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La partícula de Dios 12 ene. 2011 08:48 Plácido Guardiola Jiménez

«Entre la religión y la ciencia»

Confieso que llevo unos días preocupado por las cosas teológicas, vamos que atraviesa mi estado anímico una etapa digamos mística, aunque no exenta de sarcasmo por las cosas que ocurren, pues los humanos no dejan de sorprenderme.


Seguramente me ha dado por la mística porque, en las cosas de lo terrenal, no veo solución ni esperanza, mientras que en estas otras de lo espiritual encuentro la paz y sosiego al percatarme de la necedad y terquedad humana, de este modo cuando retorno a la realidad termino perdonándome a mi mismo y a mis semejantes.
Resulta que andan los científicos más avanzados en Física Quántica buscando la llamada «Partícula de Dios», (también llamada bosón de Higgs en honor a su descubridor hace 40 años), no saben si realmente existe tal cosa; pero los modelos teórico matemáticos que definen el comportamiento del microcosmos de partículas que componen toda materia ( eso de los electrones, protones, cucas, etc.), y resulta que el bosón de Higgs, la partícula de Dios seria en definitiva algo sin masa pero portador de un campo energético que interactúa con el resto de las partículas y les hace comportarse como lo hacen, vamos que explica todas las leyes quánticas de esta rama de la física. Esta Partícula de Dios permitiría explicar el origen del universo, de ahí el sobrenombre que se le ha dado. Esta antipartícula que como dije no tiene masa, es capaz de dotar de tal propiedad a otras partículas y generar los equilibrios del sistema interno subatómico de toda materia.

Interior del acelerador de partículas

Por eso, científicos de todo el mundo andan tras la dichosa partícula, pues de encontrarla, tendríamos la respuesta a muchas cosas, seguramente la que más nos acucia ¿De dónde venimos, a dónde vamos?. Para dar con ella, se construyó en Ginebra por un consorcio de naciones europeas un túnel circular a más de cien metros de profundidad y veintisiete kilómetros de longitud, el denominado el CERN (Large Hadron Collider o Gran Colisionador de Hadrones). Una gran máquina que acelera partículas subatómicas hasta lograr que colisionen y se hagan añicos, sus creadores creen que para el 2012 es posible que logren algún resultado.

¡Dios mío, algo tan grande para encontrar una cosa tan minúscula! Tanto esfuerzo y siempre por responder nuestra pregunta más vital, más religiosa, mas profunda… ¿Qué hacemos aquí, qué sentido tienen nuestras vidas? Seguramente, sin tanto alarde científico, respuestas tan complejas se han respondido desde la sencillez de los mandatos budistas, el Zen oriental o desde el monasterio de Santa Ana por humildes padres franciscanos, precisamente porque la Abuelita Santa Ana sabe mucho acerca del origen de su nieto y su obra en la tierra.

Para saber mas del tema:

  • Página de Wikipedia

  • Libro MORENOVALDEPEREZ, R. (2002): “De lo visible a lo invisible una historia de la materia”, Valdeperez, Vigo.

  • Libro de LEDERMAN, LEO y TERESI, DICK (2007): “La particula divina” Critica, Barcelona. Lederman fue premio Nobel de física en 1988.

1 comentario :

  1. Puede que el fin último y primigenio de la ciencia sea responder a las preguntas fundamentales de que es, como surgió y hacia donde va el comos y todo lo que nos rodea.

    Explicar las fuerzas fundamentales que rigen las interacciones entre las distintas partículas y que nos afectan directa y diariamente. Comprender cosmos que nos rodea e intentar explicarlo hasta sus últimas consecuencias. Algo que quien se arroga la infalibilidad y esta impregnado por el dogmatismo no esta dispuesto a aceptar de buen grado.

    Pero no hay que olvidar que responder a todas esta cuestiones crea la base científica en la que se sustenta toda la obra tecnológica creada por la mano del hombre. Diversos estudios y "papers" de la mayor diversidad encuentran aplicaciones prácticas casi insospechadas o no relacionadas con el estudio que dio origen a tal provecho. Consecuencia derivada de responder a tan vitales preguntas y que TODOS caprichosamente ignoramos.

    El CERN y otros costosísimos programas científicos y de investigación (la ISS, el ITER y tantos otros) no son un alarde científico para usurpar el lugar de la religión, como algunos con sotana y mitra pretenden, es una apuesta en la que nos jugamos mucho de nuestro futuro. No lo olvides.

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