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De Felipe VI al Príncipe deseado 8 feb. 2014 11:56 Plácido Guardiola Jiménez

«La salida digna de una Infanta de España»



Hoy, cuando más de trescientos periodistas desplazados a Palma cubren el paseillo de una Infanta de España, sólo para contarnos el color del coche en el que hace el trayecto, la Infanta Cristina, la Monarquía y el país mismo, atravesamos uno de los momentos más grises de nuestra historia.
Difícil lo tiene la Infanta en lo personal, pues debe decidir en su dilema entre el hombre que ama y la responsabilidad institucional que representa. Haga lo que haga y dictamine el juez Castro lo que crea en justicia, el pueblo tiene su sentencia: es culpable.
Verdad es que a la crisis de credibilidad que atraviesa la Corona, han contribuido los propios errores del propio Rey por los que ya se disculpó; peno nada ha erosionado más su imagen institucional que las andanzas y trinques de su yernísimo el empalmado. Acciones que han conducido a la nuestra más alta intitución a un dilema sin salida: si abdica como señala el historidor Santos julia en El Pais "La erosión de la monarquía", deja al heredero una situación endiablada y difícil , si por el contrario no lo hace, será difícil que pueda conseguir frenar el declive del prestigio de la corona.
Tampoco es fácil para la infanta Cristina, quien aun cuando sea condenada o se adelante realizando por propia voluntad lo que el fiscal solicita resarcir el daño causado, es decir, reconocer su culpa en los dineros del caso Noos devolviendo el 50% del dinero ganado ilícitamente. Todavía quedara el daño causado a la institución de la que forma parte. Para ello debería como señala Zarzalejos en su artículo de hoy "El reinado de Felipe VI, en juego" del confidencial, presentar su renuncia a los derechos de sucesión y al título ducal que le concedió el Rey.
Seguramente sólo si la Infanta se inmola en lo institucional podrá recuperar la Monarquía que representa parte del daño causado, ella quedará como ejemplo de una persona fiel a la institución que representa yen lo humano admirable por la entrega al hombre que ama. Cualquier otra solución a ésta difícil ratonera, a la que Urdangarín y sus contubernios han llevado a la Corona , será nefasta para su imagen y futuro.
Un futuro que pone en serio peligro la realidad y prestigio de su hermano el Principe Felipe, de cuya imagen exterior y preparación nadie duda. Dilema que no sólo afecta a al prestigio de la corona, sino que profundiza más en la clásica separación entre españoles que se sienten republicanos y los que no.

2 comentarios :

  1. Anónimo9/2/14 10:26

    El honor perdido no se recupera jamás.

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  2. El daño a la monarquía no solo se lo han hecho Urdangarín y sus secuaces, también el rey que hizo de mamporrero en sus cambalaches como se constató con los correos del tal Diego Torres. Todos fuera (preparao incluido).

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