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Xª Exaltación del vino 13 ago. 2009 17:29 Plácido Guardiola Jiménez

«Bajo el llanto del cielo, me quedé con las ganas»

Se cumplen hoy nueve años que asistí por primera vez a la exaltación del vino, en la noche de San Lorenzo bajo el cielo estrellado de Santa María, me pareció un acto magnífico que dignificaba los buenos caldos que se elaboran en nuestra tierra, constituyendo a su vez una excelente ocasión para promocionarlos y difundirlos entre los jumillanos. Augure entonces que este acto iría a más. Repetí la experiencia al año siguiente y, bajo el llanto de las perseidas, estuve de nuevo en Santa María celebrando esa exaltación a nuestros vinos; desde entonces, no he asistido a ninguna de las celebradas hasta ahora. Tenía noticias de que las entradas estaban solicitadas y escaseaban, no obstante, para esta del 2009 decían los medios de comunicación que se habían puesto a la venta unas 500 entradas, aparte de casi un millar repartido entre las organizaciones festeras, organizadores, expositores y «encimarios».
Con ese número de entradas, supuse, no tendría problemas para ir; pero cuando esta mañana intente hacerme con un par de ellas en las oficinas del tambor, me han comunicado que desde el mismo martes que se pusieron a la venta, se agotaron. ¡Asombroso! No saben lo que me alegra saber el éxito del acto ¡Ojalá y con todo cuanto promovemos ocurriese así!
Creedme que lo digo sin ironía ni «recomello» alguno, pues una vez pasado el desaire de quedarme con las ganas, me parece todo un éxito el que mil quinientos paisanos se den cita esta noche en las faldas del monte de Santa Ana bajo, y vean el cielo llorar de alegría, por la lluvia de estrellas de las perseidas, mientras gozan y ensalzan el producto más genuino de nuestros campos y el saber hacer de nuestras bodegas. Me parece hermoso y me siento muy orgulloso, aún a pesar de no poder estar allí, me alegra profundamente.
A estas alturas (son cerca de las seis de la tarde), si me empeño, puedo conseguir las entradas. Bastaría pedirle esas entradas a algún amigo festero u organizador (que los tengo); pero prefiero ser de esos jumillanos de a pie que, como yo, se quedaron sin entradas y tampoco tienen «amiguetes influyentes en el cotarro». Hacerlo de este modo, me permite además, convertirme en portavoz de los que quedamos con las ganas y sugerir otra forma de reparto, por ejemplo que se pongan todas las entradas a la venta, de ésta forma, todos somos iguales. Si no todas, reservar 200 para la organización y poner 1300 a disposición de quien lo desee, sería más justo ¿No les parece a Uds.?

3 comentarios :

  1. Pues ya somos dos los que nos quedamos con ganas y sin entradas.
    Coincido contigo en que se deberían poner a la venta más entradas

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  2. No, somos tres y supongo que seremos muchos más. Es una pena porque me han dicho que resultó muy bien.
    ¡A ver si el próximo año les toca a otros quedarse con las ganas!

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  3. no somos cuatro y muchos muchos mas.espero q rectifiquen el proximo año y lo hagan de otro modo.yo propongo q sea eliminatorio es decir q se pongan todas a laventa y si asistes no puedas volver a asistir en un periodo de tiempo

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