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La Mamandurria nuestra de cada día 24 oct. 2014 16:43 Plácido Guardiola Jiménez

Políticas de subvenciones «Clientelismo político y saraos»


Las ubres municipales de Jumilla

Según la RAE el termino mamandurria significa: “Sueldo que se disfruta sin merecerlo, sinecura, ganga permanente”. Definición que sin necesidad de acudir a ella entendemos bien todos los españoles, por las mamandurrias que nuestra Casta política ha venido y viene disfrutando. Sin embargo, a otros niveles inferiores, también existen otras mamandurrias auspiciadas y mantenidas por el sistema político.
Son las migajas de la teta de las arcas públicas que a modo de redes clientelares se montan nuestros políticos a nivel local, de las que raras veces se habla, pues de alguna forma, son numerosos los ciudadanos que levemente se acercan al cálido y suculento licor blanco de las ubres públicas.
Estas mamandurrias locales, transcurren en el ámbito local a través de las asociaciones cívico sociales, bien sean con fines lúdico-culturales (fiestas locales, semana santa, peñas…), deportivos (clubes en las distintas modalidades de practica deportiva) o sociales (asociaciones de distintos tipos de necesidades sociales bien sean disminuidos, enfermos, cruz roja, excluidos…).
Todas etas mamandurrias, cubren un doble cometido, de ahí que las asociaciones beneficiarias no sean percibidas como entidades mamonas. El primero de estos cometidos es la justificación de la subvención, de forma que se justifique su existencia, así suponemos que las asociaciones festeras  contribuyen a promocionar la cultura, el nombre de pueblo atrayendo al visitante y desarrollando ese sector que llamamos turismo. Por su parte las deportivas, a través de sus actividades, suponemos igualmente, que contribuyen también al buen nombre, propaganda y difusión de la ciudad. De las sociales, nadie puede dudar del buen fin que desarrolla cualquiera de ellas. Ya se dedique a combatir el alcoholismo, la pobreza, el cuidado de los animales o heridos… Todas tan importantes y vitales para la vida social que sobra dedicarles una palabra más.
El segundo fin que vienen a cubrir todas estas asociaciones es el de dotar a los gobernantes de un campo donde dar palustre y boato a su buena gestión, amen de tener una cohorte de beneplácitos para salir sonrientes en la foto con motivo de las dadivas limosneras que en forma de subvención otorgan a éstas en forma de subvención. Al mismo tiempo que desarrollan unas supuestas redes clientelares de subvencionados agradecidos que ven en ello reconocidos sus esfuerzos por el bien común.
«...el Gobierno actual, el anterior y el anterior del anterior… han venido alimentando sin ningún tipo de pudor, transparencia, y entrega de cuentas las múltiples mamandurrias que reparten con total discrecionalidad»
El resultado de todo ello es que el Gobierno actual, el anterior y el anterior del anterior… han venido alimentando sin ningún tipo de pudor, transparencia, y entrega de cuentas las múltiples mamandurrias que reparten con total discrecionalidad  y arbitrariedad. ¿Quién es el guapo que se pone a discutir si está bien asignado ese dinero a este o a aquel otro colectivo? Por tanto, los políticos han ejercido eso que se llama el libre albedrío dando tanto a estos y cuántos a aquellos (siempre guiados por los únicos criterios de afinidad y simpatía (aunque sólo sea la aparentada o fingida por los dirigentes de estos colectivos), que se deshacen en peloteo, aparente colaboración y elogios a los responsables políticos encargados de repartir el pastel.
Era tan iluso que, pese a los grandes males con los que nos azota la crisis y, con el nuevo gobierno, albergaba atisbos de esperanza en el cambio y regeneración. Pero nada más lejos de la realidad, el nuevo equipo de gobierno local, lejos de enmendarla y pese a que tiene menos dinero en la caja que antaño, continúa por el mismo camino. Aún peor si cabe, pues la gallina de los huevos de oro (léase licencias de obra y construcción), hace años que murió de sobredosis. Mientras nuestros ediles y alcalde no dejan de hacerse fotos en los distintos saraos que con motivo del reparto de las ubres municipales realizan un día sí y otro también.
Las calles están más sucias que nunca y los servicios que presta el consistorio en niveles degradantes. Tampoco mejora la deuda, pues tras pagar los intereses del préstamo del pago a proveedores ahora, tras tres años, andan renegociando el importe total préstamo concedido para pagar las facturas que los otros dejaron en el cajón.. Eso sí, a fecha de hoy, nadie sabe lo que nos gastamos en la feria y fiestas con un desglose detallado en partidas, tampoco cuantas nos hemos gastado en subvenciones, gabelas y mamandurrias a los colectivos festeros varios, ni a clubes deportivos, ni entidades culturales y benéficas. Menos aún sabemos bajo qué criterios nuestros magnánimos gobernantes locales repartes a este tanto y al otro cuánto. Todo, absolutamente transcurre bajo espléndidas sonrisas, ruedas de prensa o comunicados en la web oficial del Excelentísimo, cuando no en la página facebook de Populares  Jumilla.

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