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La Telecracia 18 mar. 2010 10:08 Plácido Guardiola Jiménez

«La timocracia en la que vivimos»

Quienes piensan que vivimos en una Democracia porque cada cuatro años somos convocados a depositar una papela en la urna de cristal, están equivocados, muy equivocados. Una Democracia se basa en el Estado de Derecho donde todos estamos sometidos al imperio de la Ley que nos hemos dado, donde nadie y menos aún los que gobiernan, legislan o se saltan la norma básica. Una Democracia se funda en la separación de poderes, donde hay total independencia entre los poderes Judicial, ejecutivo y legislativo. Una Democracia basada en un sistema representativo, requiere que los elegidos representen la voluntad de sus ciudadanos electores.
Nada de eso ocurre aquí, para empezar no hay una justicia gratuita para el ciudadano de a pie, si este se siente lesionado en sus derechos y pleitea contra la Administración por cualquier asunto, deberá pagarse de su dinero abogados, procuradores y sumergirse en años de juicio en la una espera final que, por lo general, ganará la Administración (sea local, Regional o Nacional). Mientras, ésta Administración, se defenderá usando también los dineros del ciudadano que le interpuso el recurso.
El legislativo aprueba leyes que contradicen la Constitución y aquí no pasa nada, pues el Tribunal Constitucional está convenientemente formado por jueces adictos elegidos por las formaciones que conforman el parlamento. Por tanto, no cabe el fallo en contra y si cupiese, se demora la sentencia años y años (vean lo que ocurre con el famoso Estatuto Catalán).
Los electores no eligen a sus representados, sino entre cuatro o cinco listas cerradas donde personas que no conocen, que aterrizaron de otras provincias, o fueron designadas por los aparatos de los partidos están puestas en un orden de salida determinado.
Eso sí, nuestros políticos, se hacen fotos, salen en la tele, unas veces sonríen, otras aparentemente enfrascados en frases y discusiones que parecen de fondo, cuando en realidad son matices superfluos más aparentes que reales, pues luego se ponen de acuerdo a la chita callando en lo que les conviene: mantener y defender el estatus autonómico donde colocar y repartir prebendas entre sus fieles, sus jubilaciones, un sistema electoral que beneficia a los dos grandes, un sistema judicial que favorece su poder hegemónico, una radio y televisión pública que cante sus excelencias, etc. etc. Eso sí, fingen debates en la televisión, marcando sus diferencias sobre tópicos manidos de izquierda y derecha. Sus diferencias más aparentes que reales, los hacen parecer distintos a los ojos de los televidentes, y los ciudadanos terminamos creyendo en ellas y tomando partido por una u otra opción que sólo esconde detrás horas de marketing y telegenia.
Señores, llamemos a esto por su nombre, esto es una Telecracia basada en una oligarquía partidista, donde la dedocracia de sus aparatos elije lo que se supone nos conviene.

5 comentarios :

  1. Que razón tienes...

    Al final la disidencia activa o la insubordinación son la única respueasta a esta democracia "mockup" que tenemos. "Mockup" sería traduciendo maqueta, decorado.

    En otros paises no es que esten mucho mejor que aqui, ya que nigún país occidental ha desarrollado una "democracia completa" tal y como bien la has definido. Pero son bastante mas serios en cuanto a separación de poderes y control a su clase política.

    Asi nos va...

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  2. Me quedo un poco estupefacto con las cosas quese pueden hacer y para las que puede servir la palabreja "cracia" la cantidad de prefijos que se le pueden aplicar y lo bien que acaba explicando la situacion. Estoy totalmente de acuerdo contigo.

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  3. Si pero la unica solucion es destruir todo esto .No se puede sustituir la sustitucion significaria mas de lo mismo con otras caras.Pero como vencer a los medios de comunicacion que tienen el monopolio de la informacion y ademas estan al servicio de los estados y que a traves del miedo tienen a las masas ya no solamente sometidas sino tambien torturadas psicologica y fisicamente .Y como vencer a las grandes corporaciones y multinacionales que son las que dictan y obligan a los estados las normas a seguir y que estan compuestas por una elite economica que solo mira por el enriquecimiento personal a costa de quien sea y de lo que sea.Y por ultimo tenemos a la banca con su dinero deuda y con sus intereses especulativos que hacen que nuestras vidas se conviertan en meras especulaciones economicas sometidas a sus intereses del momento.Desgraciadamente el mundo esta en manos de este gentuzo que aun a pesar de saber que este es un viaje a ninguna parte nos han metido en este tren haciendonos creer que es el unico y condenando al que no suba en el a la marginacion y la exclusion.Por todas estas razones todos estos politicastros de chichi nabo sean del color que sean se han convertido en los esbirros que intentan dirigir a las masas cada vez mas aborregadas y desinformadas hacia los intereses cada vez mas abyectos de esas elites.No es dificil a estas alturas y despues de lo que llevamos visto en los ultimos 10 años entender todo esto ,si realmente hubiesen politicos honestos e implicados de verdad con el desarrollo de la humanidad no nos llamarian jamas a las urnas para darle credibilidad a esta puesta en escena a este gran teatro hipocrita y destructivo que se llama democracia .

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  4. La entrega de nuestro destino y nuestra independencia electoral a todos los millones de inmigrantes que han invadido España ya se ha iniciado. Además de tener por seguro el voto futuro de todos aquellos hijos y nietos de inmigrantes nacidos en España, la izquierda y gran parte de la derecha van dando los primeros pasos y cambiando leyes para hacer que los inmigrantes actuales, los que no han nacido ni en España, puedan robarnos los ayuntamientos en las municipales.

    El Gobierno aprobó este viernes enviar a las Cortes Generales el acuerdo entre España y Uruguay que permitirá a los inmigrantes uruguayos votar en las elecciones municipales españolas y viceversa. El escándalo es avergonzante. Nuestra capacidad de decidir será ahogada por millones de individuos que votarán a partidos islamistas, indigenistas o identitariamente inmigrantes para copar nuestras instituciones y desde ahí imponer sus leyes, sus costumbres y su férreo control definitivo sobre Expaña.

    “El Acuerdo con Uruguay tiene como objetivo contribuir a una mejor integración y participación de los ciudadanos de ambos países en sus municipios de residencia”, según el Ejecutivo. En realidad es el primer paso de una serie de pactos de rendición con Colombia, Ecuador, Perú, Marruecos, China, Bolivia, Rumanía, Rusia, Senegal, Gambia y quien se sienta interesado. Esto es la subasta pública del voto.

    Según datos oficiales, a 30 de septiembre de 2009, los residentes uruguayos en España eran 34.625, de los que podrán votar en las elecciones municipales aquellos mayores de edad, “que hayan residido en España, legal e ininterrumpidamente, durante, al menos, los cinco años anteriores a su solicitud de inscripción en el censo electoral”.

    En Uruguay, a 25 de febrero, había 56.989 residentes españoles, gente a la que le debe importar un soberano bledo votar en Uruguay. La excusa barata y perversa de que los pactos son recíprocos es humillante. ¿Cuántos españoles viven fuera de España e comparación con los inmigrantes que por millones ocupan ilegítimamente nuestro suelo patrio? ¿Y esos españoles querrán votar en sitios donde no llegan ni a cuatro gatos? Además, ¿quién se atreve a votar en sitios tan “democráticos” como China, Bolivia, Marruecos o Gambia? A nadie en su sano juicio se le ocurre imaginar a miles de españoles yendo a las urnas de las municipales en la dictadura marroquí. Tampoco los españoles residentes en Bolivia irán, claro está, a las municipales bolivianas para derrocar al dictador de extrema izquierda Evo Morales. Primero porque numéricamente no pueden, segundo porque están amenazados, y tercero porque no pierden el tiempo en gilipolleces como esa. La ley está hecha especialmente para favorecer única y exclusivamente a más de 7 millones de inmigrantes que viven en España, gente que votará por ejemplo al PRUNE, el nuevo partido islámico de España, en los años venideros.

    Este acuerdo es similar a los ya cerrados con Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú, Trinidad y Tobago, así como Cabo Verde, Islandia y Nueva Zelanda. Como puede verse, la entrega es una locura total.

    Hay otros dos pendiente de firma con Burkina Faso y Corea del Sur, mientras que “queda pendiente por concluir la negociación de los Acuerdos con Venezuela, con la que se está a la espera de la contestación a las propuestas españolas”. ¡Imagine el lector a un españolito de a pie atreviéndose a votar en Venezuela, en la dictadura del Gorila Rojo, Hugo Chávez! ¡A nadie en su sano juicio y con apego a la vida se le ocurre eso!

    Se calcula que cuando se hayan formalizado todos los acuerdos previstos, se cubrirá una población inmigrante de algo más de un millón de personas, de las que, descontando menores y las que no cumplan el requisito de los cinco años de residencia, podrán votar unas 600.000. Es decir, una suculenta tajada electoral que la izquierda cree -muy ilusamente- que podrá garantizarle el poder in aeternum.

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