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Carta a sus Majestades los Reyes Magos 5 ene. 2013 06:57 Plácido Guardiola Jiménez

«Diálogo con sus Majestades »


¡Queridos Reyes Magos!:
En este nuevo año 2013, el motivo de mi carta ya no es para pediros que me traigáis nada; ni siquiera como el año pasado que os pedía que os llevarais algunas cosas. No, este año sólo pretendo hacer un repaso con vosotros de lo que ha sido esta larga relación epistolar entre nosotros a lo largo de más de medio siglo de vida.
A estas alturas de la vida, todavía me asombra mi capacidad de fe en sus Insignes personas, quiero pensar que se basa sin más en la esperanza humana por desear un mundo mejor y más acorde con sus mejores deseos e imaginarios. Pues la verdad, si juzgase mi fe en sus Majestades por los regalos que en estos cincuenta y tantos años pasados me trajeron, si lo hiciera así, hace mucho que habría perdido todo atisbo credibilidad en sus Reales Señorías. Todo ello cuando como saben y, sin llegar a ser ningún modelo de perfección, tampoco me he portado mal en tantos años.
Si algo he aprendido de sus reales viajes anuales, es que a pesar de ser Magos de Oriente (de occidente dice ahora el Papa), no traen lo que deseamos; sino más bien lo que pueden. Por eso, permítanme dudar a estas alturas de ese segundo título que les adorna. Por tanto, ahora, son mis Reyes más queridos; pero lo de magos… ¡Mejor lo dejamos!.
Si sus Majestades, a pesar de su avanzada edad, todavía conservan bien la memoria y afortunadamente no tienen ningún síntoma de esa funesta enfermedad que mina nuestros recuerdos y hasta nuestra identidad; recordarán que nunca pudieron traerme aquel fabuloso tren eléctrico que vi a los cuatro años en un escaparate en Valencia. No crean que al recordádselo guardo el más mínimo resquicio de rencor o reproche hacia sus Majestades, no es eso. Mis padres me hicieron comprender (no se ahora cómo), que a pesar de su voluntad real en traérmelo, no fue posible y con ello seguramente, aprendí a aceptar que no siempre se cumplen nuestros mejores sueños. Lección dura sin duda, pero inevitable para afrontar los retos que la vida nos depara; por ese motivo precisamente, mi sentimiento lejos del reproche hacia sus Reales Personas es de gratitud.
Aunque ignoro si lo que a continuación les comento es fruto de la envidia que corroe mi alma o fruto del más elemental hartazgo, quiero expresarles mi desconcierto, pues aun cuando como acabo de decirles entiendo y agradezco las decepciones y lecciones aprendidas, vengo observando que no es así para todo el mundo. Había niños entonces, los hay ahora, que aun portándose bien tienen que aprender la dura lección de la decepción y al revés. Me atrevo a contarles esto a sus Majestades, sólo por si de tantos largos viajes junto al cambio de inclinación del eje terrestre, sus camellos estuvieran desorientados de la ruta correcta.
En cualquier caso  mis queridos Reyes, no les pido nada, sólo agradecerles su magnánima atención y elevando mis plegarias a Dios pido por su larga y duradera vida, pues en definitiva, siguen siendo una esperanza, la utopía, en donde anidan los sueños del alma humana.

3 comentarios :

  1. Mientras no tengan yernos, vamos bien

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  2. Anónimo7/1/13 11:21

    Ni exministros del PPSOE que colocar.

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  3. Anónimo7/1/13 19:58

    Felipe González en Gas natural,con sus amigos catalanistas, Aznar en Endesa, Elena Salgado, también en Endesa, pero en Chile, para despistar y poner tierra por medio... Ahora Rato en Teléfonica...

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