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Un espléndido pregón de Semana Santa 15 abr. 2011 09:54 Plácido Guardiola Jiménez

«La ortodoxia versus encimarios»

Ocurre en todo cuanto es ampliamente aceptado por los ciudadanos de una sociedad sean: símbolos, elementos de la cultura, valores, imaginarios… Si algo es querido y aceptado por una amplia mayoría, inevitablemente e indefectiblemente, surge la ortodoxia. Son pues los ortodoxos unos cuantos sujetos que frente, al resto de ciudadanos que comparten también esos valores, quienes pretenden ser los detentadores de la pureza de ese sentimiento compartido por todo un pueblo. Ellos, se atribuyen la esencia de ese sentimiento común acerca de lo que sea. Los nacionalistas son en nuestro país el mejor exponente de las ortodoxias territoriales. De esta forma, desde la ortodoxia regentada en minoría se aferran a organizar el cotarro del sentimiento compartido, especialmente así ocurre con creencias sociales, símbolos religiosos o fervor popular. En nuestro país ocurre con la Semana Santa. De ahí que en Jumilla exista la ortodoxia especialmente en esas fiestas ampliamente aceptadas y queridas por todos, aunque aquí no les llamemos ortodoxos, sino«encimarios». Palabra gráfica donde las haya, pues los ortodoxos están siempre encima del cristo, la virgen, o aquello que despierta el fervor de todos. En todas partes hay encimarios y ellos se atribuyen el frasco de las esencias para aprobar el grado de pureza de los demás. Este año los ortodoxos, protestaron contra el pregonero, pues alguien salido del mundo de la zarandula, era evidentemente considerado no apto para desgranar tan exquisito y selecto acto. Pero he aquí que el tirititero subió hasta el atril finalmente, desgranando durante hora y media el más emotivo pregón de semana Santa que los lugareños recuerdan. Lo hizo espléndidamente, no porque su condición de actor le permitiera declamarlo como un auténtico profesional, tampoco porque supiera hacer una buena puesta en escena, no. Antonio Banderas hizo un espléndido pregón de la Semana Santa en Málaga porque la siente, la ha mamado y aunque los encimarios de Málaga lo consideraran un advenedizo, sólo desde el corazón de alguien salido del pueblo se pueden decir las cosas como el las dijo. Me alegro por la Semana Santa de esa ciudad, también por Antonio Banderas, pero me alegro mucho más por la derrota de la ortodoxia.

1 comentario :

  1. Toda una visión progresista de la semana santa. A los encimarios los tenemos rodeados.

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