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Las autonosuyas 13 sept. 2009 08:23 Plácido Guardiola Jiménez

«El ciudadano recobra el sentido común»

Seguramente cuando Fernando Vizcaino Casas, escribió en 1981 la comedia «Las autonosuyas» que llena de humor satírico y en tono de falsa narraba el proceso autonómico de Rebollar de la Mata, en donde se constituye un ente autonómico serrano; no alcanzó a imaginar como con el paso de los años, esa ficción sería superada por la realidad. Esta comedia, llevada al cine un año más tarde, daba cuenta de cómo en dicha autonomía sus alcaldes podían «chupar del bote», mediante sustanciosos sueldos, dietas, coches oficiales, seguridad, secretarias... y otras prebendas, amen de querer implantar como idioma de la misma y lengua oficial el «Farfullo».
En estos años trascurridos desde la sátira de Vizcaino Casas, hemos visto como las voraces ansias autonomistas de todo tipo de nacionalismo no han cejado, mientras que los sucesivos gobiernos unas veces de forma generosa, otras obligados por la necesidad de mayorías parlamentarias, no han hecho sino alimentar esta monstruosidad. Para colmo de males, al ciudadano se nos ha vendido burra desde los medios oficiales y oficialistas, declaraciones institucionales, etc. bajo la idea del gran desarrollo y avance conseguido por la España de las autonomías. Claro está, este mensaje ocultaba otra verdad, el más grande e importante desarrollo alcanzado en ese tiempo en otros territorios europeos con similares características (caso de Irlanda), que no poseían el dichoso engendro autonómico. A fuerza de repetir esta mentira, el pueblo llano, con el paso de los años terminó por tragarse la bola de que el desarrollo social conseguido, evidente en todos los sentidos, se debía al hecho autonómico y no a otras causas.
Al tiempo que la casta autonomista, más desarrollada en unas comunidades que en otras, ha ido vorazmente consiguiendo más cesiones del Estado y, amen de vivir como auténticos califas, se han metido en mil jardines sin flores, ni pan para el ciudadano. Seguramente, el Estatut catalán es uno de los jardines más inútiles, como demostró el que fuera aprobado solamente por el 30% de sus ciudadanos.
Ayer, trabajadores de la Nissan y Roca, hablando más castellano que catalán (como asegura Duran Lleida), increparon a su casta política al grito de: «Más trabajo y menos Estatut». A ver si se dan cuenta de que cuando el cinturón industrial de Barcelona ha perdido la mayoría de los 516.000 puestos de trabajo de Cataluña y su paro crece al ritmo del 51%, el ciudadano no está para muchas milongas autonómicas. Eso, por mucho que un presidente de un club Joan Laporta, tan del fervor popular en todos los rincones de España como el Barcelona CF, salga a manifestarse al grito de: «Somos una nación queremos un Estado»

2 comentarios :

  1. Al necio de Laporta ademas de nacion habra que darle una liga para el solito. Haber si al Barcelona le iba bien jugando con el Tarrasa y el Lleida.

    Por otra parte, si tan mal les va, merecido se lo tienen. Al fin y al cabo un pueblo tiene los gobernates que se merecen.

    Que coman Estatut.

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  2. Clama al Cielo el asunto de las Autonomías y la burocratización del Estado (y entiendase que Estado es: Parlamento Nacional, Senado, Diputaciones, Gobiernos Civiles, Parlamentos Regionales, Gobiernos Autonómicos y Ayuntamientos). El excesivo funcionariado y clase política (en ambos casos ninguno de los dos ha servido para hacer más competitiva nuestra economía, sino todo lo contrario), nos lleva a una situación, la actual, con una enorme presión fiscal, con una carencia de servicios del Estado del Bienestar, que después de 30 años de Democracia no es aceptable, en la que según en que Región estés tendrás mejores servicios médicos, educativos, de infraestructuras, etc.
    No es de extrañar por tanto que la ciudadanía se empiece a cuestionar la utilidad de las Autonomías.

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