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Crónicas calandinas IV 25 mar. 2014 13:51 Plácido Guardiola Jiménez

«Desfile y rompida»

Tamborada Nacional, Calanda Jumilla


A medida que avanzaba la tarde del sábado en Calanda quiso el tiempo que un aire que nosotros llamaríamos «de arriba» soplara cada vez más frío y acompañado de gotas que eran más bien de agua nieve. Sin embargo, todo ello no pudo impedir que tanto el desfile de los pueblos como la «rompida de la hora», se desarrollaran como estaba previsto.
Del desfile me gusto la enorme participación de los anfitriones, a su paso no deje de preguntarme de dónde salía tanto tamborilero en un pueblo tan pequeño. Pero claro hablamos de Calanda donde lo de tocar el tambor es indisoluble con ser de allí. Su paso cerrando el desfile del resto de los pueblos invitados a esta XXIX Tamborada Nacional fue sin duda el broche de honor a unas jornadas inolvidables para quienes las vivimos en directo.
La representación jumillana fue también nutrida y nuestros tambores sonaban muy bien junto al resto de los pueblos en aquella gélida noche por las calles calandinas.

Tamborada Nacional, Calanda, Jumilla

Tamborada Nacional, Calanda, Jumilla
Arriba el estandarte de nuestros tambores hace su entrada en Plaza España. Abajo una parte de los tamborileros

Terminado el desfile poco a poco se fue llenando la Plaza de España en la que se desarrolla la célebre rompida que cerraba los actos de esta Tamborada Nacional. Llegaron las doce hora para la que estaba prevista y en aquella plaza reinaba todo menos el silencio, el sonido de los tambores lo invadía todo bajo diferentes toques, según de qué grupo o rincón procediera el sonido.
Un gran bombo, gigantesco, sale del Ayuntamiento de Calanda, se coloca frente a la iglesia para iniciar el toque de la rompida; pero toques y sonidos,  siguen sucediendose en la plaza de forma ininterrumpida y espontáneamente. Son más de las doce y veinte. personalmente me he quedado como pajarillo congelado en lo alto de la escalera desde donde puedo divisar el impresionante aspecto que ofrece la plaza.

Tamborada Nacional, Calanda Jumilla
Arriba calandinos y calandinas desfilando. Abajo aspecto que ofrecia la Plaza de España antes de la rompida

Mas tarde, cuando doy por seguro que el silencio no se va a producir en aquel interminable y esporádico aporraceo de tambores, para mi sorpresa, el silencio se hizo. Corro veloz de nuevo a encaramarme en la escalera para fotografiar a las miles de personas que tocan frenéticamente el tambor.
Ignoro si fue por el sonido de los tambores, pero al día siguiente Calanda lucía un cielo despejado y limpio presidido por un sol radiante. Con tristeza dejamos atrás esta comarca del Bajo Aragón que tan bien nos ha acogido estos días.

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