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La hora de los sensatos 14 ene. 2010 10:48 Plácido Guardiola Jiménez

«Una sociedad blandita y en crisis»

Cuando ahora hace un año inicie una saga de artículos bajo el título de "Sacrificio, esfuerzo sudor y lágrimas" (I , II, III, IV , V y VI) no podía imaginar lo mucho que coincidían mis propuestas con aquel vejete de aspecto bonachón y simpático que veía explicar la teoría ninja en el programa de Buenafuente, con una socarronería digna del mejor humorista.


Leopoldo Adbadía, así se llama ese señor que nos anuncia lo del "repostaje inteligente" sentado en un sofa ante la gasolinera de Repsol, acaba de publicar un nuevo libro “La hora de los sensatos” y, con motivo de su presentación, ha concedido varias entrevistas a EFE, La Vanguardia, Expansión, etc. Como él, creo que de ésta crisis no debemos esperar que nos saque ni este Gobierno con Zapatero a la cabeza, ni otro fururible de Rajoy. Creo que de ésta sólo salimos si asumimos nuestro protagonismo de individuos responsables sujetos a DEBERES y derechos; pero va siendo hora de cumplir los primeros para exigir más tarde los segundos. Coincido con Abadía cuando dice: « Vivimos mucho mejor que hace años y esto ha causado un reblandecimiento social». Habituados a que el Gobierno nos vaya ofreciendo cosas que al final exigimos porque creemos que tenemos derecho a ellas, olvidamos nuestra capacidad de reacción esperando que de él venga el empleo y la solución. Nos hemos reblandecido tanto, que hemos desterrado el esfuerzo en nuestras vidas y lo que es peor, de nuestra educación, hasta hacer de nosotros mismos una sociedad de indecentes. De ahí que Abadía señale con acierto: «lo menos importante de esta crisis es lo económico, sino que es un crisis de decencia.» Apostillando: «Tenemos que hacer gente más dura, más recia, que son los que liderarán España de aquí a cuatro días. Si no hacemos esto, el futuro va a ser muy feo. Estamos haciendo una panda de niños blanditos y si no lo cambiamos el futuro será dantesco».
La idea que propone Abadía en su libro para salir de la crisis es sencilla: «es la de la revolución civil, que consiste en que nos enteremos de una cosa: que somos responsables de lo que pasa. Si me pasa algo muy malo puede que sea culpa de otro, pero que la responsabilidad de la reacción es mía» . Una revolución que nos devuelva la conciencia de ciudadanía, de constructores de nuestro destino, donde responsablemente nos ganamos y conquistamos nuestros derechos y libertades (ver mi otra saga de artículos "La libertad no la regalan, se gana" [I, II, III, IV, V y VI]).


Cree Abadía y yo con él que, necesariamente, para salir de ésta crisis hace falta un cambio de Gobierno; pero no el de Zapatero por Rajoy, sino uno con sólo cuatro miembros: el primero, un buen amo de casa, será el que se encargue del dinero; el de las virtudes, que se encargará de la paz, honradez y tranquilidad; el relaciones públicas, encargado de las relaciones con la gente y el bien educado encargado de la buena educación. Dice Leopoldo y estoy con él, que sólo deben tener un mandato de cuatro años, eso es, por bien que lo hagan al cuarto que se marchen a casita y buscamos otros cuatro. Como él yo también suscribo que estos cuatro miembros deben cumplir otra condición: «no ser políticos profesionales», es decir, que no vivan de la política a base de cobrar años y años del erario público, sino que deben proceder de algún campo profesional (el que sea), de donde se ganan la vida con recursos suficientes.
Finalmente, suscribo con Abadía el disparate que supone: «Tener al presidente del Gobierno y a los ministros distraídos durante seis meses arreglando Europa… ¿Por qué no nos dedicamos a arreglar España primero? ¿No nos pueden pasar turno, en esto de la presidencia, y que le toque a otro?»

2 comentarios :

  1. Hay que ver cuanta verdad hay en estas pocas lineas. La lástima es que esto no sucederá nunca, los políticos estas muy aferrados a sus sillones y no creo que nuncan cambien las leyes para permitir lo que aquí se ha dicho, a ellos les va muy bien cobrando lo que cobran por lo poco que hacen.

    Yo siempre he pensado que una nación no es otra cosa que una hogar con cuarenta millones de habitantes y las dos se manejan de la misma forma, tanto ingreso tanto tengo que ahorar y tanto tengo para gastar, hasta que no nos demos cuenta de esto mal nos irá.

    Un saludo
    H.

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  2. ¡Que grande es Don Lopoldo! Lastima que a los politicos les interese mas tener estomagos agradecidos y fieles que gente decente y emprendedora.

    Siguiendo este enlace hay un ejemplo de empresario avispado, que parece haber seguido los consejos de Don Leopoldo. Le aguro un buen dinerillo por su idea:

    http://www.yonovoteazp.es/

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