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In loco Jumilla 1 abr. 2010 12:15 Plácido Guardiola Jiménez

«San Vicente Ferrer en Jumilla»

Tal día como hoy de 1411, un dominico valenciano predicador y filósofo, San Vicente Ferrer, predicaba en a Jumilla. Cuentan las crónicas que allá donde iba le seguía un séquito de flagelantes que se azotaban las espaldas como purga de sus pecados. Su visita y sermón de vibrantes palabras emocionaron a nuestros antepasados, dando origen a las procesiones penitenciales que hoy constituyen nuestra Semana Santa, lo que justifica nuestra próxima celebración centenaria.



Este dominico que predicó por toda Europa, arrastraba multitudes en sus sermones, que constituían verdaderos actos de fe. En la ciudad de Jumilla, aparecen recogidos en su sermonario manuscrito dos sermones a cual más interesante de leer para todo observador social que se precie y especialmente para todos los jumillanos, así como para gobernantes y políticos en general que tienen en sus manos la administración de los ciudadanos y sus almas a quienes se dirige en su sermón de forma especial.

Salvando las distancias y los marcos sociales de entonces y de ahora, hay en su predicamento en Jumilla muchas cosas que deberíamos aplicar, otras que chocan en boca de un Santo y dichas en un momento de pujanza religiosa.

Refiriéndose a la lujuria, considera que ésta debe practicarse en ámbito del matrimonio, siendo pecado; por tanto, condenable toda aquella que se practique fuera de este. Sin embargo S. Vicente es consciente de la debilidad humana de ahí que afirme en su sermón:

«Y por eso evitad y corregid este pecado para que no se produzca lujuria. Sin embargo está bien que como remedio pueda mantenerse el lupanar aunque se condenen las prostitutas y los que vayan a ellas pequen mortalmente; con todo pecan menos que con otras mujeres porque este pecado es simple fornicación»

Viene a considerar nuestro Santo que las prostitutas pecan en menor grado y son un remedio social que libera tensiones ayudando a mantener el orden. No duda en recurrir al mismísimo San Agustín para afianzar sus afirmaciones:

«En caso contrario, si los lupanares no existiesen, las esposas y las hijas no estarían a salvo, como dice San Agustín en el libro Sobre el orden: "Si quitas a las prostitutas de los lupanares, perturbarás a todo el mundo con las pasiones sexuales” Por eso, por lo que se refiere a los gobernantes y al municipio, mantener el lupanar como remedio no es pecado, como cortar un miembro del cuerpo por el fuego no es pecado»

Lo que si tiene claro nuestro predicador es que «el puterío» tiene su lugar en el lupanar y no otros sitios y lugares públicos de ahí que diga:

«Y por eso debe evitarse la putería que no es para remedio sino para la ocasión, como tener una prostituta en las posadas pues mata a muchas y diversas almas por la facilidad. Asimismo haced un pregón general por el que toda prostituta reconocida no pueda residir más que en el lupanar. Y advertid que no digo 'pública" porque pública se llama a aquella que se exhibe a todos reconocidamente, en cambio se llama 'reconocida' la que se junta con uno solo y lo saben muchos»

Lo tenía claro el Santo, es claro que hay putas profesionales y otras que, como diríamos ahora, hacen intrusismo profesional.

2 comentarios :

  1. Anónimo1/4/10 22:08

    Leido con atención los comentarios de Placido sobre el sermón que San Vicente Ferrer hace siglos creo entender que se refire siendo el dia que es al "Amor Fraterno".De no ser asi me lo esplicas ó me dices donde puedo hacer con el testo.

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  2. Evidentemente, como tu mismo has advertido, tanto San Vicente Ferrer, como yo mismo, nos referiamos, sin duda alguna, al amor fraterno y no al amor carnal y mundano.
    Como bien dice el texto de San Vicente, el otro, no es amor sino lujuria.
    Si te pones en contacto con nosotros te haremos llegar el texto del sermón completo

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