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El Cristo que quiso quedarse en Jumilla 2 may. 2011 11:23 Plácido Guardiola Jiménez

«El Cristo de la Salud»


Cuenta la leyenda que hacia mediados de 1600 unos carreteros transportaban una imagen de Jesús Crucificado cuyo destino era un pueblecito de la sierra albacetense llamado Carcelen. Los Carreteros que, llevaban varios días de camino, pararon a descansar y repostar en una posada de Jumilla. Al día siguiente, una vez aparejado el carro para iniciar de nuevo su viaje, las mulas se negaron a dar un paso y no había manera de moverlas del sitio en donde permanecían paradas. Pronto vecinos y clérigos interpretaron la negativa de los animales como señal inequívoca de que ese Cristo quería quedarse en Jumilla. Así se hizo desde entonces esa imagen venerada en el convento de las cinco yagas y más tarde en la Iglesia del Salvador ha permanecido en la localidad siendo sin duda una de las mejores de nuestro patrimonio.




Quizá estos hechos no pasen de ser una leyenda (las hay parecidas en otros lugares), tal vez, tal vez, la realidad sea cruda y prosaica. Es verdad histórica que el Cristo de la Salud tenía como destino Carcelen; pero bien pudiera haber ocurrido que, la belleza artística de la imagen, cautivase algún religioso o civil que la contempló en la posada y terminase sobornando a los carreteros y comprando la imagen. Sea como fuese, Carcelen tuvo que encarga otro crucificado y desde entonces, en Jumilla hay autentica devoción al Cristo de la Salud.

Afortunadamente también pudimos salvar de la procesión del Calvario el paso de sus hermanos y trono desde la casa de Guillen

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