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Perfiles tras la muerte 25 ago. 2011 20:42 Plácido Guardiola Jiménez

«Cementerios virtuales»

En los últimos años, nuestra sociedad ha cambiado vertiginosamente en todos los aspectos, transformando por completo nuestra cultura. La muerte, sus ritos su forma de entenderla y todo cuanto la rodea es sin duda uno de los ámbitos de la vida humana que más hemos cambiado. Hemos pasado de convivir con ella a esconderla, de preparar y pagar en vida nuestro funeral, epitafio, mortaja a ocultarla en discretos y asépticos tanatorios y en contra de conservar los restos a quemarlos.
En la vida real, aun a pesar de esta negación de la muerte, tenemos una ligera idea de los ritos que deseamos en ese último tránsito. Sin embargo, ni siquiera alcanzamos a imaginar que hacer tras el trance en la vida virtual, es decir, nuestros perfiles, blogs, fotos y cuanto rastro dejamos a diario en Internet. Especialmente en la llamada Red Social vamos depositando a lo largo del tiempo pensamientos, ideas, imágenes, emociones y expresiones que configuran una segunda existencia, en este caso, virtual, que también debería cerrarse de algún modo.
En algunos casos como Facebook no es sencillo hacer desaparecer el perfil de un fallecido, ésta empresa quiere convertir los perfiles de fallecidos en páginas in memorian donde amigos y conocidos puedan entrar a rememorar al fallecido y dejar unas palabras o frases de recuerdo. Vamos, una especie de cementerio virtual donde visitar el día de todos los santos a nuestro amigos, familiares y conocidos ya desaparecidos.
Existen ya cementerios virtuales hasta de habla hispana dedicados a estos menesteres que han creando memoriales en la red («Jardín celestial», «El Adiós», «El cielo»…), sitios que, sin duda, esperan convertirse en negocios rentables a corto plazo. Han nacido también empresas que gestionan por módicos precios el legado virtual de un sujeto dando cuenta a sus herederos. En definitiva, todo un mundo nuevo para los negocios y la legislación futura que deberá salvaguardar la identidad de los sujetos fallecidos.


Ustedes se han parado a pensar sobre ello ¿Qué harán llegado el caso?

1 comentario :

  1. No deja de ser parte del patrimonio que te lega el finado. Si conservamos objetos cotidianos, sin utilidad para nosotros, de nuestros abuelos o padres ¿por que no hacerlo con las vivencias, pensamientos y recuerdos expresados en la red?
    Mientras el precio del almacenamiento digital sea barato, me parece un buen acto de memoria.

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