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No olvidemos nuestro otro corazón 30 sept. 2011 15:38 Laura


Nuestro corazón, ¡qué gran órgano! Nos permite respirar, comer, caminar, dormir… en definitiva, nos permite vivir. Pero también soñar, amar, querer…
Esta semana se celebraba el Día Mundial del Corazón, conmemoración con la que se pretende concienciar a la población la importancia de cuidar ese corazoncito que hay dentro de cada uno de nosotros, para que siga latiendo día a día.
En este día, fueron varias las entrevistas que durante toda la jornada se llevaron a cabo a expertos médicos, que daban una y mil recomendaciones para cuidar ese órgano vital; así como reportajes a enfermos que han tenido que hacer frente a un transplante, y que afortunadamente, siguen viviendo para poder contarlo.
Escuché varias de estas entrevistas, a cuál más interesante, pero sin embargo me llamó la atención el que nadie se preocupara por ese corazón que, aunque siga latiendo, cada vez su calidad de vida va en deterioro.
¿Que qué quiero decir con esto? Pues que está muy bien que prestigiosos doctores nos recomienden cómo debemos de cuidar nuestra salud para que nuestro corazoncito se apague lo más tarde posible, pero que a veces también está bien que nuestro corazoncito practique desde el lado más sentimental y humano.
Hoy en día, parece que se nos ha olvidado seguir visitando a nuestros mayores, decir te quiero a nuestro hijo, o hacer una caricia a nuestra esposa o esposo. Las prisas, el estrés, el ritmo que está alcanzando nuestra sociedad, está matando a nuestro corazón sentimental. Vamos de un sitio a otro sin pararnos a contemplar nuestro alrededor. Queremos conseguirlo todo, lograr un mayor status, y lo triste, es que cuando lo logramos, entonces nos parece insuficiente y, de nuevo, comienza nuestra carrera por conseguir ahora otra cosa todavía mayor. Una persecución, por la que muchas veces debemos de sacrificar las cosas que verdaderamente nos darías esa felicidad que añoramos.
Hubo una vez una persona, mejor dicho, una gran persona, que me aconsejó: “No olvides nunca pronunciar cada vez que tengas oportunidad estas palabras: GRACIAS, PERDÓN, POR FAVOR, y TE QUIERO”. Sabio consejo aquel que me ha permitido llegar al día de hoy con un corazón sentimental fuerte y sano, y que cada momento sigo poniendo en forma.
Tan solo se trata de cuatro palabras que nos permitirán vivir, seguro, mucho más felices.

1 comentario :

  1. Siguiendo el consejo de esa gran persona que mencionas te digo amiga Laura: ¡Gracias por recordárnoslo! ¡Eres un sol! Te seguiré

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