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Todavía existen, claro que existen 9 nov. 2011 22:34 Laura


Dicen que ya no quedan personas buenas y que cada vez más, aquella bondad que los ciudadanos de un municipio tenían con sus vecinos, se ha ido perdiendo poco a poco, o incluso a pasos agigantados, en los últimos años. Sin embargo, siento decirles, que esta servidora, quizás una soñadora, se resiste a pensar que eso es así. Esta misma mañana me ha sucedido un caso en el que, sin saber por qué, me he visto de repente ayudada por una persona que no había tenido el gusto de conocer. Un individuo que ha perdido parte de su tiempo, de ese preciado tiempo, por ayudar a alguien totalmente desconocida. Y bueno, algunos pensarás, ¿y qué tiene esto de interesante? Pues tan sólo, que por un momento me he sentido inmensamente feliz de poder comprobar que el ser humano, por naturaleza es bondadoso, amable, generoso, sensible, humanitario... es simplemente, bueno. Y aunque a alguno le cueste creerse esto, siento decirle, que en el fondo es así. Por supuesto que, al igual que en toda bolsa de pipas siempre hay alguna amarga, alguna vez que otra nos encontraremos a lo largo de nuestros días con personas testarudas o incluso maliciosas. Pero creo, que si todos pensamos que de modo general el ser humano sigue siendo afable por naturaleza, todo nos iría mejor.
No pretendo convencer a nadie, solamente mostrar que sí, que esas personas siguen existiendo, y si cada uno de nosotros pusiéramos nuestro pequeño granito de arena para que ese número de personas fuera todavía mayor, como luego dicen, otro gallo cantaría.
Si queremos cambiar el mundo, que esta crisis desaparezca, que no hayan injusticias... ¿a qué estamos esperando? ¿a qué alguien lo haga por nosotros? Sé que un simple gesto humanitario puede parecer muy poco, o incluso insignificante, pero quizás es un mundo para aquella persona que lo recibe. Por qué no confiar en el efecto mariposa, ese en el que un proverbio chino indica que “el aleteo de las alas de una pequeña mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”.
En estos días en los que no existe ni un solo minuto en el que dejen de bombardearnos con las próximas elecciones nacionales, planteémonos que no debemos esperar sentados a que el cambio venga por los mandatarios, seamos nosotros mismos, con nuestras buenas acciones, y con nuestra fuerza, los que, por lo menos, iniciemos ese cambio.

1 comentario :

  1. Opino igual que tú, Rosa.
    Yo siempre digo que siento-pienso que los seres humanos somos seres de luz..que nacemos con mucho amor..con una luz muy grande, y que a veces la vida cubre con un trapo de infelicidad, miedos, envidias.. esa luz..pero que la tarea del ser humano es encontrar esa luz siendo conscientes de lo que la cubre.
    Hace falta más amor y menos votos. Que el amor todo lo puede..y que cambiar las cosas desde el odio..pues poco tiempo dura; pues ya se sabe la relación de acción-reacción cuando es impulsada por odio.. odio termina siendo la respuesta...

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