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La escuela de la Alquería 29 nov. 2013 16:28 Plácido Guardiola Jiménez

«La fotografía testimonio de una la historia »


En pocas ocasiones dos fotografías son capaces de describir tan bien el paso de la historia, la evolución de la vida social de un grupo humano o una comunidad como en estas dos pertenecientes a un grupo de mujeres de nuestra pedanía de la Alquería.
El paso de loa años se ha dejado sentir en aquellas niñas que con babi miraban con las caras llenas de asombro a aquel fotógrafo que se había desplazado hasta su escuela, para romper la lenta e inexorable monotonía diaria de las tareas escolares. Aquel día era especial, lo sabían desde que aquel hombre entro en su escuela con la cámara colgada de su hombro . A su maestra Blasi le costó más de lo habitual lograr calmar el alborozo y frenesí que se había levantado en aquella chiquillería ante la irrupción del fotógrafo.
En esa primera foto, no sólo están reflejados sus rostros infantiles, está reflejada toda una época, una historia un país. Lo está en el peinado de Dª Blasi, entonces una joven profesional que vestía y se peinaba muy al gusto de las mujeres más vanguardistas de finales de los sesenta. Detrás de ella los cuadros de rigor de aquella España que bajo la dirección del caudillo había librado la última cruzada católica frente al comunismo. Aquella escuela era cutre en medios didácticos, apenas los  bancos y pupitres de madera donde se sentaban, la pizarra, unas tizas de colores y el mural confeccionado por la maestra; sin embargo con tan pocos medios, era el lugar donde más se aprendía, todo un pozo de conocimiento y sabiduría.
Las niñas no miran sonrientes a cámara no tenían conciencia ni de cruzadas gloriosas ni de caudillos invictos, mucho menos de la escasez de medios didácticos que soportaba Dª Blasi. La escuela era un lugar maravilloso donde se veían con sus amigas, donde jugaban al recreo y se veían guapísimas con su babi limpio. Aquel día, además, era un día muy especial que rompía la rutina escolar con la presencia del retratista que acababa de llegar para hacerles un retrato: Con esta euforia festiva se apiñaron en torno a doña Blasi para salir en la foto que congelo por un instante sus vidas. Al fotógrafo se le coló inadvertido un detalle, ese que luego con el tiempo nos ayuda a ubicar la atmósfera de la época y del momento, sobre la mesa de la primera fila un cuaderno cerrado nos muestra las portadas que entonces hacían furor, en ella una imagen de con el rostro de Marisol, aquella niña prodigio que cantaba como los ángeles.


Muchos años después aquellas sonrientes niñas, hoy señoras hasta casadas y con hijos, miran de nuevo con caras sonrientes a la cámara. Siguen siendo caras alegres por verse de nuevo juntas en aquel espacio tan cargado de recuerdos de nostalgias... Ocupando el mismo espacio está la pizarra, el crucifijo y los viejos cuadros del Sagrado Corazón y la Virgen. En un lugar central, el lugar del viejo militar lo ocupa ahora una pareja de joven monarcas. Hasta los viejos y destartalados bancos de madera fueron sustituidos por pupitres individuales más livianos y ligeros, un armario para libros y ahora sí, un globo terráqueo que se iluminaba con los que se dotaba a finales de los setenta y principio de los ochenta a los colegios. Años que por cierto, fueron los últimos en que  permaneció abierta la vieja escuela de la Alquería. Aun así sus rostros reflejan la alegría de la celebración, del reencuentro de volver a posar junto a su maestra después de tantos años.
Han tenido la paciencia de hacerse unos babis parecidos a los que confeccionados a manos de sus madres llevaban el día de la vieja foto original en blanco y negro. Quieren así dejar constancia del momento, del paso de los años, de la gratitud a quienes le enseñaron tanto...
Solo que también aquí, inadvertidamente se deja sentir los cambios de época, el paso de la historia, la atmosfera del momento. Y así sin quererlo, sin proponerlo estas dos fotos nos sirven, nos muestran lo mucho que cambiaron sus vidas, también las nuestras, las de todos.

2 comentarios :

  1. Realmente nostálgico. Nos ha impresionado. Cuántas cosas podían hacerse en aquel tiempo con pobres medios! Hoy ni con la informática se consigue aquella felicidad de ayer.

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    1. Si eso era posible con tan poco, es prueba de que la felicidad no está en las cosas

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