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Acuerdo PP-PSOE sobre desahucios 11 nov. 2012 13:36 Plácido Guardiola Jiménez

«Hacer un pan como unas tortas»


La próxima semana se reunirán los líderes de los dos grandes partidos el PP que nos gobierna y el PSOE que aspira hacerlo en un futuro próximo, a fin de adoptar un acuerdo sobre el creciente drama humano de los desahucios.
Hay un clamor popular en la opinión pública en contra de la ejecución de sentencias por impago de la hipoteca. Es tan amplio el sentir que varios jueces han emitido pronunciamientos pidiendo que se modifiquen las actuales leyes sobre el embargo en nuestro país. Todo ello además, coincide con el toque de atención que el tribunal de Justicia Europeo hace a España porque vulneramos la normativa comunitaria al no garantizar una protección eficaz de los consumidores frente a posibles cláusulas abusivas en las hipotecas.
El querer arreglar lo que a todas luces está mal a simple golpe de decreto en el BOE, sea con el consenso de las dos grandes fuerzas políticas o sin él, me produce urticaria. Me la produce porque no creo en las soluciones de la casta PPPSOE que nos desgobierna; pero me las produce mucho más por lo delicado del tema. A los desahucios, especialmente los graves por cláusulas abusivas; como esos casos en que los bancos, a sabiendas de que un hijo no podía pagar la hipoteca, concedían el préstamo con el aval del anciano padre, del que se cobrarían con su piso o casa (ya libre de cargas) y los ahorros de su pensión. U otros, donde alegremente buscaban al cliente a todas luces insolvente, sugiriéndole además, aportar un certificado falso de ingresos de la empresa porque la nómina real no alcanzaba los cálculos que hicieran posible la devolución del dinero prestado. En todos esos casos, nuestro gobierno, nuestra casta política, no ha estado vigilante y alerta, sino mirando para otro lado. También lo han estado al no fijar un límite máximo de endeudamiento familiar que impidiese dar créditos a la banca alegremente.
Nuestra casta política, la que todavía no se ha llegado a apretar ni un punto la correa de su amplísimo cinturón, la que está cubriendo con dinero público los agujeros bancarios, es también sin duda, responsable de la situación. El que ahora cuando el problema tiene una amplia contestación social vengan de buenos a parchear, que no arreglar el bollo que ellos mismos ayudaron a generar, me pone los pelos de punta.
Nunca ha sido bueno legislar en caliente, deprisa y en plena tormenta, no se pueden hacer leyes a golpe de protestas y malestar o alarma en la calle, esto debe ser evitado antes. Su misión ahora no es cambiar la legislación como apuntan algunos especialistas en el tema(*); sino solucionar aquellos casos fragantes de abuso o de impago sobrevenido, especialmente si son familias con hijos menores. Solucionar eso significa proporcionar una vivienda social a esas personas. Vivienda que bien podrían salir de quedarse con el enorme contingente de activos que quieren pasar al banco malo (en definitiva otro chanchullo para que la vivienda no baje por debajo del 50% y en los próximos años alguien tenga una rentabilidad del 15%). Oigan señores del PPPSOE, esas viviendas ya las hemos pagado con dinero público, con el dinero inyectado a los bancos, por tanto, que sean de propiedad pública y puedan solucionar el desalojo de familias que por causas justificadas y sobrevenidas a cambio de un alquiler social.
Pero no, ellos han optado por la reforma de la ley hipotecaria, seguramente porque el papel siempre lo soporta todo y, al final, facilita el que el problema lo paguen otros, es decir, los de siempre.
Si se bajan las garantías de reintegro del crédito al prestador, dificultando de algún modo los procedimientos de ejecución del cobro, la consecuencia lógica será que en lo sucesivo que el crédito se pondrá más difícil y caro. En otras palabras, si ya no dan dinero a nadie para comprarse una casa en el futuro será mucho peor y, el pago de una vivienda, supone por lo general el sueldo integro de más de diez años de trabajo. Por otro lado, deben andarse con tiento para discriminar cada caso de desahucio pues por esa regla de tres, todo el mundo deja de pagar su hipoteca, o dicho en otras palabras en razón de qué a unos siguen pagando y otros quedan exentos.
En definitiva, miedo me dan estos preocupados políticos de ahora, que en treinta años no han sabido ponerse de acuerdo en los grandes temas de Estado (educación, estructura del Administrativa y territorial, agua…), y ahora, en pleno escándalo de los desahucios que ellos han contribuido a crear, entran como elefantes salvadores en una cacharrería.
Ruego a Dios que los ilumine y a nosotros que nos pille confesaos.

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(*)No dejen de leer dos excelentes artículos sobre la reforma o cambios en la ley hipotecaria:
  • El primero, de José García Montalvo en «El País»
  • El segundo, de de Jesús Alfaro, Catedrático de Derecho Mercantil de la UAM,  publicado en su blog «Derecho Mercantil»

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