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Desde la Estacada (V) 21 jul. 2009 10:39 Plácido Guardiola Jiménez

«La carrera espacial y la llegada a la luna en Jumilla»

De niño, seguramente como la mayoría de los de mi generación, quería ser de mayor astronauta. Quizá porque uno de los recuerdos más remotos de mi infancia son aquellas noches de verano en el barrio de San Juan sentados en la esquina con mis tías, con Mariquita la de Guirao, con las horneras del barrio y otros vecinos tomando el fresco. En aquellas noches se miraba al cielo estrellado para ver pasar el artefacto de turno que los rusos habían colocado allá arriba. Algunas veces, un punto brillante recorría el cielo de verano y alborozados nos señalaban a los más pequeños «lo ves, eso que se mueve, la estrella que anda, es el Sputnik».
Poco después, todos hablaban de Gagarin, los sputniks y las perras habían pasado a la historia; pero hablaban con tanta admiración, que la chavalería lo teníamos claro, de mayores, nosotros como él.
Ya en la edad del pavo, con 14 añitos, devoraba todo cuanto sobre la carrera espacial caía en mis manos, a la vez que ponía todo mi interés en la física que daba doña Elo en el instituto, era la materia más importante para ser astronauta. En los ratos libres, comencé un curso de radio por correspondencia “Radio Maymo”, las comunicaciones, pensaba, eran vitales también en el espacio.
Recuerdo con emoción la misión Apolo XI, en casa no había tele; pero conseguí que me dejaran ir a verla casa de una tía, en donde se habían congregado a su vez otros vecinos. Sobre todo, recuerdo los comentarios de dos personas mayores que allí estaban; el primero de un agricultor preocupado entonces por los partes de Mariano Medina dijo: «A ver si ahora con esto de ir a la luna nos trastocan el tiempo». El otro de mi tío, que incrédulo él sentenció: «A saber si esto es una película, quien nos dice que están allí de verdad».
Particularmente a un entusiasta como yo de la carrera espacial, aquellos comentarios le parecían más fruto de la ignorancia secular de España, de nuestra rusticidad agraria y bajo desarrollo, que de un pensamiento científico; porque aquí ni teníamos plataforma de lanzamiento, ni NASA, ni nada de nada. ¿Cómo se puede ser astronauta en un país así? Eso pensé esa noche.

1 comentario :

  1. Que los abuelos de entonces dijeran que aquello era un montaje de los americanos es algo comprensible dadas las características de la sociedad de entonces.

    Lo triste es que aun hoy en dia, y con la cantidad de informacion al alcance de nuestra mano, haya gente que crea a pies juntillas que todo fue un montaje.

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