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Al borde del abismo 11 abr. 2012 17:13 Plácido Guardiola Jiménez

«¿El fin de las Autonosuyas?»


Ni por un instante deseo que se haga realidad lo que a estas alturas muchos analistas económicos dan por seguro; que España será intervenida. La intervención para rescatar a nuestro al país de la bancarrota, no se parece en nada a un rescate en altamar donde los anhelados socorros acuden in extremis lanzando sus salvavidas y arneses para librarnos de las gélidas aguas donde nos ahogamos mientras sentimos entumecerse cada músculo de nuestro cuerpo. El rescate del que se habla, en el caso de producirse, poco tendría de parecido con ésta imagen redentora.
Por de pronto, aterrizaría unap pléyade de comisarios, asesores, técnicos gubernamentales o como quiera se les llame venidos de Bruselas, FMI, y BCE. Tomarían las riendas de las decisiones importantes. Con cara de póker, y ningún margen de negociación, no les temblaría la mano para despedir funcionarios, subir el IVA, recortar en sanidad, pensiones o por donde quiera tuvieran a bien meter la tijera en aras de la sostenibilidad financiera del país. No les tembraría el pulso ante la angustia y estrechez que provocarían en la mayoría de nosotros.
No me gusta esto digo; pero ante un gobierno dubitativo que se debate hasta perderse en el copago sanitario sin definirse claramente, ante una casta política (la que nos gobierna y nos gobernó), que legitima o ataca unos recortes como necesarios, mientras se niega a recortar donde de verdad hay que hacerlo, las Taifas de las Autonosuyas. Ante esto pienso que quizá los grandes males que padecemos traerán grandes soluciones futuras.
La partitocracia que nos gobierna, la que aspira a hacerlo no quiere meter mano donde debe, al costoso e insostenible chollo de las autonosuyas donde colocan a barones, seguidores y partidarios. Parece que se atreven con todo: Cultura, IVA, salarios, IRPF, Reforma Laboral, Educación, Investigación, Sanidad; con todo menos con lo que deben, poner fin a este lujo impagable de asesores, parlamentos, cargos y carguillos regionales. Todo eso, sin contar las televisiones autonómicas para más lustre y gloria de sus emisarios territoriales.
Ante este abismo que nos atenaza, me consuela pensar que sólo esos advenedizos técnicos impuestos desde el exterior, sin legitimidad democrática, son lo suficientemente libres de esta lacra partitocrática territorializada, para poner fin a esta lepra que nos consume.

3 comentarios :

  1. Y para librarnos de amigantes (amigos y mangantes, Emilio Lledó dixit)

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  2. "donde colocan a varones ( y hembras)".
    O ¿a barones?

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  3. Menudo chollo, que nos gobernara Bruselas o Alemania o el FMI. Cualquiera mejor que el PPSOE.

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