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Murcia 25 dic. 2009 20:30 llanerosolitario

Bernardo Simón


Fue morisca y después cristiana. Aragonesa y luego castellana. Por un regalo de familia, de suegro a yerno fue donada. Tierra de fronteras, de guerras, luchas y batallas. Tierra de mares y lindas playas, de ríos secos y áridas ramblas. Que durante décadas andan secas y en cuestión de horas, se desbordan en terribles riadas. Tierra de contrastes, de paisajes hermosos y horizontes de lomas peladas. Tierras de secano y de huertas regadas. De tomates de Águilas y Mazarrón, de olivos de Abanilla y Moratalla. De limones de Santomera y arroz de Calasparra. De Cartagena la cantonal, la militar, la marinera y la de sotana. La de la Asamblea Regional, Capitanía General y sus ruinas romanas. Tierras del Altiplano, de Jumilla y de Yecla, de vinos y muebles, de viñas y tablas. De pámpano y serrín, de umbrías y solanas. Tierras de romero y tomillo, de ajedrea y retama. De la vega alta, la media y la baja. De Cieza y sus olivas, de Abaran y de Blanca. De Ricote y Ulea, de Archena y de Alguazas. De Molina y sus conservas, de Alcantarilla y su noria huertana. De Murcia y sus muchas pedanías, de su huerta por milenarias acequias regadas. A la vera del monte, a los pies de La Fuensanta. Del Palmar y de la Alberca, de Sangonera la Verde, y de la otra, la Seca. De Aljezares y Beniajan, de Monteagudo y Esparragal, de Beniel y de Zeneta. De Casillas y su Belén de figuras en movimiento, rodeado de bancales de coliflores, zanahorias, rábanos y pimientos. Donde el Segura sale de Murcia, buscando las huertas de Orihuela, patria de Miguel Hernández, poeta que parió la tierra. De la Manga del Mar Menor, de San Pedro del Pinatar y Santiago de la Ribera. De San Javier y Los Alcázares, del Cabo de Palos y la Isla Perdiguera. De Fuente Álamo y Torre Pacheco, de Balsicas y de Corvera. De Roldan y Sucina, de la cresta del gallo y del puerto de la cadena. De Librilla y de Totana, con su romería de la Santa, de Aledo y Alhama, con su industria carnicera. Del Valle de Guadalentin, que llega hasta la almeriense Vera. De Lorca su capital, universal semana santera. Que hasta mitad del siglo pasado, tubo de pedanía, al pueblo de los cacharros y de las cuevas, Puerto Lumbreras. Lorca, de Blancos y Azules, de caballos y carros, de jinetes a la carrera, de esa pasión que muestran, que trasciende las fronteras. De San Patricio su colegiata, del Sol su fortaleza, de sus numerosas diputaciones, que se cuentan por decenas. Murcia de grandes valles, llanuras y vegas. Murcia de altas montañas y conocidas sierras. Espuña y Revolcadores, la de La unión que es minera. La del Carche y la Pila, la de Carrascoy antenera. De Lorqui y de Ceuti, de las Torres de Cotillas y de Mula. De Albudeite y Campos del Río, de Priego, Cehegin y Bullas. De Caravaca y su Santa Cruz, de sus caballos del vino y sus mantos bordados. De su castillo medieval, de sus Moros y Cristianos. De su Año Jubilar y de su Orden Templaría, de sus altas pedanías, de Archivel y Barranda. Del montañoso El Sabinar, y del Calar de la Santa. Murcia de aguas termales, de balnearios y sanas terapias. De Fortuna y El Rellano, de la Hoya del Campo y La Garapacha. De Barinas y sus mariscos, de la Cañada del Trigo y La Zarza. Murcia y su Bando de la Huerta, su Entierro de la Sardina y su Semana Santa. Sus Salzillos y su Catedral, su Platería, y de las flores, su plaza. Murcia y sus paparojotes, sus dulces de sartén y sus barracas. Sus morcillas cocidas, su morcón y su butifarra. Murcia de Isaac Peral, Muñoz Barberán y Narciso Yepes. De Paco Rabal, Juan de la Cierva y Arturo Pérez Reverte. La Murcia de los Guevara, los Fajardo y los Vélez. Murcia la inmortal. Murcia la de siempre, cruce de caminos, del que se marcha y del que viene. La de la economía sumergida, la que más coches de la marca Mercedes tiene. Murcia la de Varcárcel, que Ramón Luís I se siente, en este Reino huertano, donde siempre se esta marchando, y al final, como el turrón por Navidad, siempre vuelve. Murcia la del tranvía, la del Ikea, y la de la 7. La del restaurante El Cherro, el hotel Churra y el Ricón de Pepe. Viva las murcianas y murcianos, viva Murcia y su gente. Un saludo jumillano, un te quiero y hasta siempre.

2 comentarios :

  1. Ah, que tú eres el Llanero Solitario?
    Ahora entiendo el uso de la demagoria que has hecho en muchos de los articulos que has publicado en este Rendrijero.

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  2. Villancico

    En el portal de Belén
    hacen lumbre los pastores
    para calentar al Niño
    que ha nacido entre las flores.

    Templarios, zambomba,zambomba,
    carrizo, carrizo
    que los templarios de Jumilla
    también comemos chorizo
    con vinico de Jumilla,
    pataticas apelotonás,
    y pimientico frito.

    Mis bendiciones
    Frey Anselmo de los Cerrillares

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