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La libertad no la regalan, se gana (III) 20 mar. 2009 09:10 Plácido Guardiola Jiménez

«Las IPS y la libertad de expresión»

Nada de lo que hacemos los humanos pasa sin dejar huellas de su hacer, incluso cuando entramos en el mundo virtual que nos ofrece Internet sea para consultar datos, comprar, chatear, bajarnos música o cualquiera otra actividad, nuestras IPS, quedan grabadas sobre los hilos de su tejido invisible como nuestras huellas sobre la arena de la playa. Las IPS son un número que puede tener hasta doce cifras separadas en cuatro bloques de tres dígitos, vienen a ser nuestro DNI, o dirección planetaria. Sirven para que el ordenador desde donde operamos sea identificado por la red y reconocido por la misma. En definitiva, para que de él puedan salir peticiones de información, recibir o enviar mensajes y subir datos para poner en alguna parte. Por tanto, siempre que encendemos el ordenador y nos conectamos nuestra IP le dice a la red estoy aquí. Cuando solicitamos ver una página Web nuestro ordenador hace una llamada a su servidor y le dice tal IP solicita ver el contenido de tu página, mucho más cuando solicitamos descargarnos un archivo de música, de fotos o dejar en él un comentario.
Por tanto, siempre nuestro rastro, nuestras huellas, quedan por donde quiera que vamos. Que nadie se asuste si en alguna parte nos dicen: “cuidado con lo que haces que te estamos viendo y hemos grabado tu IP”. Indefectiblemente siempre que intercambiamos información nuestro ordenador deberá identificarse. Claro que la IP no dice nada del nombre, apellidos y DNI del usuario y que también las hay IPS fijas (siempre tienen los mismos números) y dinámicas (cada vez que nos conectamos nuestro servidor de red nos asigna uno distinto); pero amigo, tirando del hilo siempre llegaríamos al ovillo. Esos cuatro grupos de numeritos, y dependiendo del tipo de red, identifican desde que red nos conectamos, por tanto, quien es el operador de la misma (Ono, Telefónica, Red iris, etc.), sus servidores llevan un registro riguroso de «hots» (puestos o terminales de ordenador) donde queda constancia de la conexión, desconexión, solicitudes, fecha y hora efectuadas por él. Al final se puede saber con nombres y apellidos quien contrato el servicio de conexión en ese hogar, de ahí a saber si fue el padre, el hijo mayor , la esposa o la niña pequeña quien entro tal día a tal sitio sólo hay un paso.
Quizá se pregunten ¿Qué sentido tiene entonces advertir al usuario que tu IP queda grabada, si siempre queda? La respuesta es simple disuadir al usuario para que se abstenga de gamberrear en la red diciendo tonterías, facilitando así la tarea del moderador, y les puedo asegurar que en algunas ocasiones es muy de agradecer.
La mayor o menor libertad que nos ofrezca un foro no estriba en que te digan eso, la libertad la deberemos buscar en la pluralidad de comentarios y opiniones que su moderador deja aparecer. En la pluralidad de plumas que escriben en ese lugar y en las distintas perspectivas y opiniones que ofrece. Desconfiar, por tanto, de la libertad que ofrecen aquellos en donde sólo se pronuncian en un sentido, en donde no aparecen críticas de peso a lo que allí se argumenta, eso sí es síntoma de escasa libertad de opinión.

1 comentario :

  1. Anónimo22/3/09 0:43

    TONTASCAS DE TODOS LOS DÍAS:
    niños maleducados, violentos, con padres que ignoran sus actuaciones.

    Ataque reciente a un ciudadano jumillano de origen ecuatoriano por niños jumillanos, convendría analizar y reflexionar seriamente acerca del racismo que vivimos en Jumilla.

    La interculturalidad es algo más que comer en el jardín comidas típìcas de otras naciones, la interculturalidad empieza en cada uno.

    Hagamos patente, entre todos, el problema y pongamos remedio.
    Saludos

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