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El Candi III 16 ago. 2009 20:11 llanerosolitario

Hoy de buena mañana, en nuestro matinal y diario paseo, nos bajamos para la cuesta de la parra, al fondo se elevan majestuosos sobre el horizonte los pinos de los baños del Tío Campa. Están junto al camino mar, que sube desde el charco Ontur, por el borde de la rambla. Que mira como está Candi, para que baje un día de estos una riada, el tapón que puede originarse con las cañas que hay en el curso del agua, puede ser de los que hacen historia. De noticia de primera plana, aunque solo sea en ese periódico local, con nombre de semana.

Que nombre para un camino Candi, que cosas tan raras, si al menos fuese hacia el Este, al mar llegaríamos aunque tardásemos una semana, pero hacia el Oeste y buscando la solana, como que no me oriento Candi, vamos a andarlo un poco y ver si es verdad que llegamos a alguna playa.

Después de un buen rato, a donde único llegamos es a una vieja cantera abandonada, que hace años se empleo como vertedero, porque todavía se aprecia en su entorno la imborrable huella, que aquel uso dejo en épocas pasadas.

Se a clavado algo en un pie, parece que el Candi cojea de una pata, ya somos dos los cojos en este caminante grupo, donde él abre la fila y yo cierro la escuadra. No me deja que se lo mire, y cada vez, lo que sea, llevará más clavada, trato de cogerlo, de ofrecerle algo al engaño, pero nada. Por la vía del razonamiento, por la amistad creada, por el aprecio que te tengo, déjame que te mire la pata. Como si a la pared le hablara.

Llegamos a casa y lo cojo mientras bebe agua, y aunque de mala gana, me deja que le mire la pata, y en la certeza yo andaba, era un trozo de vidrio que le ha producido una herida por la que ya sangra, debe de haber sido en el viejo vertedero, al que fuimos pensando que era una playa.

Suspendemos por hoy el paseo y te leo algo mientras descansas Candi. Tengo a mano un libro que relata la historia de una batalla, donde España perdió el dominio que tenía sobre las aguas. Fue una batalla naval, de las que el destino de una nación cambia, se perdieron los mejores marinos, los más grandes barcos de guerra que los mares surcaban, se luchó contra los ingleses en un cabo de mar de las costas gaditanas.

La llamaron de Trafalgar, y el orgullo de una nación se defendía, allí murió Churruca, Galiano y Alcedo, aunque consiguió salvarse Gravina. Salieron del puerto de Cádiz treinta y tres barcos y solo nueve de ellos volverián. Fue una derrota advertida Candi, por los nuestros sabida, se fue a una muerte casi segura, pensando más en la gloria póstuma que en la propia vida.

Se perdió la batalla y comenzó la caída, del imperio de ultramar donde el Sol nunca se ponía, así lo cuenta la historia Candi, sabes que en cosas tan serias nunca te mentiría. Después de aquella batalla, una guerra vendría, contra el mismo aliado que en Trafalgar se tenía, mandados por Bonaparte que emperador se creía.

1 comentario :

  1. Sr. Llanerosolitario, me encantan sus artículos candinianos, si me lo permite, y con rimas, que se me hacen encantdoramente atractivos.

    Muchas gracias por este agradable ratico.

    Fmdº: Josep Tomás i Galea
    Barcelona, 18.08.09

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