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Niños Malcriados 27 feb. 2016 01:00 Unknown

El cambio que se avecina «Los artífices del cambio»


Guardando las formas

Sera que me hago mayor, que los años no pasan en balde o que como le ha pasado a Felipe Gonzales, Alfonso Guerra o a mi viejo profesor Joaquín Leguina me he convertido en un abuelo cebolletas o en un jarrón chino. No sé realmente lo que me pasa, pero sin duda mi visión social de la realidad política coincide bastante con la de ellos.
Un buen amigo me dijo no hace mucho que, si ahora nosotros tuviéramos treinta años menos estaríamos militando en Podemos y que, nuestra visión , coincidiría plenamente con la de estos. Seguramente es así , creo que no asistimos a un cambio de régimen político, de una nueva transición, tal y como no se cansan de repetirlos líderes de los llamados partidos emergentes. En realidad, lisa, simple y sencillamente estamos ante un cambio generacional. Un cambio generacional donde ahora entran a tomar las riendas unos críos malcriados*. Malcriados y maleducados por mi generación, la de los abuelos cebolletas o la de los jarrones chinos. De eso, no son ellos culpables sino nosotros que ya somos sesentones cebolletas.
La prueba de que los hemos educado mal, muy mal, son las formas y maneras en las que se desenvuelven en la esfera de lo público, el respeto a las leyes y la forma de entender el funcionamiento de la Democracia. No hablo del contenido político, de las ideas o filosofía de fondo, no. Hablo de formas que es algo muy distinto y más superficial.
«Están más interesados en los problemas de imagen, que en los de España»
Alguien me podrá decir aquello de qué importan las formas si lo importante son los resultados, lo de que da igual gato negro o gato blanco pero que cace ratones... Pues lamento decirle a estos que no es así, que en esencia lo que venimos en llamar Democracia está montado sobre formas y maneras, en realidad el sistema Democrático no es otra cosa que un conjunto de convenciones (por tanto reglas y maneras), mediante las cuales, aceptamos que las decisiones que tomamos con arreglo a ellas son legitimas y aceptadas por todos. En Democracia las formas y maneras son la clave, las decisiones que se toman mediante ella no quiere decir que sean las mejores, más verdaderas o más justas, simplemente las aceptamos porque son legítimas o democráticas. De ahí la importancia de las formas. Pues bien estos niños malcriados no saben, no entienden o no quieren saber ni entender lo que nos les conviene Los líderes de ésta nueva generación Pedro Sánchez, Rivera o Pablo Iglesias están más preocupados de la cosa mediática que en las ideas, los programas o el futuro del pueblo. Están más interesados en los problemas de imagen, que en los de España.
El Sr, Rajoy no es un niño malcriado pero que nadie piense que se salva, de este Sr. prefiero simplemente no hablar en este post, pues desde otro estilo, es si cabe mayor desastre todavía por bien criado que esté.
«Van descamisados como vulgares haraganes al parlamento... pero se ponen de riguroso esmoquin en la fiesta del cine, para el desfile sobre la alfombra roja del famoseo»
Malcriados porque en su vida se han enfrentado a la adversidad, les salieron cayos en las manos por su trabajo ni tuvieron que enfrentarse al cómo ganarse el pan del día a día. Son progres de salón, y rojos de boquilla dialéctica con camiseta del Che compradas en el rastro. Ellos, que no creen ni respetan las formas, se afanan en cumplirlas a rajatabla si del figureo mediático se trata. Van descamisados como vulgares haraganes al parlamento sea español o europeo, a la entrevista con el Jefe del Estado pero se ponen de riguroso esmoquin en la fiesta del cine, para el desfile sobre la alfombra roja del ... famoseo. Todo porque la farándula mediática del cine se merece un respeto** ¿Acaso no se la merece el templo de la soberanía y voluntad popular? ¿Acaso no la tiene la máxima autoridad del pueblo que encarna el Jefe del Estado? Por lo visto no, pues el pueblo son "gente" (por no decir gentuza) y ellos lo hacen todo por la "gente". Hacen tanto que hasta ahora dicen que la "gente" ha entrado por primera vez en el Congreso.
Lamento desilusionar a quienes ven en estos nuevos políticos la deseada regeneración de nuestras instituciones, de nuestro sistema político, de la ruptura del turnismo bipartidista, del final de la corrupción... Estamos simple y llanamente ante un cambio generacional donde unos niños malcriados han llegado a adultos siendo eso "Niños malcriados" y, en donde a no tardar mucho, veremos cómo se fagocitan al PP y al PSOE para volver de nuevo al viejo turno de siempre. Eso sí, bajo la vieja égida de siempre, rompiendo las formas de antes, pero sometiéndose a otras más arbitrarias e insustanciales.

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 (*)En realidad el calificativo original es de Alfonso guerra que les llamo «Niños Mal criados» refiriéndose a Pablo Iglesias como: "uno de esos adanes que pretenden que con ellos se inauguró el mundo" Ver artículo en el Mundo.
(**) "Cuando la vieja vieja política se quita la corbata nosotros nos ponemos el esmoquin... por respeto al cine español" afirmó pablo iglesias para justificar su sorprendente y radical cambio de look en la gala de los Goya
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Los pactos. O segunda vuelta 26 feb. 2016 12:38 JUMILLA-BLOG


 El PP no pierde el centro (de la península)

Estamos enfrascados en estos días viendo si se consigue investir presidente, socialista en este caso. Visto que Marianico se indispuso, el más osado, Pedro Sánchez, por sí, por oportunidad, por convicción, o por lo que sea, le dijo sí al Jefe del Estado, y empezó a hablar de qué es lo que se debería hacer, de programa, de cosas a cambiar, del futuro de este país. Si la negociación se ha hecho bien o mal, respetándose unos a otros o no, no lo puedo asegurar, pero lo que sí entiendo es que como españolito de a pié lo que me interesa esa dónde me llevan, lo que me proponen, lo acordado, si avanza o retrocede, si va en el camino que me interesa o no.
Después de leer el documento que recoge las medidas me he terminado diciendo que, a mi juicio, se parece mucho a un programa electoral. Seguramente, en este tipo de documentos debería haberse concretado más, pero también es cierto que lo que se busca es no crear tanto los contenidos que espante a posibles incorporaciones a dicho pacto. Así las cosas, parece razonable que se mantenga en la generalidad. No obstante, si lo que se dice se hiciera, entiendo que sería un cambio muy profundo de lo que ahora mismo tenemos en España: en educación, religión, transparencia, disminución de mamandurrias,…. incluso en economía. Y he dejado la economía para lo último porque parece que es lo que más cabrea a los Podemos y algunas Confluencias pero que, en realidad, es a lo que llega finalmente el Gobierno griego (que ya no ponen de ejemplo en Podemos), después de haber prometido otra cosa y darse cuenta que los demás no le dejan que lo haga. En definitiva, en economía, en este momento, seguramente, se propone lo que se entiende que se puede cumplir, aunque los deseos sean más ambiciosos para un futuro.
Este artículo no deja de ser una opinión más de las miles que se oyen cada día en todos los corros, pero quiere contribuir a poner de manifiesto que es muy posible que nadie tenga claro qué es lo que va a pasar dentro de una semana, de quince días o de dos meses. Cada cual mueve las piezas pensando que es lo mejor para el país, para su partido, para sí mismo, para su región, para los que le apoyan, para evitar estar peor, para,…. ¡A saber las motivaciones de cada cual! Desde luego, no os creáis simplemente las que os dicen, porque puede que no sean las verdaderas.
Estamos en un momento en el que los ciudadanos debemos tener tanta o más cabeza que los políticos, tanta o más serenidad que ellos, y tanta o más capacidad para elegir lo que más interesa al país. Porque es muy posible que vayamos a unas elecciones generales, pero hemos de tener claro que no deben darse los mismos resultados que hasta ahora, sino que debemos tomárnoslas como una segunda vuelta, tratando de aglutinar el voto en las formaciones que mejor consideremos que representarán un mayor progreso para España.

En definitiva, los meses que han pasado desde el 20-D habrán servido para que se retraten los protagonistas de esta función, y para que los ciudadanos hayamos puesto la antena, hayamos analizado los comportamientos, hayamos tomado nota de todo lo que está pasando y, en esa segunda vuelta, concentremos el voto en los más capaces, los más honrados, los que mejor ofrecen una propuesta viable, de progreso y creíble.

P.D.: Mientras tanto, ¡salta rana, salta!
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Historia de un almendro 15 feb. 2016 21:15 Unknown

Aferrarse a la vida «Ganas de vivir»
Aferrado a la vida

Esta no es una foto de almendro en flor cualquiera, es la imagen de mi almendro, él ha formado, desde siempre parte de mi vida. Lo plantó mi padre antes de nacer yo para más tarde injertarlo de albaricoquero, así lo conocí siendo un niño. Durante muchos años me he subido a las cruces de sus ramas para coger sus frutos tanto en forma de albérchigos (de este modo designábamos de críos los albaricoques verdes), como de fruta madura de la que tantos años me deleite comiendo.
A mediado de los ochenta, en uno de esos años de sequía pertinaz con las que nos obsequia este riguroso clima que tenemos, el albaricoquero se secó pasando a mejor vida. Fue a la primavera siguiente cuando desde las raíces broto un fino tallo de almendro que, con los años fue creciendo en el viejo ribazo donde años atrás se enseñoreó el frutal; sin embargo, ya nunca le preste atención mientras él continuó creciendo  de forma salvaje olvidado de su dueño y rodeado de viñedos.
Esta tarde caminando por el lindero de la viña el solitario y viejo árbol, vino a llamar mi atención con un precioso manto floral. Allí erguido, y desplegando sus flores a contraluz ofrecía una maravillosa estampa de la que, mis mejores técnicas fotográficas, no hacen ni de lejos justicia.
Pocas veces he sentido con tantísima fuerza el aferrarse a la vida de un ser vivo, como al ver el maravilloso espectáculo que este viejo almendro me ofrecía en este atardecer en una desapacible tarde de febrero. Tanto, que me he prometido ocuparme de él con esmero en lo sucesivo.
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