se le pregunta al Presidente Sr. Rajoy acerca de para cuándo suele contestar de forma muy gallega que «para cuando toque», que es la forma que tiene él para no decir ni blanco ni negro sino todo lo contrario.
Si hacemos caso a un artículo de Roberto Centenero en El Confidencial  "La reforma fiscal o el nuevo expolio de Rajoy" habrá que echarse a temblar, pues aun cuando nos rebajen algún punto el IRPF, que es la teta de donde exprime la hacienda española (asalariados y clases medias), en realidad compensarán esa bajada con subidas de impuestos indirectos.
Cuenta Centenero en su artículo que el Sr. Montoro, Ministro de hacienda, loco por sacar las cifras decentes que enjuaguen el creciente y desenfrenado déficit del Estado (ver  Rajoy, España no va bien ),  se le escapó la verdad en la Comisión de expertos que prepara la reforma fiscal al decirles que hicieran cuanto fuese preciso para que: “la reforma tiene que dar como resultado el recaudar más”. En otras palabras que la maquillaran, adornaran, eliminaran descuentos... lo que fuera pero que aumentara la caja.
Todo el mundo supone que finalmente por ahí irán los tiros, nos rebajaran algún punto impositivo de la escala del IRPF y de paso eliminaran deducciones para que al final puedan decir que cumplieron su promesa de bajar los impuestos, cuando en realidad nos harán pagar más.
Además si ellos a nivel nacional no lo hacen, no les quepa duda alguna que lo harán sus secuaces a nivel regional y local. Es lo que ha hecho nuestro Ramón Luis Valcárcel a nivel regional o nuestro Alcalde a nivel local. En ambos casos si se toman la molestia de mirar los recibos del catastro de su vivienda o el de las basuras de nuestro ayuntamiento comprobarán que la contribución de esa vivienda cuyo valor de mercado se ha depreciado en un 25-30% en el recibo de 2023 pagaron un 10% más que en el año anterior; si hacen lo mismo con los recibos de las basuras de Jumilla desde el 2011 al pasado año se han incrementado en un 8,26%. Eso por no hablar de otras tasas e impuestos.
Como ellos no quieren privarse ninguno de los privilegios que tienen, incluso se porratean los sueldos de diputados, concejales, etc. en las doce mensualidades, ni siquiera les afectan las medidas de austeridad que ellos mismos imponen.
Por tanto ojo al parche que dirán que nos los bajan, pero seguirán exprimiendo el limón

1 comentario :

  1. Roberto Centeno es persona inteligente y certera en sus juicios, aunque un poco tremendista siempre. De todas formas, no es necesario ser tremendista para ver ya con claridad que la política de los partidos del régimen estriba en el aumento de la recaudación, más que en la reducción de gastos. Ahí tenemos a nuestra elefantiásica administración, que ninguno de los dos partidos quiere reducir porque de ella viven.

    Nuestro sistema fiscal es un artefacto bastante deteriorado y perverso. El pomposamente llamado Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) es simplemente un impuesto sobre salarios, como vienen denunciando desde hace muchos años todos los grandes expertos fiscalistas, exministros o no (García Áñoveros, Borrell, entre otros). A las sociedades no se les grava la renta, los beneficios, sino el gasto y hay además un tratamiento que resulta discriminatorio entre las grandes empresas, con una fiscalidad muy baja, y las empresas pequeñas que están gravadas con pintorescas exacciones que por su carácter lineal son fuertemente regresivas (el que menos ingresa o gana, es el que proporcionalmente más paga).

    Hablando de pintoresquismos, el sistema fiscal español aplica, además de los impuestos ortodoxos, una plétora de exacciones de nombres vergonzantes, como licencia, canon, arbitrio, tasa, cuota, etc., que son verdaderos impuestos camuflados. Esto es particulamente habitual en la administración local.

    Otros nidos de impuestos camuflados los encontramos en las facturas de los servicios y suministros monopolísticos, como electricidad, gas y telefonía. Ahi se llaman peajes, moratorias, exacciones especiales, etc.

    La lucha contra el fraude fiscal es prácticamente inexistente, desde el momento en que no se actúa contra las grandes empresas que, con artificios contables discutibles, dejan de pagar miles de millones.

    Pasan los años y las legislaturas y los mismo defectos se mantienen. La tendencia no apunta a los verdaderos cambios necesarios postulados por los mejores hacendistas españoles y las recomendaciones de los organismos internacionales y la Unión Europea, muy especialmente en todo lo que se refiere en la reducción del gasto.

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