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Una Semana Santa cuajada de actos 1 abr. 2012 09:36 Plácido Guardiola Jiménez

«Días de mucho vísperas de nada»


Tenemos un carácter muy peculiar los jumillanos que nos lleva a «Días de mucho, vísperas de nada», esa particular forma de comportarnos la llevamos a todos los ámbitos de nuestra vida, desde el trabajo y los negocios hasta las fiestas y celebraciones.
De tal forma que «cautos y prevenidos», pasamos el año recluidos en nuestros hogares en el calor de nuestras mesas camillas. Sin salir, como quien dice, a la puerta de la calle. Cualquiera pasee por nuestras calles principales, pasadas las nueve de la noche (incluso antes), podrá percatarse de cuanto digo; sin embargo, en dos momentos del año, nos lanzamos a ella y no hay forma de meternos en casa. Uno de ellos es sin duda, la Semana Santa, el otro, la Feria de agosto.
Los que ya tenemos algunos años recordamos que éstas fiestas, dentro del bullicio de la calle, tenían sus pausas, sus descansos; pero con el discurrir de los años, los jumillanos ávidos de vida social en la calle, tras el duro invierno de reclusión en el brasero, los hemos ido plagando de actos y más actos hasta convertirlos en una festividad sin descanso ni cuartel, donde uno no sabe ya a que acto acudir.



Todavía recuerdo la Semana Santa como una fiesta pausada y descansada en dentro del bullicio que siempre fueron estos días en Jumilla. Antaño, tras la bajada el Domingo de Ramos del Cristo desde Santa Ana del Monte, uno podía visitar la familia y no hacer nada hasta la noche del Martes Santo en la que arrancaban los desfiles procesionales con la penitencial del Cristo de la Vida. Tras ese Martes llegaban los tres grandes días de arrebato semanasantero, donde entre desfiles, procesiones, formaciones, manolas uno terminaba por no recogerse en casa ni para comer (gracias al invento culinario de las empanadas). Llegado el Sábado de Gloria (como en el génesis) al séptimo descansábamos, se reponían fuerzas y despedíamos la fiesta Domingo de Resurrección, como Dios manda, con el júbilo de la caramelada en una mañana por lo general de calor primaveral.
Bueno eso era antes, ahora por el contrario, ya llevamos tres días de actos entre Procesiones Infantiles, Vía Crucis, Mini Feria del Vino, Automóviles de época, Tamborada, Encuentros y de un momento a otro comenzaran los armaos a avisarnos de que hoy es Domingo de Ramos y comienza la procesión de la Burrica, esta tarde la bajada y mañana la del Cristo de la Reja seguida de nuestros tres días grandes. Lo del sábado a descansar se acabó hace tiempo, pues ahora tenemos Tamborada y Procesión, con lo que llegamos exhaustos a la Resurrección. Vamos, como en feria que tenemos de todo; feria, Moros y Cristianos, Fiesta del Vino, Folklore, Caballos…
Pero mire Ud:¿Qué le vamos hacer? Aquí somos así, si algo tiene éxito lo copiamos y repetimos hasta la saciedad, muriendo de tanto éxito. Aquí nadie se mueve; pero como alguien lo haga en algo, y ese algo funcione, lo copiamos y promovemos hasta la extenuación. Más tarde, claro está, volvemos al «cauto y prevengo» y nos recluimos en las faldas de la mesa camilla.

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