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La Administración que tenemos 7 abr. 2014 21:54 Plácido Guardiola Jiménez

Una Administración casposa y obsoleta «La historia de una compulsa»

Burocracia y papeleo

Cuanto les cuento a continuación no es un relato de ficción, tampoco es un artículo de opinión sobre la Administración que tenemos en nuestro país,; se trata en este caso de una historia real que me ha ocurrido hoy mismo. Un suceso que aún en estos momentos me parece Kafkiano, irreal e inverosímil en pleno siglo XXI, en unos momentos, en los que nuestro gobierno no ceja en anunciar la simplificación de nuestra administración para hacerla accesible al ciudadano.
Junto con un grupo de amigos con residencia en varios puntos del país soy promotor de una asociación cultural deportiva sin ánimo de lucro que ya ha celebrado su asamblea constituyente y está en el momento de presentar sus estatutos y documentación en el Ministerio del Interior. Entre los papeles que componen la documentación a presentar están las fotocopias del Documento Nacional de Identidad de sus promotores debidamente compulsada. De entrada, tiene guasa que tu le tengas que demostrar al Ministerio del Interior que a la postre es quien expide el DNI que la fotocopia que adjuntas es idéntica a la original (eso es en realidad una compulsa), pues sí a estas alturas se lo tienes que verificar.
A finales de los noventa se adoptó la medida de que cualquier funcionario público podía compulsar una copia de un documento que tuvieras que presentar en cualquier organismo público a fin de agilizar la tramitación de expedientes. No pasó mucho tiempo cuando algún lumbreras, cabeza pensante o simplemente gilipollas pensó que aquello favorecía poco el control; por ello se modificó la medida. En adelante, los funcionarios sólo podían compulsar documentos que se presentasen ante el organismo al que pertenecía el funcionario.
Como aquello no dejaba de ser una chapuza, pues primero dejaba sin servicio de compulsas a los ciudadanos que viven en poblaciones donde no están presentes todos los organismos de la administración regional o nacional huno que crear la Ventanilla Única en los ayuntamientos.
Yo mismo he compulsado numerosos documentos en dicha ventanilla; pero este servicio de compulsa, a los pocos años, dejó de ser gratuito y se le pusieron unas tasas (a otro listo se le ocurrió que era la forma de engrosar la caja que manejan nuestros políticos) , aún con todo tu ibas, pagabas las correspondientes tasas y te lo hacían. Después llegó otro bienpensante con poder de decisión decidió que en Ventanilla única sólo se compulsa (aun abonando las tasas), si depositas ante ella la documentación a presentar . Por tanto , en este caso o yo recogía toda la documentación y las compulsas de todos los demás y lo presentaba en la Ventanilla Única de Jumilla donde me compulsarían previo pago de las tasas mi DNI o me buscaba un funcionario del Ministerio del Interior que me hiciese la dichosa compulsa. También me informó amablemente la funcionaria local que los Notarios también compulsan.
A éstas alturas, me puse a cavilar para concluí que, la guardia Civil tiene cuartel en Jumilla y como cuerpo de seguridad del Estado pertenecen al Ministerio del Interior, dado que aquí no hay comisaría de la Policía Nacional, bien pudiera ser que en el puesto me la pudieran hacer. Tras desplazarme al cuartel, el Guardia Civil que me atendió, tuvo que consultarlo con su superior, pero no hubo nada que hacer. Solo había dos opciones el Notario o viajar a Yecla para que en la comisaría me lo compulsasen.
Armado de valor y sin salir de mi asombro puse rumbo a la Notaría, una vez allí la administrativa que me atendió disipó mi miedo ante el coste que la compulsa notarial  de marras (cinco euros y pico), obviamente tenía que esperar pues aquello estaba de bote en bote y la compulsa debía entrar a la firma de la Sra. Notaria en este caso. Vuelvo a mi asombro cuando la chica rechaza la fotocopia que yo llevaba preparada ya que la debía realizar en papel timbrado, ponerle el sello de Legitimaciones y legalizaciones asi como anotarla en una especie de libro de registro que llaman Libro indicador. En este anotan como si de una escritura se tratase, de qué documento se se trata y quien solicita la compulsa. Añade un tampón con el texto en el que dice que el notario da fe de ello, otro de la fecha correspondiente y el propio de la notaria. Finalmente en un hueco de público se lo entra al notario para su firma y cotejo. Muy amablemente me confecciona la factura de unos seis euros introduciendo todo ello en un sobre. La verdad no me pareció barato para tanta reparandoria, al decir verdad hasta creo que a los notarios no les salga la cuenta de beneficios con estos servicios. La compulsa preciosa, como si fuera una escritura  (dónde va a parar con la fotocopia cutre y el tamponazo del funcionario), tan bonita, que no se si enmarcarla como si de un título se tratase en vez de entregarla.
Pero volviendo al principio de mi historia, a finales de los noventa, cuando podía compulsar todo cualquier funcionario, resulta que seis euros equivalían a mil pesetas. Recuerdan aquellos billetes que cantara Manolo Escobar en su canción con la letra: «Billetes, billetes verdes pero que bonitos son...». Por entonces si lo recuerdan con aquel billete se podían hacer muchas cosas, no como ahora con seis euros que se los das a un crío y apenas le llega para dos chucherías en el puesto.
Lo asombroso, vergonzoso, indignante, ridículo, absurdo, kafkiano, sin sentido... (y todos los apelativos que quieran incorporar), es que tu tengas que compulsar en un organismo público la autenticidad de algo que expide ese organismo, que tengas que ir encima a un Notario, que pierdas la mañana de aqui para allá y encima te cueste mil pesetas.
Este país es inmenso, inconmensurable, grandioso, surrealista... En serio, es para mearse de risa y no echar gota

1 comentario :

  1. Anónimo8/4/14 19:37

    Es cuestión de poder, de mando. Mandar es imponer obligaciones caprichosas a los demás. Las obligaciones lógicas no tienen mérito, las que acreditan el poder son las injustificadas. Un poder difícilmente impugnable, porque es un chantaje permanente que violenta al ciudadano: si no me das el papel no obtendrás tu derecho. La exigencia de la fotocopia del DNI -compulsada o no- es arbitraria según el Código Civil, porque la comodidad del funcionario no convierte lo arbitrario en legítimo y porque arbitrario es que te exijan que acredites tu personalidad en cualquier trámite administrativo, con independencia de que sea el Ministerio del Interior, emisor del DNI, el que te lo pida.

    Beltenebros

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