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Crecer en plena crisis 29 mar. 2012 10:37 Plácido Guardiola Jiménez

«El futuro incierto que nos aguarda»


Desde que comenzara a dar clase en la universidad, han pasado de ello dieciocho años, el tema estrella y recurrente en todas ellas ha sido el mismo, aunque con algunos matices y diferentes denominaciones. Los autores más leídos y recomendados eran precisamente los que con mayor profundidad tocaban precisamente esos temas A. Giddens, U. Beck, R. Sennett.
Con diferentes nomenclaturas todos ellos hablan de los efectos e impactos que la post-modernidad está ocasionando en nuestras vidas, en todos los casos estamos ante  horizontes de incertidumbre (título que recibió el Congreso Nacional de Sociología del 1995 Granada),  la sociedad del riesgo que diría Ulrich Beck o el mundo desbocado en palabras de Guiddens. De cualquier modo que lo queramos denominar, una sociedad en continuo y acelerado cambio que pone en crisis el orden social que hasta ahora habíamos conocido y que parece negar todo atisbo de seguridad y estabilidad.
Cambios que han hecho añicos cualquier certidumbre humana, no hay trabajo seguro para toda la vida, tampoco que en la enfermedad y vejez alguien (sea Estado o Familia), pueda responder por nosotros en esa adversidad, nada, absolutamente nada, aparece ante nosotros con la firmeza y estabilidad suficiente para darnos seguridad en un futuro próximo. Como efecto de todo ello, se derrumban valores, creencias y certezas donde aferrar nuestras vidas. Ni siquiera las instituciones más arraigadas como la familia, parecen resistir a este envite de la vorágine del cambio. El trabajo, un bien tan buscado y escaso, deja de ser un ámbito donde proyectar nuestra capacidad creadora que nos permite desarrollarnos, sino que, en el mejor de los casos, es el medio que nos permite garantizar una cuota de consumo y el pago de la hipoteca. En definitiva, el medio para la corrosión del carácter (en palabras de Settner). Los años noventa y su bonanza economica han ocultado estos fenómenos sociales; pero la actual crisis los evidencia en su más cruda realidad. Las clases medias son lapidadas y desaparecen progresivamente, la sociedad se polariza, desaparecen empresas tradicionales, pequeños empresarios, comerciantes, agricultores autónomos… Al mismo tiempo, en pleno ojo del huracán de ésta crisis, crecen las grandes. Se expanden las llamadas empresas low cost (bajo coste), tal y como señala el artículo de El Economista de ayer.
Empresas como Zara, Mercadota, Ikea, Mc Donald's, Eurovegas, Ryanair, Makro o Decathlon, por citar algunas, tienen previsto expandirse con grandes planes de inversión y oferta de empleo ¡Claro está!  el costo de esa expansión son el cierre de pequeños establecimientos, fábricas tradicionales del mueble, pequeños restaurantes y empresas con firmas de calidad superior al estándar medio. ¿A dónde nos encaminamos? ¿En qué medida todos somos responsables de lo que sucede?
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Para saber más:

1 comentario :

  1. "nada, absolutamente nada, aparece ante nosotros con la firmeza y estabilidad suficiente para darnos seguridad en un futuro próximo. Como efecto de todo ello, se derrumban valores, creencias y certezas donde aferrar nuestras vidas".
    No es del todo cierto. Sí que aparecen alternativas ante nosotros que nos darían seguridad y estabilidad. Pero las rechazamos. Nos dan miedo, o nos parecen extrañas. O simplemente nos obligan a soltar cosas a las que nos hemos aferrado, muchas de ellas banales. Sin embargo, no derriban valores y certezas, ni si quiera creencias, salvo quizás una, la del crecimiento ilimitado.

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