-->
Mostrando entradas con la etiqueta ser humano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ser humano. Mostrar todas las entradas

Los buitres 27 ago 2014 12:59 Placido Guardiola

«Leonados y humanos»


Parque Natural de Monfragüe (Cáceres)


Viendo volar estas majestuosas aves desde las cumbres del castillo de Monfragüe, no puedo por más que preguntarme por qué damos el mismo nombre a los múltiples sinvergüenzas que pueblan el numeroso colectivo humano. Apelativo que no dejamos de asignar a quienes como despreciables aves carroñeras acuden y se ceban sobre el débil para despojarlo dl último aliento de vida que le queda. De este modo calificamos de fondos buitres a aquellos que se ceban en la desgracia ajena para hacerse sin esfuerzo de las últimas posesiones del caído en desgracia, como si despojos de un cadáver se tratase. Denominamos también buitres, a los banqueros sin escrúpulos, a los políticos corruptos de una casta que ha aprendido a vivir a costa de los demás.
«El uso del apelativo buitre a tantos personajes y prácticas humanas despreciables, ha terminado por asociar en nuestra mente esa palabra a algo reprobable, asqueroso y repugnante lejos de toda ética, belleza o valor humano»
El uso del apelativo buitre a tantos personajes y prácticas humanas despreciables, ha terminado por asociar en nuestra mente esa palabra a algo reprobable, asqueroso y repugnante lejos de toda ética, belleza o valor humano. Sin embargo, ahora viéndolos planear los cielos sobre las bastas estepas extremeñas, observando sus suaves giros junto a los roqueros, el dominio leve y suave que les permite ascender y volar en el aire sin apenas batir sus alas, me parecen unas criaturas preciosas. Bellas pese a su ganchudo pico capaz de desgarrar las pieles más duras, pese a sus largas y afiladas uñas con las que sujetan a sus presas.
Hasta diría que su práctica cotidiana y constante de limpiar estas estepas de cadáveres y animales enfermos y moribundos es una hermosa labor que contribuye a mantener estas sabanas españolas entre los hábitats naturales más ricos y diversos de nuestro país.

Planeo sobre las encinas

Lástima que los buitres, los nuestros digo, no se parezcan a estos preciosos buitres leonados de Monfragüe, vigilantes y altivos que surcan los cielos para limpiar la tierra de toda la carroña que pudiera ocasionar un deterioro biológico en ese medio.
Los buitres humanos no contribuyen a limpiar y conservar el hábitat humano, muy al contrario, medran en él y como seres parásitos solo saben obtener su éxito de la desgracia y debilidad ajenas. Su porte, al contrario que el de estos leonados de Monfragüe, es osco, torpe y feo, siempre al acecho de su presa y con las garras afiladas para descuartizar a las presas. Alguien pudiera pensar que estos hacen igual; pero no ya que aquí no buscan medrar sino subsistir contribuyendo además a la supervivencia del resto. Los nuestros, por el contrario solo aspiran a lo contrario, vivir de los demás con el mínimo esfuerzo.
Qué pena, nombrar de idéntica forma a ambos tipos de buitres; los leonados tan hermosos e imponentes surcando los cielos, acariciando el aire, susurrando al viento. Los humanos, tan rastreros y despreciables en busca de sus nuevas víctimas, arañando al prójimo, robando al débil.
-->Leer más...

Todavía existen, claro que existen 9 nov 2011 22:34 Laura


Dicen que ya no quedan personas buenas y que cada vez más, aquella bondad que los ciudadanos de un municipio tenían con sus vecinos, se ha ido perdiendo poco a poco, o incluso a pasos agigantados, en los últimos años. Sin embargo, siento decirles, que esta servidora, quizás una soñadora, se resiste a pensar que eso es así. Esta misma mañana me ha sucedido un caso en el que, sin saber por qué, me he visto de repente ayudada por una persona que no había tenido el gusto de conocer. Un individuo que ha perdido parte de su tiempo, de ese preciado tiempo, por ayudar a alguien totalmente desconocida. Y bueno, algunos pensarás, ¿y qué tiene esto de interesante? Pues tan sólo, que por un momento me he sentido inmensamente feliz de poder comprobar que el ser humano, por naturaleza es bondadoso, amable, generoso, sensible, humanitario... es simplemente, bueno. Y aunque a alguno le cueste creerse esto, siento decirle, que en el fondo es así. Por supuesto que, al igual que en toda bolsa de pipas siempre hay alguna amarga, alguna vez que otra nos encontraremos a lo largo de nuestros días con personas testarudas o incluso maliciosas. Pero creo, que si todos pensamos que de modo general el ser humano sigue siendo afable por naturaleza, todo nos iría mejor.
No pretendo convencer a nadie, solamente mostrar que sí, que esas personas siguen existiendo, y si cada uno de nosotros pusiéramos nuestro pequeño granito de arena para que ese número de personas fuera todavía mayor, como luego dicen, otro gallo cantaría.
Si queremos cambiar el mundo, que esta crisis desaparezca, que no hayan injusticias... ¿a qué estamos esperando? ¿a qué alguien lo haga por nosotros? Sé que un simple gesto humanitario puede parecer muy poco, o incluso insignificante, pero quizás es un mundo para aquella persona que lo recibe. Por qué no confiar en el efecto mariposa, ese en el que un proverbio chino indica que “el aleteo de las alas de una pequeña mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”.
En estos días en los que no existe ni un solo minuto en el que dejen de bombardearnos con las próximas elecciones nacionales, planteémonos que no debemos esperar sentados a que el cambio venga por los mandatarios, seamos nosotros mismos, con nuestras buenas acciones, y con nuestra fuerza, los que, por lo menos, iniciemos ese cambio.
-->Leer más...