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12-M 12 mar. 2009 22:22 Bartolomé Medina

Ayer, 11 de marzo, el aniversario de la matanza de los trenes de cercanías de Atocha en Madrid no fue seguido por la mayoría de los centros públicos o empresas privadas de cierto tamaño del país. No resulta demasiado extraño, con esta vida loca que llevamos. Tampoco en espacios de opinión como este Rendrijero se hizo mención al luctuoso evento; sin embargo, nuevamente de forma polémica y cicatera, los medios de comunicación se llenaron de actos oficiales más o menos acertados, la mayoría celebrados en Madrid. He de confesar que sentí vergüenza, no sólo ajena sino propia como ciudadano español al oir las declaraciones de algunos familiares de las víctimas obligados a permanecer ajenos a una ceremonia que sólo a ellos debía concernir. Los políticos advenedizos del ayuntamiento de Madrid discriminaron descaradamente a los familiares para que no estorbaran en la foto. Estas declaraciones de gente común son de lo poco con ciertos visos de verdad que escucho en meses en relación a la política nacional.
En otro orden de cosas, los representantes del PSOE en la Asamblea de la Comunidad Autónoma de Madrid se negaron a asistir a un acto público celebrado por el gobierno de la misma. De nuevo el tétrico baile de los mal llamados políticos a cuenta de los desafortunados. ¿Cómo es posible tanto descaro por unos y por otros? Hoy, según he leído, el PSOE ha pedido perdón a las víctimas. Tardía excusa, pero algo es algo; no así el Ayuntamiento. Uno está curado de espanto ante el progreso de esta pelea de taifas impresentables, pero he de confesar que ayer me sentí dolorosamente sorprendido; por eso, y a propósito no escribí esta entrada el mismo día 11 de marzo. La escribo hoy, el día después, tan doloroso para las víctimas como cualquier otro. El ejercicio de la memoria se debe hacer para estos casos continuo, pero como vivimos en el mundo de las efemérides yo propongo que los ciudadanos de bien, las personas honestas que nos ganamos la vida día a día con esfuerzo, y que día a día perdemos la esperanza en nuestros gobernantes, nos desentendamos de estos mercachifles del voto que se agazapan en la capital de España y celebremos, ya sea en privado u oficialmente, el aniversario del triste atentado el día 12 de marzo u otro cercano: un día que no coincida con las celebraciones del estamento gubernamental. No ganaremos otra cosa que tranquilidad.
No voy a dudar en enviar mi propuesta a las asociaciones de víctimas, porque, sinceramente, lo que esta gente aguantó ayer detrás de un cristal no tiene nombre. No sé como ciertos cargos públicos no ponen sus carteras a disposición de sus jefes después de actos tan reprobables. A mí, y creo que a la mayoría de los que me leen, se me caería la cara de vergüenza por haberme vendido tan mezquinamente por tres micrófonos y cuatro fotos.

1 comentario :

  1. Lo cierto es que no se si nos merecemos la clase poitica que tenemos o bien la sociedad española esta tan podrida como para dar lugar a que los cargos publicos los ocupen semejantes sujetos.

    En este país se hace política con todo, incluso con lo que mas respeto se merece, como son las victimas del terrorismo. El PSOE no ha querido saber nada mas del 11-M y sus víctimas una vez se ha perpetudo en el poder, eso si, despues de usarlas torticeramente. Y el PP dejo de insistir en la busqueda de la verdad en ese atentado, ya no importa quien fueran los autores materiales o intelectuales de la masacre, esta fuera de la agenda.

    Una vergüenza, no sabemos casi nada aquel fatídico dia y nuestros políticos se oponen a conocer la verdad o buscarla.

    Las victimas merecen dignidad, memoria y justicia.

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