Desde la prehistoria y, tras ella, en todas las civilizaciones su cultura ha venido simbolizando el poder en el bastón de mando o cetro. Un hueso, una vara decorada con diversos motivos constituía la representación simbólica mediante la que se atribuía al portador de la misma el rango y poder que ostentaba.
De ahí, que el símbolo del poder de faraones, monarcas, generales, obispos, jueces, etc. se haya venido representando mediante un bastón de mando o cetro. En el caso de los alcaldes españoles el origen es idéntico al que acabamos de describir; sin embargo, algunos matices en su evolución histórica justifican el que ahora se hable también para referirse al poder municipal de «Vara de mando» por «Bastón de mando».
Ambas expresiones las verán escritas si consultan hoy la prensa en noticias referidas a la transferencia de mandato de los gobiernos municipales del pasado sábado. De ésta forma, el diario La Verdad daba la noticia del cambio en la unión así: "Julio García Cegarra recibe con lágrimas de emoción la vara de mando"; mientras que para describir a nivel nacional idénticos actos titulaba: "La izquierda toma el bastón de mando de las principales ciudades"
«La «Vara de alcalde» constituía, además del símbolo de su poder, el patrón de medida de las tierras del que se servia el Alcalde para dirimir entuertos...»
La explicación del uso indistinto de sendas expresiones, ambas con el mismo significado “Representación simbólica del poder que ostenta la persona que lo lleva”, procede de nuestra edad media, donde los alcaldes que bajo el domino musulmán se denominaban Al Kadi (palabra de origen árabe que significa juez), tenían entre sus funciones la de ejercer de jueces en sus municipios, donde el eminente carácter agrícola de aquellas sociedadesse generaban numerosas disputas por el deslinde y límite de las tierras. La «Vara de alcalde» constituía, además del símbolo de su poder, el patrón de medida de las tierras del que se servia el Alcalde para dirimir entuertos. De ahí que, si al poder municipal nos referimos, es más correcto hacerlo con la expresión «Vara de mando».Desde hace miles de años nadie ha cogido a accedido al poder sin una ceremonia donde se plasmase la entrega de este símbolo, fuera la coronación de un rey, el acto de proclamación de un obispo o la toma de posesión de un alcalde. Incluso en aquellos casos que el poder se alcanza con el uso de la fuerza el vencido hacia entrega de los atributos correspondientes al cargo que perdía.
«En nuestra moderna democracia, lo normal, es que sea el alcalde saliente quien haga entrega de la Vara de mando»
En nuestra moderna democracia, lo normal, es que sea el alcalde saliente quien haga entrega de la Vara de mando (bastón si lo prefieren) al entrante. Digo lo normal, porque lo que ha ocurrido en nuestro pueblo en el último mandato ha sido de todo menos eso.Se inicio el pasado mandato con una toma de posesión del que hasta el pasado sábado fue nuestro alcalde, negándose este a recibir la vara de mando municipal del que fuera alcalde antecesor, el S. d. Francisco Abellán. Terminando su mandato como lo comenzó eludiendo su deber de entregar dicho atributo a la Alcaldesa que le sucede la Sra. Dª Juana Guardiola. En otras palabras, hemos tenido un mandato en blanco, al menos simbólicamente, donde la vara de mando nunca fue del anterior alcalde, a pesar de que desfilase con ella en la noche de Viernes Santo, pues ni la recibió de quien la ostentaba legítimamente, ni la entregó a quien corresponde ahora llevar. En definitiva, un limbo simbólico que terminará siendo también significativo para los curiosos de la historia local.Perderás los cambios que no hayas guardado.
La pregunta que a estas alturas cabe hacerse es donde residió el poder de Jumilla en estos años de vacío simbólico y de quién recibe ahora nuestra alcaldesa esos atributos.
La respuesta para mi es clara, nunca existió ese hueco en el traspaso simbólico del poder en Jumilla, pues si lo recuerdan el anterior Alcalde D. Francisco Abellán, entregó la Vara de mando al alcalde más indiscutible de todos los jumillanos ( ver la entrada de esta noticia en abril 2011), me refiero a nuestro Cristo que es alcalde honorario perpetuo de Jumilla. La respuesta es obvia entonces, no ha existido hueco y nuestra actual alcaldesa de recibir de alguien el Vara de mando con todos los honores reconocidos, lo ha hecho de Él.



























































