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Museo Regional del Vino 22 may. 2012 12:46 Plácido Guardiola Jiménez

«Quién se debe implicar»


Seguramente el único proyecto de infraestructuras que se pueda acometer en esta legislatura y también en la siguiente (ojala me equivoque), sea el del Museo o Centro de Interpretación del Vino en las antiguas naves de espartería del Arsenal.
Las dos presentaciones oficiales habidas (una presentando el proyecto por la Corporación saliente y otra hace unos días con motivo de la primera piedra), han servido para atraer la atención de los medios y de muchos jumillanos deseosos de ver hecho realidad el proyecto. A mi mismo me gustaría ver abierto dicho Museo Regional del Vino; sin embargo, siendo realista lo de regional está por ver, ya que una región en bancarrota difícilmente asumirá el coste de dicho museo, por más que adquiriese el compromiso en el parlamento regional de adjudicar a Jumilla dicha instalación museística. Es más, de fuentes bien informadas, me consta que en el Gobierno Autónomo más bien no quieren ni oír hablar de Museo Regional, ya que ni siquiera tienen el rostro suficiente para decir que no a un pronunciamiento hecho en tiempos de bonanza cuando saben de sobra que, ahora, no pueden acometer.
Es verdad que la corporación saliente consiguió unos fondos para acometer las obras que ahora se emprenden; pero que nadie se engañe, no hay más. Con la citada partida se rehabilitaran las techumbres y las naves destinadas al museo, sólo eso ¿De dónde saldrá el presupuesto para equipar y acondicionar dicho museo?. Y lo que es más grave ¿Quién asumirá su apertura y mantenimiento?
Por tanto a pesar de que venimos lanzando cohetes y aplausos, aun cuando los responsables políticos (todos, los salientes y entrantes), se han hecho la foto en el sarao de darle brillo y esplendor; lo único que tendremos de aquí a algún tiempo, serán unas naves rehabilitadas. Que nadie se llame a engaño, sólo eso, aun cuado yo mismo sea de los que prefiere eso antes que nada.
Si el sector industrial del vino, el del turismo jumillano quiere un museo del vino y cree en su virtualidad como atractivo que puede fomentar su negocio, deberá implicarse mucho más de lo que lo hace. No basta asistir a los saraos y confirmar el interés que tienen en ello. Si de verdad creen en ello, deberían moverse primero ante el compromiso regional, después habilitar mecanismos de participación económica en su viabilidad.
Si el sector, y son numerosos los establecimientos que además de las bodegas pueden tener interés en ello, no da ese paso, al ciudadano de a pie, nos parecerá bonito, interesante y deseable tener ese Museo; pero podemos pasar perfectamente sin él, es más, preferimos no tenerlo si debemos costearlo, pues para costear cosas en estos momentos, seguramente hay otras muchas prioridades.

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