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VUELTA A LA NORMALIDAD 17 abr. 2009 20:50 Sonia Anguix

Pasó la Semana Santa y nuestros sentidos vuelven perezosos a la actividad rutinaria.
Atrás queda ese aroma tan peculiar que adquiere nuestra tierra en esos solemnes días, mezcla de incienso, cera quemada, caramelos, flores y empanás.
Marcharon los amigos, los familiares; quitaron a iluminación festiva y en el fondo de nuestra alma adulta queda el retazo del niño que fuimos que continúa preguntando porqué se ha terminado tan pronto.
Me gustaría felicitar desde aquí a nuestras bandas, cuyas marchas van apagándose con reticencia en lo sonoro de la memoria; y desear que se solucionen lo antes posible todas las dificultades que han surgido en los últimos tiempos.
Cambiando de tercio, encontramos otras dos celebraciones inminentes. Mañana se ha organizado una visita a Coimbra con motivo de la conmemoración de monumentos. Polémicas aparte, cabe plantearse la innegable contribución al patrimonio histórico-artístico y cívico de estas huellas que constituyen un vínculo que hermana generaciones en el devenir de los años.
La segunda cita obligada es la del 23 de abril, Día del Libro, que será conmemorado a lo largo de la próxima semana por las instituciones educativas; sirviendo asimismo de punto de partida para desarrollar talleres literarios planteados por el Ayuntamiento y destinados a los más jóvenes. Echo sin duda en falta alguna iniciativa dirigida por y para el público adulto. A este respecto recuerdo las palabras que, hace ya algún tiempo, plasmó Beltenebros en este blog que animaban a realizar algún acto para celebrar este día que no nos debiera dejar indiferentes, máxime cuando va a ser celebrado por los más pequeños y los jóvenes. Además, ete año tal día es un poquito más especial si cabe, puesto que se conmemora a otros dos grades de las letras: Larra y Poe.

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