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Arquitectura singular 11 ago. 2012 23:59 Plácido Guardiola Jiménez

«La arquitectura al servicio del hombre»




La vorágine del ladrillo ya sabemos a donde nos ha conducido, por ello es el momento de reflexionar sobre esa locura vivida. Esa en la que de un modo u otro todos hemos participado, si bien es verdad que unos más que otros. La hacen los ciudadanos quienes se ven con veinte años de hipoteca de sus viviendas por delante, pues nadie las compraría hoy ni a mitad de su valor de tasación. La hacen los bancos, principales propietarios de los inmuebles cuyas hipotecas han ejecutado; también la administración pública que encontró en ellas la gallina de los huevos de oro y unas ubres de ingresos que parecían infinitas, aun cuando les condujo a levantar grandes obras y edificios públicos endeudándose indebidamente…
Pero ante todo, deben reflexionar los arquitectos. Pensar que si bien su trabajo es un arte, este debe estar al servicio del hombre, debe cumplir con su función, hacer más humano el espacio, cómodo y funcional de forma que las estancias plazas y calles estén ante todo al servicio del hombre y sus necesidades. Todo eso, claro está, además de cumplir una función estética.
Ocurre que, en ésta vorágine constructiva, los arquitectos olvidaron algo que dijo un gran arquitecto: «La función de la arquitectura debe resolver el problema material sin olvidarse de las necesidades espirituales del hombre» (Luis Barragan 1902/1988). No se trata pues de sacrificarlo todo a la estética de la genialidad, a lo llamativo que nos garantizará el triunfo en el concurso público convocado para proyectar esa edificación singular o a las revistas de arquitectura y edificación.


Otro arquitecto español Julio Cano Lasso (1920-1996) afirmaba: « La arquitectura es un reflejo de la sociedad que la construye. La sociedad esta desorientada y los arquitectos, con nuestras modas y caprichos, tenemos mucha culpa».
Durante la burbuja inmobiliaria se ha construido mucho, tanto en el sector privado como en el público y en ambos se han cometido auténticos disparates. En el público hemos visto levantar más edificios que nunca, muchos de ellos premios nacionales o especiales de arquitectura y después, a pesar de su originalidad e impacto o belleza visual, se ha descubierto que son un auténtico río de problemas que han obligado a intervenciones de restauración, conservación o prevención de riesgos.
Un caso singular es el nuevo edificio de los Juzgados en Jumilla, diseñado por los arquitectos Juan Atº Sánchez Morales y Carlos Jurado Fernández. El proyecto causó admiración por la solución dada en su fachada orientada al Sur. Los arquitectos querían aprovechar al máximo la luz solar; pero la orientación de su fachada al Sur obligaba mitigar el rigor del sol, se trataba como ellos mismos aseguran de: «Conjugar iluminación y protección»; sin embargo, como ocurre en toda obra pública, los tubos que estaban previstos en aluminio al final, por déficit el presupuestario, terminaron siendo de tubería corrugada de saneamiento.
El edificio inaugurado en el verano de 2006 causó sensación, pero las inclemencias y el implacable sol de justicia que cae en Jumilla pronto dieron cuenta de los materiales plásticos de los tubos cuyos trozos se desprendían y caían a la vía pública. De ahí que ya fuera objeto este edificio de una intervención, fijando todos los tubos de su fachada con una red. En la actualidad, suponemos que por el mismo motivo, estos tubos de fachada se han desmontado y asistimos a otra intervención en la misma. En definitiva un edificio que apenas cuenta con seis años de existencia, nuevo flamante como quien dice y va por su segunda intervención para consolidar elementos o estructuras del edificio que no son adecuadas.
Quizá la culpa no sea de los arquitectos, ellos las proyectaron en aluminio; pero si era muy costoso, seguramente no eran adecuadas. Claro, que quizá en aquella vorágine entre el presupuesto del proyecto y la ejecución del mismo mediaron otras muchas cosas.
Lo triste, lo penoso es ver como hay que seguir metiendo un dinero que no tenemos en edificios públicos de reciente construcción.

1 comentario :

  1. Como guinda final, es posible que desaparezcan los juzgados de Jumilla, como consecuencia de la nueva demarcación judicial, hoy en proyecto.

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