-->

La auténtica Resurrección 15 abr. 2009 08:29 Plácido Guardiola Jiménez

«Un Domingo de Resurrección más resurrección que nunca»

Quienes me conocen y hablan conmigo a menudo, saben que respecto a la crisis soy más bien pesimista, ojalá me equivoque. Mantengo que aunque el mundo mundial salga en el 2011 (tal y como sostienen los gurus de la economía), nuestro país, seguirá sumida en ella más años. Sin embargo, este Domingo de Resurrección contagiado de una inexplicable sensación, me supo a más de Resurrección que nunca y un soplo de cálida esperanza inundó todos mis pensamientos.
No me digan si fue por el 50 aniversario, por el cambio de itinerario, por los globos, por el gentío que se agolpaba en la puerta de Pipa, por las bandas que sonaban por doquier… Ignoro por qué, pero ese encuentro en la plaza del Jardín del Rollo me supo más a resurgir y alegría, que el de todos estos años, en los que no he faltado a la cita con mis cámaras.
Ahora, al repensar esa sensación que me inundó, no creo que su origen fuese una alegría personal e intima; sino algo que se palpaba en el ambiente, en las caras de todos vosotros que deambulabais expectantes y contentos por las calles esperando el encuentro. Mientras caminaba hacia el jardín del Caracol al son que marcaban los acordes de una banda que desfilaba tras de mi, de la calle la Verónica salía San Pedro con la suya, del Pósito otra imagen con su banda, por la de Juan Ramón Jiménez asomaba el Rollo con su aparición a Santo Tomás y en las puertas del Pipa miles de personas sonreían, se saludaban reflejando en sus rostros la alegría propia de una fiesta.
No me digáis por qué, pero pensé que aquello era el preludio de un futuro luminoso, del desalojo de este grisáceo horizonte. Por primera vez en muchos días tuve esperanza en el futuro, no porque lo dijeran los expertos economistas, ni tampoco un líder carismático, ni las promesas de ZP… la tuve porque la vi reflejada en vuestros rostros. Pensé que sólo se puede creer en nosotros mismos, que sólo ese cachito de esperanza que late en cada uno de nosotros puede empujar a salir de esta situación, que en definitiva, entre todos hacíamos que este Domingo de Resurrección era sin duda más Resurrección que nunca.

2 comentarios :

  1. Mi enhorabuena por esta excelente reflexión, estimado Plácido. Ojalá que esa esperanza de la que aquí hablas se haga realidad.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Me alegra que te haya gustado Luis, al igual que espero que este blog te haya llevado hasta Chile los lejanos ecos de sus tambores junto al palpitar de la gente del pueblo que te vio nacer.

    ResponderEliminar

¡Bienvenido al RENDRIJERO!

¡Gracias por tus comentarios!
Se respetuoso y opina libremente. Tu comentario será revisado y publicado en unas horas.

Ponerse en contacto con el Rendrijero