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Tamborada Nacional de Baena 7 mar 2016 20:13 Placido Guardiola

XXXI Jornadas de Exaltacióndel Tambor y el Bombo-Baena 2016 «Curenta horas ininterrumpidas de tambor»
Colinegros en las jornadas del Tambor y el Bombo

Serian las seis de la tarde del Viernes cuando llegamos a Baena, nada más abrir la puerta del coche el sonido a tambores nos envolvió y no cejaría de sonar en nuestros oídos hasta las nueve de la mañana del Domingo siguiente, de nuevo montados en el coche para regresar a Jumilla. Durante todo ese tiempo, ni por un pequeño instante, dejamos de oír el redoblar de los palillos sobre la piel de algún tambor.
La prensa regional hablaba de la presencia de seis mil tambores, otros hablaron de más de diez mil, no los conté pero puedo asegurarles que en Baena este fin de semana habían tambores miles de tambores que no dejaron de sonar mientras estuve allí.
Solo de Jumilla habrían entorno a 150 tambores y su sede era un continuo ir i venir de gentes que se acercaban a saludar, coger información (entre ellas programas de nuestra Semana Santa) y alguna que otra vianda que siempre andaba sobre las mesas. El local estaba decorado con los carteles de la tamborada 2016 y el oficial de nuestra Semana Santa con la Virgen de las Angustias. En su fachada bajo el anagrama de la Asociación de Tambores Cristo de la Sangre, se podía leer: «Pasión por el tambor pasión por nuestra Semana Santa». Digno de elogio y la difusión que la Asociación de Tambores hizo de nuestra Semana Santa en Baena.

XXXI Jornadas de Exaltacion del Tambor y el Bombo-Baena 2016

Las calles de Baena se bañaron y fundieron con los veintidós redobles diferentes de tambor de las localidades pertenecientes al Consorcio Nacional del Tambor y el Bombo, con el hermanamiento de sus gentes y con los colores de sus atuendos donde destacaban especialmente los de nuestros paisanos los moratalleros.
Moratalla se prepara para tocar en las XXXI Jornadas del tambor

La noche del viernes termino como había comenzado la tarde del viernes, contoques y más toques de tambor que salían de cualquier bocacalle ahora fuera una cuadrilla de Mula, otra de judíos " coli blancos" o un grupo de pendencieros levantinos fueran estos de Tobarra, Hellin o Alcora.

XXXI Jornadas de Exaltacion del Tambor y el Bombo-Baena 2016

XXXI Jornadas de Exaltacion del Tambor y el Bombo-Baena 2016

Encaminaba mis pasos a la Plaza del Palacio en el Castillo de Baena donde había de celebrarse el acto de exaltación con una muestra de toques de las localidades participantes, cundo tropecé con los amigos de Calanda que se preparaban en una calle de acceso para "ensayar" según me dijeron. Como si los calandinos necesitasen ensayar ese toque tan característico que, por llevar, llevan en el ADN de su sangre y de su alma, pues con ella tocan, con ella además de con el corazón calandino que les mantiene vivos.
Sea como fuere, su ensayo me permitió volver a gozar de su toque y vibrar al al ritmo que imponían a sus bombos y tambores siempre orquestados por Juan que con el toque de su bombo coordinaba el ritmo del toque.
XXXI Jornadas de Exaltacion del Tambor y el Bombo-Baena 2016

XXXI Jornadas de Exaltacion del Tambor y el Bombo-Baena 2016

Cuando veo tocar a Juan su bombo no puedo evitar la enorme impresión que me produjo aquel hombre de compresión más bien menuda menudo y frágil que me tropecé paseando por Calanda en el encuentro que allí tuvo lugar en 2014. Tanta que no pude evitar el comentarle chico así de paisano sin el capisario y el tambor me pareces poca cosa. Él lejos de enfadarse, me contesto con una sonrisa en los labios lo siguiente: "Verás cuando me pongo la túnica y cojo el tambor me transformo como Superman". Realmente cuando ves a los calandinos con su túnica puesta tocando el tambor a todos les pasa un poco como a Juan se crecen con el toque, te arrebatan y te hacen vibrar al unisonó con su toque.

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NOTA: De la actuación de nuestros tambores y su paso por Baena, hablaremos en próximas entregas
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Expléndida tarde de Mantillas de Jueves Santo 19 abr 2014 14:20 Placido Guardiola

Mantillas de Jueves santo en Jumilla «Tarde con aroma a claveles»

Mantillas de Jueves Santo, Jumilla
Manolas y Nazarenos  desfilando por la Plaza de Arriba
Llevo muchos los años con las cámaras al hombro intentando fotografiar esas manolas en las tardes que, de forma musical, tan magistralmente describió el maestro Julián en su pasodoble "Mantillas de Jueves Santos". Pero en la imagen no suenan los acordes del maestro, ni se puede plasmar el aroma a claveles que inundan las calles al paso de las mujeres ataviadas con teja y mantilla. Seguramente por eso, sigo sin conseguir la imagen que persigo. Pero dicho esto, tengo que confesar que, nunca hasta este Jueves Santo, había vivido una tarde de tantas mantillas y tanta mujer guapa. Créanme, ni por el número ni por su belleza (aun cuando habían caras conocidas de otros años), nunca tuvimos en Jumilla el preciso ramillete de manolas que perfumaron las calles de nuestra ciudad el pasado jueves.

Mantillas de Jueves Santo, Jumilla

Mantillas de Jueves Santo, Jumilla

Mantillas de Jueves Santo, Jumilla
Arriba parejas de Manolas en la Plaza de Arriba, atrio y puerta de entrada de la parroquia de Santiago

No sólo es mi opinión, fueron varias personas las que esa misma tarde comentaron conmigo haber tenido esa impresión que acabo de relatar y que personalmente quiero conservar en mi memoria como una esplendida tarde de mantillas de jueves santo.
Este año además, no se si porque ya están habituadas al bombardeo que un ya numeroso grupo de aficionados las sometemos año tras año, ellas (las manolas me refiero), abandonaron todo pudor y miedo escénico y miraban a la cámara sin vergüenza, con una sonrisa que cortaba la respiración. Algunas adoptaban un discreto aire de pose con una naturalidad que hay que asombra y que desde aquí me gustaría agradecerles.
Digo agradecer, porque desde que me conozco en este oficio-afición, hemos pasado del recato que huye de la cámara al desparpajo que mira al objetivo y te regala la mejor de las miradas y sonrisas en una complicidad con el fotógrafo que finalmente se traduce en magnificas imágenes. Por dedicarme esos instantes agradezco vivamente esos gestos de complicidad que deseo y espero se reflejen en una foto para el recuerdo de ellas y de todos.

Mantillas de Jueves Santo, Jumilla

Mantillas de Jueves Santo, Jumilla
Una manola infantil con su nazareno y Manola al salir de la Iglesia de Santiago
Son muchas las instantáneas que tomé esa tarde, y les confieso que también son muchas las que especialmente me gustan. Les aseguro que son imágenes para conservar en la retina de nuestras vidas. No las puedo poner todas y apenas les dejo una muestra, pero les prometo que ya daré con la forma de poco a poco mostrárselas todas y, si nos las vieron, revivan conmigo un Jueves Santo de Mantillas de antología.
Para finalizar me gustaría que, Uds. amigos lectores, dejen en los comentarios de este artículo las impresiones que les causó ésta tarde de Mantillas de Jueves Santo 2014, pues no quiero pensar que sólo unos cuantos la vimos así.
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La estación del tren 11 dic 2013 09:30 Placido Guardiola

«Cuando lo provinciano se hizo cosmopolita»


Después de muchos años he visitado recientemente la estación ferroviaria de Albacete, lugar de obligado paso en mis años de estudiante en Madrid. La encontré tan cambiada, tan distinta, que hasta me costó reconocerla como estación de transporte de pasajeros. Nada más cruzar el umbral de su entrada tuve la sensación de no saber con seguridad en qué gran superficie me haba metido por equivocación, pues las tiendas y comercios allí instalados, sus escaleras mecánicas, las cafeterías, los mini-cines al final de un largo pasillo, el enorme árbol con os regalos colgados y sus luces de navidad, todo, absolutamente todo, me retrotraía a otro lugar, a otros cometidos muy distinto al de una estación del tren.
Por ninguna parte se veían los trenes, el arcén lleno de gente que deambulaba de una parte a otra, los carretilleros que entraban y sacaban en sus carros bultos y maletas y mucho menos los mochileros con sus cestos repletos de navajas de Albacete ofreciendo tan excelente mercancía. No, ahora el aspecto que ofrecía aquel lugar era idéntico a cualquier centro comercial. Finalmente advertí el único elemento propio de una terminal de transporte de pasajeros eran dos pantallas de plasma que pendían a gran altura, como las que encontramos en un aeropuerto, donde anunciaban las próximas llegadas y salidas, pero donde ya no se puede salir al andén a ver llegar y salir o entrar a los propios trenes.
Uno de los mini-locales construidos en las dos plantas de la vieja estación han instalado una pequeña galería de exposiciones y hasta puedes perder un rato viendo las obras que temporalmente se exponen. Pero nada en aquel lugar se asemeja ya al recuerdo que yo guardo de las estaciones de tren y en todo se parecía a la vivencia de un día de compras en una gran superficie.
En un rincón de la estación dos grandes navajas a modo de escultura decorativa, tienen sererigrafiados los viejos mochileros que yo conocí vendiendo navajas a los transeúntes, como guiño cariñoso a un producto tan típico y tan tópico de esta ciudad, pero nada más. no se ven gentes tiradas en el suelo, ni dormitando junto a sus maletas por los rincones de la estación. Mucho menos aquel trasiego de unos que entraban y otros que salían. No ahora se veen parejas que compran regalos de navidad, que sacan los tiques del cine o familias con niños sentados en las mesas del macdonall. Tampoco se escuchan por megafonía que en esos instantes el tren procedente de Cartagena con destino Madrid-Atocha va hacer su entrada en el andén uno de la estación efectuando una parada de diez minutos. Tu, si quieres informarte, consulta en silencio la pantalla de plasma.


Seguramente los trenes que paran en esta estación no son aquellos desvencijados correos que tardaban ocho horas en cubrir el trayecto Hellín-Madrid. Tampoco entrará  en el aquella especie de cabinas el matrimonio de Ayna con aquel colchón de lana incluido que llevaban atado como si de un petate se tratase. Seguro que no, como también es seguro que perderás la ocasión de que te ofrezcan un trozo del excelente embutido casero que habían preparado para el viaje. Tu desplazamiento será ahora como la estación que pisas, más cómodo, cosmopolita; pero sin personalidad ni encanto. De acuerdo es menos cutre y rural que entonces; pero habrás perdido para siempre de conocer gente singular. Tampoco unas horas después, cuando llegues a Alcázar de San Juan, podrás bajar a comprar unas de las famosas tortas que hacen en el lugar. Ahora puedes ir al elegante vagón cafetería y tomarte cuanto te apetezca igual que lo harias en el centro de cualquier ciudad.
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De cada casa el peor 16 ago 2013 14:38 Placido Guardiola

«La procesión de San Roque»



En la relación Geográfico Histórica de los pueblos de España que Felipe II ordenó en 1577 y que se conserva en el Escorial, consta que los vecinos de Jumilla:  «…tienen votado no comer carne perpetuísimamente ningún miércoles de cada semana por causas y deboción de la peste y es negocio notable por primsión divina que después que se botó, que a más de sesenta años, no se ha visto jamás pestilencia ni otra enfermedad contagiosa».
Con el paso de los años y libres de epidemias, el pueblo comenzó a olvidar su promesa, y a talesextremos llegó la falta de vigor de la vigilia de los miércoles entre los vecinos que, ya finalizando casi el siglo XVI allá por el año 1592 tuvo que e intervenir el obispado de Cartagena y el mismísimo Consejo del Rey nuestro señor, a fin de conmutar la solemne promesa. Por lo cual el tres de abril de 1592 con la dispensa papal correspondiente el Obispo concluyó: «… que el día de San Roque de cada año, para siempre jamás, hagan en dicho lugar una procesión que vaya desde la Iglesia a la ermita de San Sebastián de la dicha villa y vuelvan a la iglesia a decir los divinos oficios, los cuales digan con mucha solemnidad, y les obligemos a cumplir esto con la misma obligación que tenían que cumplir dicho voto, y les mandamos que lo cumplan a todos que se hallen en la dicha procesión, y por lo menos uno de cada casa».
De ahí que, la condición sine qua non,  que ordenaba la cédula pastoral al vecindario de Jumilla sea el asistir al menos uno de cada casa a la procesión de San Roque. Con el discurrir de los años se decía que a ella acudían “el peor de cada casa”*
Esta mañana, como es costumbre, se celebró la tradicional procesión de San Roque, sin músicas ni alboroques. Discurrió solemne, sencilla, íntima y en oración por el recorrido habitual. Es esta una procesión sencilla cuyo protocolo y formas guarda el canon de antaño; delante el guión abre paso a las dos filas de hombres que preceden al santo portado a hombros, tres él, el clero al que siguen las mujeres, cerrando el cortejo una cruz. En su recorrido, oraciones y letanías.


Cuando uno acude por segunda vez a la procesión de San Roque se da cuenta que está en un acto íntimo, familiar diría yo, las rostros que se dan cita un año tras otro, son los de siempre. Que por cierto, quedan muy lejos de cumplir el requisito de “uno de cada casa” . La luz de las primeras horas de la mañana, junto al respeto y solemnidad que le dan sus asiduos asistentes son seguramente su mejor encanto, en ella encontraremos siempre a sus habituales: Roque el de la CAM, Jose Maria el enterrador, Joaquín Cinco Duros, Verdú, Spiteri, V. Canicio… Las mujeres no las cito, ellas acuden en mayor número y me costaría más, pero también sus caras son las de todos los años. En definitiva, es verdad que no cumplimos nuestras promesas solemnes, pero que duda cabe que unos cuantos siguen cumpliendo a perpetuidad la solemne promesa del pueblo de Jumilla y nos salvan la cara a todos.
Siempre que asisto me digo lo mismo: qué facilidad tenemos para encontrar vestigios históricos para justificar cualquier antojo festero que se nos ocurre de momento, justo la misma con (1968) la que olvidamos auténticas promesas solemnes que éstas sí son tradición e historia.
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Guardiola Tomás, L. (1970) Jumilla en sus tradiciones, Comisión de Festejos y Turismo del Excmo. Ayuntamiento de Jumilla, Murcia
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Alfombras de serrín 3 jun 2013 15:46 Placido Guardiola

«Una singular procesión del Corpus Christi»



Estaba destinado en Calasparra, cuando mi compañero Fernando (curtido maestro nacional), me dijo que le acompañase a Elche de la Sierra a ver las alfombras de Serrín que se hacían para la procesión del Corpus Christi.
Era 1982 y, por entonces, en esta localidad de la sierra del Segura, llevaban ya 18 años desarrollando alfombras hechas con serrín coloreado para engalanar sus calles al paso de la Custodia. Como mi amigo Fernando tenía buenos amigos en la localidad, nos fuimos el día de vísperas para pasar toda la noche en en ella. Al decir de nuestros anfitriones, aquello se hacía y se vivía en la noche de vísperas, por tanto,  era necesario vivir "in situ" el proceso para conocer su espíritu.

 Noche de las alfombras 1982 Elche de la Sierra

No es necesario que les diga la viva impresión que me causó el ver a tantos jóvenes colaborar en ir creando aquel magnifico tapiz. Sobre todo la explosión de color que los primeros rayos de sol desvelaron sobre el suelo de las calles al día siguiente. Especialmente recuerdo la alfombra a la salida de la iglesia, lugar que en esos años reservaban al artista local Pedro Galera y su hermano, que durante toda la noche habían ido dibujando sobre el suelo una de las escenas más famosas de la Capilla Sixtina. Me recuerdo todavía subido en el campanario de la iglesia para tomar la fotografía de esta alfombra antes de la salida del cortejo.

Obra de Pedro Galea en 1982

Aunque decidí volver de nuevo en sucesivas ediciones, los años han ido pasando sin hacerlo realidad hasta que de nuevo ayer, tras 32 años, cumpliera la promesa que me hice entonces.
Me contaron que Pedro Galera ya no está para estos trotes, que son otros quienes ocupan su lugar en una tradición que cumplirá su 50 aniversario el próximo año, pero las calles de Elche de la Sierra, lucieron ayer sus alfombras pintadas con serrín coloreado al paso de la procesión. Con sabía nueva, mayor experiencia que entonces y seguramente con técnica más depurada, pero con la misma ilusión que, aquel grupo de jóvenes puso la víspera del corpus en 1964, cuando sin encomendarse a nadie ni decirlo, hicieron la primera alfombra siguiendo la idea de Paco Carcelén.

Alfombras de serrín 2013 Elche de la Sierra

Ayer me encontré con varios jumillanos por las calles de Elche de la Sierra, alguno asiduo a esta fiesta desde hace unos años, otros acudían por primera vez. Si Ud .es uno de los que nunca han asistido, no dejen de hacerlo el próximo año, a fin de cuentas, Elche de la Sierra la tenemos cerquita, aquí al lado. Sinceramente merece la pena.
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Romeria del Cristo 13 may 2012 13:45 Placido Guardiola

«El Cristo de regreso a su morada»


Cientos de jumillanos acudieron esta mañana a la tradicional Romería del Cristo de la Columna. Aun cuando no sabría decir cuántos, tengo la impresión subjetiva que, en ésta ocasión, la asistencia era algo menos numerosa que en ediciones anteriores; sin embargo a medida que avanzaban las horas y ya próximo a la hora del ángelus, los espacios destinados a aparcamiento en las laderas del monte estaban al completo.
Bajo la sombra del frondoso olmo del atrio del monasterio se ofició la misa de despedida al Cristo, mientras que la ligera brisa que corría bajo las hojas de este centenario árbol hizo las delicias de los cansados peregrinos que escuchamos las sencillas y preciosas palabras del sermón pronunciado por el padre Prior del convento.

Habló el franciscano del verdadero significado de la devoción al cristo; sentido, que no es otro que al amor a nuestros semejantes. Asegurando que la alegría debe fundarse en ese principio y no en razones efímeras, más tarde, en su despedida, reveló a los asistentes el misterio del duende de Santa Ana del cual prometo hablarles en otra ocasión.



Como siempre las gentes y familias que asistieron, junto a los tenderetes y puestos en el camino, ponían el acento y color a una mañana que más que primaveral, se presenta como adelantada al verano.
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La cultura de la muerte 2 nov 2010 06:20 Placido Guardiola

«Pedagogía moral del epitafio»

Antes, cuando la vida conservaba un atisbo de trascendencia, cuando los humanos mirábamos más allá de la precariedad existencial de lo cotidiano solíamos dar un sentido más pedagógico a nuestro último acto y morada final. Ahora, en cambio, todo es más efímero, más existencial y trascendente y la mayoría de nosotros preferimos la incineración y esparcir las cenizas en el mar bajo una lluvia de pétalos de rosa. Esto último nos resulta especialmente idílico y nos rememora cualquier final poético de película.
La filosofía y sentido de la muerte se han perdido y con ella la vieja costumbre del epitafio. Aquellos versos que en la antiguedad se citaban en honor al difunto el día de sus exequias y que anualmente se repetían el día de su aniversario, pasaron con el tiempo a labrarse sobre las lápidas funerarias teniendo un sentido educativo para la posteridad por las acciones ilustres que ellas representaban y por los discursos morales que tan bien expresaban.
En la actualidad el existencialismo vital nos ha hecho renunciar a cualquier intento de trascendencia, moralidad o simplemente aceptación de la muerte con sentido del humor, como reflejan algunos epitafios famosos:

Molière:
«Aquí yace Molière el rey de los actores. En estos momentos hace de muerto
y de verdad que lo hace muy bien»


Vicente Huidobro, poeta chileno:
«Abrid esta tumba: al fondo se ve el mar»

Groucho Marx:
«Disculpe que no me levante, señora»

Miguel Mihura:
«Ya decía yo que ese médico no valía mucho»

Cementerio de La Almudena de Madrid:
«Aquí estoy con lo puesto y no pago los impuestos»

Enrique Jardiel Poncela:
«Si queréis los mayores elogios, moríos»

John Wayne:
«Las lagrimas más tristes que se lloran sobre las tumbas son por las palabras que nunca se dijeron»
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Ésta gaita de halloween 31 oct 2010 16:43 La Guardacasera

«Donde este el Tenorio…»



Una acostumbraba por estas fechas a preparar las palmatorias, una por cada familiar difunto al que había que recordar y disponía su mente para ver, como todos los años, una nueva representación de El Tenorio. Esos versos de don Juan y doña Inés que casi te sabias de memoria, pero que oiga, daba mucho gusto volver a rememorar la víspera de todos los santos.
Ahora una panda de niños que apenas saben algo que sea ajeno a los juegos de la Nintendo o de la Wii, han pedido a sus padres que le compren un disfraz monstruoso y los tengo llamando en la puerta con lo del “Truco o trato”. Apenas conocen nada de la cultura de sus abuelos, la de sus padres no la aprendieron; pero ésta seudo cultura mediática y cinematográfica la han engullido con voracidad y ahí les tienes, como si fueran yanquis.
Maquillados de zombis vivientes, de monstruos sangrientos o dráculas de película dan la tabarra en vez de jugar al zompo, al aro o ala pídola. Mientras, yo con no sé cuántos canales de Televisión Digital Terrestre no veo que en la parrilla den el Tenorio por ninguna parte. ¿Qué fue de la cultura popular?
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La Abuelica Santa Ana en Jumilla 26 jul 2010 12:38 Placido Guardiola

«Porque los ancianos no pueden subir a verla»

La abuelica en la Capilla del Asilo

De forma inusual y, por primera vez, la abuelita Santa Ana ha querido esta mañana celebrar su onomástica con sus nietos más mayores. Por ello, ni corta ni perezosa se levantó bien de mañana y tras acicalarse, subió al furgón de «Claudio el de los muebles», con el que bajo desde su morada hasta la capilla del Asilo de Ancianos de nuestra localidad.
Sabedora de que el Padre celestial nos ha regalado una primavera rica en lluvia, tuvo la feliz idea de acordarse de sus nietos primigenios que tantas horas pasan a solas. La Abuelica, debió pensar que con la abundancia de agua con la que el cielo nos ha regalado este año, era mejor presentarse ella que esperar, desde su retiro monacal, a que le fueran con el cántico de los triguitos se secan o los corderitos se mueren de hambre.

Foto superior, vista durante la misa. En el centro algunos ancianos,
monjitas y personal del Asilo posan ante la imagen. En la inferior, la
imagen de la Abuelica es despedida para su vuelta al Monasterio

En la capilla del asilo, donde se oficio la misa, estuvo abarrotada y contó con la asistencia, además de monjitas, ancianos y personal del asilo, de un nutrido grupo de jumillanos que allí acudieron. Tras la celebración de la eucaristía la Abuelita -me ha dicho la superiora- tuvo a bien obsequiar a todos los presentes con un chocolate con churros
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En plan Tiresias amigo Plácido 23 jul 2010 11:25 Juan Antonio

Escribe el amigo Plácido en El Rendrijero que peligra la VIII Guardia Templaria a la Virgen de la Asunción, Patrona de Jumilla, y lo hace, a mí entender, en plan “Tiresias” (ese o esa individuo que en plan más o menos jocoso, irónico, atrevido incluso, publica un blog sobre las cosas de Jumilla desde un punto de vista divertido, que pretende él)
Aunque los motivos no son los que aduce el Rendrijero Mayor (a la sazón Plácido Guardiola, de los Guardiola de toda la vida, de los 80 caballeros de antaño, para que a nadie le quede duda de sus raíces), en el fondo puede llevar algo razón.
Que se abran las puertas o no es lo de menos, ¡a estas alturas válgame Dios!, para los Templarios, digo es lo de menos que se les abran o no, siempre y cuando, claro está, no se les discrimine por razón de tradición, innovación, igualdad, respeto a las minorías, y así una retahíla de razones democráticas al son de los tiempos.
Los Templarios han pedido un año más al Ayuntamiento la apertura de puertas del municipal recinto religioso que es San Agustín por que durante siete años no han tenido acceso a la casa de Dios y tienen que velar y adorar la imagen de la Santísima Virgen en la calle. Siete años son muchos ya para estar en la calle y no poder postrarse ante la Madre de Cristo. ¡Siete años!, esa es la cantidad de años que forma una generación, según decía un profesor mío del instituto.
Yo auguro, sin temor a equivocarme, que este año tampoco se les abrirán las puertas a los Templarios, no tendrán acceso los visitantes que por allí se acerquen, las banderas de tantos municipios murcianos que están presentes presentarán sus respetos a nuestra Patrona desde la calle. Y en fin, así seguiremos con la tradición de que la Guardia Templaria se hace en la calle.
Y no pasa nada. Por que las Instancias correspondientes tratarán por igual a todos. Que todos sepan que si llega alguien con la pretensión de realizar un acto en la ermita no se le va a autorizar a las primeras de cambio, sólo por que formen parte de la tradición más tradicional de Jumilla, la de hace veinticuatro, veintinueve, treinta y nueve o menos de un año.
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«Tontasca» de la semana (12/02/10) 14 feb 2010 10:55 Placido Guardiola

«Rollo de Amor a Antonia Pérez Abellán»

Siguiendo la buena tónica de no encontrar algún tontuno o metedura de pata durante la semana, en esta ocasión, de nuevo felizmente quedó desierta la TONTASCA semanal.
Por el contrario y a propuesta del Rendrijero Andrés, que como saben está hecho un cocinillas, se acordó otorgar el ROLLO DE AMOR a Antonia Pérez Abellán por lo exquisitos rollos de amor que se degustaron en directo en el programa La Rendrija, así como por haber recopilado la receta de los mismos para el blog de Gastronomía popular jumillana.
Nuestro compañero y chef de cocina Andrés puso tanta atención, interés y empeño en la confección de ésta pasta tan singular y jumillana que tenemos constancia de que ayer Sábado confeccionó sus primeras docenas de Rollos de Amor. Desconocemos si estaban a la altura de su maestra (no pudimos catarlos), pero por la pinta de la fotografía de los mismos, desde luego parecen estar a la altura.

Rollos confeccionados por Andrés

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ESTAMPAS RURALES, UNA GENEROSA APUESTA POR LA TRADICIÓN 3 oct 2009 14:33 Sonia Anguix

En estos tiempos marcados por el progreso y la urbanidad nuestra existencia está impregnada de un espíritu pragmático-utilitario que, llevado al extremo, nos hace sustituir lo anticuado por lo actual, dando la espalda inconscientemente a la tradición y a la artesanía. Este proceder no es ni mucho menos exclusivo del pueblo jumillano, puesto que contamos, a nivel nacional, con innumerables ejemplos en el panorama nacional que manifiestan este desapego de la intrahistoria (baste mencionar el caso significativo de los corrales de comedias, que fueron destruidos todos salvo los que se encontraban ocultos a los ojos de la inmensa mayoría).


Es por ello que debemos sentir la obligación moral de apoyar, en la medida de nuestras posibilidades, iniciativas como ésta, que contribuyen de forma activa para evitar que se produzca la desvinculación definitiva con nuestro pasado reciente.

Encontrarse con el pasado es una experiencia entrañable, que alimenta el universo de la nostalgia hacia lo que fueron y cómo vivieron nuestros abuelos. Ahora bien, pensando en los más jóvenes nos encontramos con que la nostalgia es sustituida por el desconocimiento absoluto. Hoy en día que está bastante de moda hablar de valores, todos nos deberíamos volcar por y para que nuestros hijos conociesen que hubo un mundo sin supermercados ni electricidad, habitado por personas cuyo grado de autosuficiencia era mucho mayor del que tendremos nunca los hombres del siglo XXI.


Acercarse a la tradición implica valorar con justicia la artesanía, contemplándola en toda su grandeza como fruto del esfuerzo y la satisfacción personal que es. No podemos pretender amar a la tradición y dar la espalda a la artesanía, que con su variedad de productos nos evocará a más de uno vivencias que creíamos olvidadas.

Saquemos pues nuestros trajes típicos de labor, acerquémonos a la Fuente del Pino y asomémonos al rincón de la historia que habitaron aquellos abuelos de boina calada, que nos demostraron con su existencia sencilla que felicidad y sacrificio no están reñidos.
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El carácter casero jumillano 26 sept 2009 10:45 Placido Guardiola

«Vida social de mesa camilla»

Aunque siempre me he negado a creer en las teorías deterministas del medio sobre el desarrollo de los seres vivos que lo habitan, tengo que admitir que indudablemente el ecosistema donde se desarrolla la vida termina por explicar bastante de la consucta de sus moradores.
En este sentido el medio jumillano, se ha caracterizado en primer lugar por la escasez de sus recursos, especialmente los hídricos, después por su rigor extremo (cuando llueve lo hace en tromba y cuando no en sequías extremas), finalmente por una enorme extensión de sus límites administrativos (estamos entre los treinta municipios con mayor término municipal de España). Estos factores han determinado que Jumilla a diferencia de otras ciudades se caractericen por su escasa vida urbana, nuestros antepasados tenían que desplazarse desde media mañana a casi un día de carro para ir a su trabajo o hacienda, por tanto, los desplazamientos se hacían semanalmente, quincenales e incluso en bastantes casos para un mes o más. La visita a la urbe siempre estaba marcada por la compra en el mercado, la visita al herrero o aperador para acondicionamiento de útiles y herramientas del campo, el entierro o enfermedad de algún familiar e indefectiblemente las grandes fiestas que jalonaban nuestro calendario (Feria, Carnaval y Semana Santa), que por lo general coincidían con épocas de escaso laboreo en aquel calendario agrícola de nuestros abuelos.
En los años sesenta, aquella vida rítmica y pausada de una comunidad, hasta entonces agrícola, se vio trastocada por la irrupción de la mecanización del campo. En muy pocos años las mulas dieron paso a los tractores, los carros a coches y remolques, nuestros esparteros cambiaron el burro por la Rieju. De esta forma los desplazamientos que anteriormente eran de tres horas pasaron a ser de diez minutos y en esa proporción el resto. Ya no era necesario permanecer una semana ni quince días en la apartada casa de campo o humilde cueva agrícola. Aquel campesino, acostumbrado a recogerse en casa al ponerse el sol y al orico de la lumbre hacer guita se traslado a su casa de la ciudad cambiando la hornacha por la mesa camilla, al poco dispuso de televisión y la ciudad antes sede de artesanos, comerciantes y escribientes ahora comenzaba a ser ciudad de todos. Los jumillanos se recluían de forma permanente y estable en su recinto, se habían vuelto urbanos en lo residencial, pero no en lo social, pues seguían sus costumbres ancestrales de recluirse al calor de hoguera, ahora del brasero, sin comprender que la ciudad es tal, porque su vida social trascurre en sus calles y en sus plazas. Ahora, como antaño, sólo salen fuera a ellas para las gestiones y compras, además de en Feria y Semana Santa. Con la modernidad, inmigrantes venidos de otras partes del mundo e influenciados por otros ecosistemas distintos, ajenos por tanto a las influencias del medio jumillano, pasean y ocupan sus calles y plazas asombrados de que los nativos no salen a la puerta de sus casas.
Nuestra vida social se recluye al circulo de la mesa camilla y al calor reconfortante de nuestros braseros y nuestros debates públicos se tornan comidillas y mentideros en la intimidad de nuestros hogares. ¿Podrá la red Internet y la televisión por cable romper ésta dinámica en el futuro?
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Tormentas-3, Inspecciones-0 21 sept 2009 09:28 Placido Guardiola

«Una vendimia con buenos presagios»

Creían nuestros mayores que «una vendimia pasada por agua» era augurio de un buen año meteorológico, por tanto, si algo hay de cierto en ello esta campaña que comienza a continuación promete ser pletórica para nuestros campos.
Aunque si les soy sinceros mi alegría por el agro jumillano no viene confirmada por estos signos ancestrales, sino por otros más prosaicos y modernos. El día 23 de Agosto el diario regional «La verdad», en una página entera dedicada al fraude a la Seguridad Social y el trabajo ilegal, publicaba bajo el titular de «Más control sobre la vendimia »; la intención por parte de la Inspección de Trabajo y la Dirección General de Tráfico de hacer «un seguimiento exhaustivo en Bullas, Tecla y- sobre todo- en Jumilla». Me sobrecogió sobre manera ese «sobre todo» que subrayaba el texto de la noticia. Una inspección es aleatoria, salvo que se ponga especial énfasis en una situación de ilegalidad conocida o sospechada ¿Era ese el caso de nuestro pueblo? ¿Sería por ello especialmente inspeccionada su vendimia?.
Hasta la fecha, la vendimia no ha finalizado todavía, nuestros viñedos no han visto sobrevolar helicópteros, ni en sus lindes y caminos se ha levantado la polvareda de las patrullas y funcionarios levantando actas (cruzo los dedos y pido al Cristo porque siga así), por el contrario, nuestros campos han visto pasar negros nubarrones, sacudir sus pámpanos por un viento que acarreaba aguaceros y embarrarse sus surcos de una siempre preciada agua.
Ignoro si la cordura política o fiscalizadora ha puesto algo de sentido común en esa intención veraniega de la inspección. Quizá solo era una advertencia para no caer en situaciones todavía más que vergonzosas como ocurrio el pasado año. Todo esto, en un sector que se hunde por momentos. No lo sé, pero me alegro que hasta el momento las tormentas venzan por goleada a las inspecciones.
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Diarios de Feria: Sobran libros, falta Pregón 27 ago 2009 11:22 Juan Antonio

Si me lo permitís voy a seguir refiriéndome a nuestras Fiestas Patronales de Agosto, a las que le sobran días y faltan cosas, según mi modesta reflexión. Aunque hablando de sobrar, creo que le sobran publicaciones.
Llegamos a las Fiestas y comprobamos, !horror tres publicaciones (libros) para ellas!. Que si la Cofradía de la Virgen Patrona publica su libro, que si la Federación de Peñas el suyo y otro tanto ocurre con los Moros y Cristianos. Pero la cosa no acaba ahí, además tenemos el editado por la Concejalía de Festejos del Ayuntamiento Excelentísimo, el que podríamos considerar como oficial. Aunque, bueno, este último más que libro de la Feria debería ser tenido en cuenta como libro de las Fiestas (todas, bueno tampoco todas, algunas, las "elegidas") de nuestra ciudad.
Total, que al final tres libros de los Colectivos (¡menos mal que al Festival Nacional de Folclore no le ha dado por publicar también un libro para esas fechas!), más uno del Ayuntamiento.
Y si tienes suerte te harás con un ejemplar de cada uno, por que eso también tiene su cosa, que como no andes listo te quedas sin libro/s.
Los comerciantes y empresarios me dicen, ¿a ver para qué tanto libro?, si al final la mayoría de las hojas son para la publicidad, que en lugar de pedirte colaboración uno te la piden tres y ¿cómo dices a unos que sí y a otros que no?. Y ellos mismos (colaboradores publicitarios) consideran que lo acertado sería un solo libro que aglutinara a todos los colectivos implicados en las Fiestas Patronales de Agosto coordinado por el propio Ayuntamiento.
Por cierto, no me parece lo más apropiado meter en el libro de Agosto todas esas referencias a otras fiestas que nada tienen que ver con la Feria. Y al parecer no soy el único que así piensa.
Y fíjate que cosa más "friqui", tenemos tantas publicaciones de Feria y al final nos hemos cargado el Pregón de las Fiestas.
Si recordáis hasta no hace mucho tiempo sucedía igual que con el libro, que había varios pregones (Feria, Vendimia, Moros y Cristianos) y ahora "ná de ná".
Y es que aquí hacemos algunas cosas para lo que nos pintamos solos. Carecemos, me parece a mí, de un sentimiento de continuidad, de afianzar, de consolidar las cosas (indistintamente de quien las haya creado) y creernoslas. Por eso me parece tan curioso que el Premio Literario haya supervivido después de 30 años (aunque también sería bueno no olvidar que alguien se lo quiso cargar, pero eso es historia de otro día y quien mejor podría contarla es el propio Manuel Gea Rovira, que fue el creador del certamen literario).
En fín, que con un solo libro de Feria tendríamos mejor proyección, más concreción y tenemos la asignatura pendiente de recuperar el Pregón de la Feria (pero solo uno, por favor).
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El Candi IV 24 ago 2009 20:33 llanerosolitario

Me pregunta el Candi que cuantas ferias en Jumilla se celebran, al día de hoy, le contesto, tres llevamos con ésta. La del amor, la de la cabra y la de toda la vida, que por Agosto llega. De aquí a final de año, que de momento no sepamos, igual alguna queda. Quien sabe Candi, al pueblo, canta la copla, para tenerlo contento y ajeno a los problemas, pan y juerga.
Feria y Fiestas en honor a la Patrona, de Moros y de Cristianos, de la Vendimia, de Coros y de Danzas, de ruidosos conciertos y jardineras verbenas. De tangos argentinos y española zarzuela.
Siendo como son, fiestas patronales Candi, a la virgen con poco se le arregla, con dos pasacalles de tarde y una florida ofrenda. Los Moros y los Cristianos, siempre son lo mismo y de la misma manera. Poco lucimiento y mucha vestimenta. Tienen un repertorio más corto, que las mangas de un chaleco que me bordo mi suegra.
Gracias a los de la Fuente del Pino, con sus estampas rurales, que tan graciosamente manifiestan. No alcanzo a entender muy bien Candi, los de la Fuente del Pino, en la fiesta de los Moros y de los Cristianos, aparte de servir de comitiva a la Sr. Alcaldesa, que representan. Como no sea que por allí pasaran los Moros, huyendo de Valencia, cuando el Cid les ganó la ciudad en batalla a lomos de su rocín caballo, llamado Babieca.
Los Coros y Danzas, han dado ejemplo de trabajo y destreza, para organizar un Festival Nacional de Folclore, que ha llenado cada noche, el jardín de La Glorieta. Y como final de fiesta, un grupo de baile, han traído, de algún lugar del mundo, que en el mapa, Candi, no encuentras. Esta gente nunca fallan, siempre aciertan.
Dice el Candi que le cuente cosas de la Fiesta de la Vendimia. Pero Candi, le digo, tú crees que la vendimia está para fiestas. Si para fiesta, la que se les viene encima, cuando recojan la próxima cosecha. Andan algunas bodegas mandando cartas, para decirles, que se metan la uva allí donde les quepa. Que si quieren que la lleven, y si no que la dejen en la cepa. Y el que la lleve, para cobrarla, sin precio y sin fecha.
Yo que conozco, por mi profesión, casi a todos los viticultores de estas benditas tierras, te puedo asegurar Candi, que a muy pocos, por no decir a ninguno, me he tropezado por las calles con ganas de fiestas. Tremenda hipocresía Candi, tremenda. Unas fiestas que se suponen son para celebrar la recojida de la trabajada cosecha. Que al viticultor pregunten si está feliz y contento, porque llegó la hora de recojer el fruto de su merecida y sudada recompensa.
Cada vez la madre uva del hijo vino, más se aleja. Una madre y un hijo, que son el fruto de la abuela y vieja cepa. El Candi no entiende, que a la abuela le den muerte, que a la madre, la castiguen, con el desprecio y la indiferencia, y al buen cuidado y mimado hijo, le hagan tanta fiesta.
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Por fin, el día grande 23 ago 2009 01:44 Placido Guardiola

«El desfile de los jóvenes»

Asi debe llamarse porque el otro, el tradicional, le llamo el Presidente de la Federación de Peñas «El desfile de los mayores», en una entrevista concedida a los medios de comunicación.
Les dejo algunas instantáneas que capto mi cámara, pues esta vez los comentarios y opiniones las ponen Uds. amigos lectores.











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Este es mi concierto 22 ago 2009 09:20 llanerosolitario

Es un verdadero privilegio para Jumilla y sus fiestas, cada año contar con un Festival Nacional de Folclore, de talla tan alta, como la cruz veleta que encumbra la torre campanario, de nuestra centenaria Iglesia Vieja. Nuevamente, y van veinte y ocho con ésta, han organizado los Coros y Danzas jumillanos, un festival a la altura, que de ellos, siempre se espera.
Con grupos de las dos Castillas, la manchega y la leonesa. Del País Vasco y Valencia. De Canarias y Aragón. De Andalucía, y dos de la región murciana, la nuestra. De Aljucer y de Alhama, de huerta uno, el otro, casi de montaña. Llenos de bailes y charangas, de curiosa y rica vestimenta, de músicas ancestrales, acompañadas de sus llamativas letras. De instrumentos tan dispares, como un cántaro aguadero, al que golpeaban en su boca con una suela.
De coreografías misteriosas, casi siniestras. De un compromiso por sus culturas, que en sus caras muestran, en ese esfuerzo que ponen, cuando sus sentimientos expresan.
Los nuestros ya se sabe, nunca fallan, siempre aciertan. Cantando y bailando por nuestra tierra, dejando bien alto el pabellón de Jumilla, mostrando con orgullo las ráices culturales, que con su buen hacer demuestran.
Ese concierto de Viena, que cada día primero de año, cerca del medio día se celebra. Antes de los voladores saltos de trampolin, con la resaca de la pasada noche vieja. Esperando que se termine de apañar la señora, para ir a comer a casa de la suegra. Con la cabeza dándote zambombazos, que más parece un bombo de los que llevan los Moros y Cristianos, cuando desfilan por la calle de la feria. Desde San Roque al jardín del Rollo, pasando por el de La Glorieta.
Le llaman el concierto de Año Nuevo, y gente de medio mundo su inicio cada, impaciente espera.
Donde no cabe una naranja. Donde, una año antes de la fecha, no quedaba una entrada a la venta.
Donde no se escucha una mosca, cuando la música y el baile suenan. Con ese escenario florido, esos músicos y músicas vestidos de gala y etiqueta. Con trajes de pingüino y pantalón a rayas, con perlas y diamantes, rubíes y esmeraldas. Que en los cuellos desnudos de las señoras, están diciendo, que por allí la crisis no pasa. Allí una entrada de "gallinero" cuesta mil euros. Aquí una de butaca no cuesta nada.
Este es mi concierto de cada año, conmigo estarán si salvamos las distancias. No lo cambio por aquel, no cambio un valls vienes por una jota jumillana. No cambio un agua limón del Mondoguereo, por una copa de champán francés, que además de darme un hipo de caballo, de retortijones me llena la panza. Ese caviar que ellos se comen con cucharita de plata. Esa morcilla que de la lumbre me cojo, aunque me queme los dedos en las brasas. Esos Pañuelitos con puntillas de oro bordados, con los que se limpian las babas. Ese gustazo con el que se me queda el cuerpo, cuando me paso por la trompa la manga.
Aquel lo dirigen grandes y prestigiosos directores, Mezta, Karajan..... Este es Pepe Carrión el que marca con esfuerzo, el paso de la danza. Aquellos con batuta en mano dirigen a la manada, de pitos y tambores, de violines y flautas. Este con María Pla a su vera, que de batuta no tiene nada, pero tiene un corazón tan grande, como el arca donde guardan los refajos y zagalejos, las mozas jumillanas.
Aquí veo a José Javier, hijo de la Tomasa, nieto de la Consuelo, sobrino de Antonia, la que en la oficina comarcal agraria trabaja. Con su prima, la niña chica María, que parece una flor recién cortada, con su tío Balta, que han llegado esta misma tarde, para verlo bailar, desde la feria de Málaga. Hay también dos amigos de sus tíos, que son parientes por parte de madre, parientes de esos que no te tocan nada. Sabia nueva que llega el grupo, notas de música y baile en la teta mamadas. Este zagal promete mucho, parece que lo lleva en la sangre, dibujado se le ve en la cara.
Este es mi verdadero concierto, que cada Nuevo Año espero con calma, sentado al pie del escenario, o detrás en la grada. No me pierdo una sesión, así toda la semana durara. No cambio el teatro de Viena, por este jardín, donde de crío y a la hora del recreo, de zagal jugara. Aquí gente de toda condición social. Allí tienes que ser de clase alta. Allí con la cartera repleta. Aquí más bien, con ella estirada. Allí con los más caros perfumes. Aquí con las mejores fragancias. De pies y de sobacos, de corvas y mojadas espaldas. De algún traicionero escape del fétido gas, que por la válvula de descarga, y escondido tras del sonido de las tablas, buscando su ansiada libertad, escapa.
Aquel con la nieve en los tejados. Este con el cantar de la chicharra. Aquel con los abrigos de visones. Este con las playeras chanclas. Este es mi Festival Nacional de Folclore, de Coros y de Danzas. Bendita esa gente, que con su esfuerzo de cada año, ponen encima del escenario, muestras de cultura de media España.
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Esfuerzo, Sacrificio y Pasión 20 ago 2009 20:33 Placido Guardiola

«Los valores heredados de nuestros viticultores»

Siempre los discursos en los actos festeros resultan la parte más densa para el público presente, entregado como está a la fiesta y diversión. Ayer, en el acto de Ofrenda de la nueva cosecha al niño de las Uvas, esa densidad estuvo marcada por la profundidad del mensaje. Tanto los Vendimiadores Mayores y el Bodeguero remarcaron junto al Pisador de Honor el bailarín jumillano Emilio Serrano Jiménez, la importancia del abnegado agricultor; pero las palabras de este último tuvieron un altura y calado especialmente significativo.
Esfuerzo, Sacrificio y Pasión dijo, eran los tres valores que había aprendido de sus familia, valores que el había visto y descubierto igualmente en nuestros viticultores de siempre y que eran los que intentaba poner en practica en su carrera artística. Desde una actitud que el mismo quiso explicitar como humilde, fue desgranando el esfuerzo de nuestros mayores en esta tierra árida, el sacrificio continuado para volver la adversidad climatológica y pobreza de los suelos virtud y, la pasión que siempre hay que poner en el trabajo bien hecho por conseguir la excelencia en nuestros caldos.


Emilio Serrano durante su alocución

Con la seguridad que su experiencia de artista le proporciona pisando escenarios, desgrano una breve pero intensa alocución llena de gratitud por su nombramiento; pero de una calidad ética ejemplificadora, con el énfasis puesto en ese compromiso ético de nuestros ancestros. Bien pronunciadas, medidas y entonadas las palabras de nuestro paisano llegaron al alma y conciencia de muchos de los presentes.
En esta sociedad desarmada éticamente, donde «too el mundo es bueno» «too vale, ¡qué más dá!» «chacho pa qué sacrificarte» «too el mundo pa lante»... Que alguien en este desierto de relativismo moral encumbre y reconozca que debemos practicar esos conceptos de nuestros viejos viticultores, es encomiable. Particularmente sus palabras ayer me confirmaban que nuestro paisano Emilio Serrano no sólo triunfará, sino que alcanzará la gloria como artista, ayer la alcanzó en mi corazón por su esfuerzo, sacrificio, pasión y humildad.
Definitivamente, cuando veo que jóvenes como Emilio, con la que está callendo en este país, creen en virtudes como el esfuerzo, sacrificio y pasión un rayo de luz me devuelve la esperanza y vuelvo a creer que lo nuestro tiene solución.

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