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El nuevo show de la realidad 5 ene. 2010 10:19 Plácido Guardiola Jiménez

«AVATAR el espectáculo»


En la actualidad hemos convertido la realidad en un auténtico show. Es como si hastiados de todo, adormecidos con tantas imágenes alucinantes, con tantas historias, novelas, programas impresionantes hubiéramos perdido toda la capacidad de sorpresa. O mejor dicho, ante tanta sorpresa, solo cabe la espectacularidad para que algo capte nuestra atención, para que así volvamos la mirada hacia lo que de nuevo nos ofrece la realidad.
La película AVATAR , de James Cameron , que se proyecta estos días en las salas de cine ha venido a dar un paso más en la espectacularidad del cine. Estoy seguro que a pesar del guiño ecologista que tiene el argumento de su guión, no pasara a la historia por ello. Sin embargo, creo que AVATAR marcará un hito, un antes y un después en la historia cinematográfica, lo hará por sus efectos, por su renderización y por que quizá la recordemos como realmente la primera película en 3D.
Ayer los telediarios del mediodía hablaban de más de mil millones de dólares recaudados en taquillaje tras sus primeros días de exhibición y va camino de convertirse en la película más taquillera de todos los tiempos. Si les vale mi juicio, les diré que vale los 10 euros que cuesta en una sala de 3D, es un espectáculo sorprendente en este mundo donde ya pocas cosas nos sorprenden y sobrecogen. Sus paisajes (todos virtuales y creados por ordenador), son un derroche de imaginación y síntesis de las más bellas imágenes sobre naturaleza que hemos visto. Su efectos en tres dimensiones, de los más logrados que conozco y les puedo asegurar que he visto bastantes. Sus dos horas de duración transcurren sin apenas cerciorarnos.
En fin... no quiero contribuir al negocio del cine americano, ni al proceso de convertir en espectacular cualquier manifestación artística para que le prestemos algo de atención; pero aún a pesar de ello, AVATAR hay que verla y hay que hacerlo en un cine que la proyecte en 3D. Ya les digo que no me gusta este proceso social de nuestra modernidad por el cual todo debe ser un brillante, magnífico y grandioso espectáculo; sin embargo, esta película hay que verla, entre otras cosas, para darnos cuenta de lo que nos está ocurriendo con nuestros gustos estéticos. Sobre estos y la fotografía, prometo hablarles en otra ocasión.

1 comentario :

  1. Anónimo7/1/10 21:47

    Yo también pagué muy contento los 10 euros de la entrada, sabía que iba a contemplar un gran espectaculo. Ni se me pasa por la cabeza pagar 7 euros por un bodrio de cine ex-pañol subvencionado de los "amigos" de la "zeja".

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