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Las grullas de Gallocanta 4 mar. 2015 19:19 Plácido Guardiola Jiménez

Un espectáculo para no perderse «El largo viaje de las grullas»

A orillas de la laguna

El pasado fin de semana, con motivo de una de las actividades programadas en Fotosenderos, tuve la ocasión de asistir a uno de los fascinantes espectáculos que todavía ofrece la fauna silvestre en la moderna y urbanizada Europa actual. Se trata de una de las más apasionantes emigraciones de aves que anualmente cruzan el viejo continente, la de las grullas.
La grulla común, también conocida como Grus-grus, es una de las aves más grandes que habitan en Europa, sus alas llegan a los dos metros de envergadura y alcanza una altura sobre el suelo de 1,20 metros llegando a pesar entre 3 y 7 kilos. Invernan en nuestro país y suelen criar en los veranos en países del norte como, Noruega, Polonia, Rusia y Suecia, por lo que protagonizan una migración anual en la que recorren cuatro mil kilómetros en sus desplazamientos.
Una de las tres rutas que protagonizan, la más occidental, es la que atraviesa la península ibérica desde Marruecos o Extremadura, pasan por la localidad turolense de Gallocanta donde se reúnen para alzar de nuevo su vuelo y cruzar los Pirineos, volando en ocasiones hasta unos 9000 metros de altura. Al otro lado ya en Francia en el lago Chanpagne reponen fuerzas para suben hasta Rügen (Alemania) de donde partirán hasta la isla del Báltico Öland llegando más tarde al lago de Homborsgasjön (Suecia).
Laguna de Gallocanta 28 de Febrero 2015

Laguna de Gallocanta 28 de Febrero 2015

Muchas de ellas invernan en España, principalmente en Extremadura , Castilla la Mancha y Aragón siguiendo el viejo refrán aragonés de: "Para el Pilar llegan y para San José no quedan".
« ...al ver levantar el vuelo de estas aves desde las orillas de Gallocanta, uno siente la tentación de olvidarse de las cámaras...»
Acercarse a la laguna salina de Gallocanta en los últimos días de Febrero en los que estas aves se preparan para su largo viaje y tener la suerte como en este año de ver reunida una colonia de 90.000 ejemplares es un espectáculo de la naturaleza que conmueve y sobrecoge al menos apasionado por la ornitología. Sólo el graznido de estos animales en la puesta del sol a la tarde o en las primeras horas del día al amanecer nos sumerge de lleno en un mundo de naturaleza salvaje que hace siglos dejamos olvidado por la modernidad y progreso.
Les puedo asegurar que al ver levantar el vuelo de estas aves desde las orillas de Gallocanta, uno siente la tentación de olvidarse de las cámaras, del obturador y la velocidad que debes poner y, simplemente, dejarse seducir por el baile del aleteo y bullicio de sus alas y graznidos. Doy fe de que son tímidas y desconfiadas del hombre, especialmente si este baja o abre la puerta de su auto. Si permanece dentro del coche ellas se muestran más confiadas, pero cualquiera que se acerque a menos de 500 metros es suficiente para que remonten el vuelo y se marchen a otra parte.

Laguna de Gallocanta 28 de Febrero 2015

Fotografiarlas es todo un reto donde, además de la suerte, se requiere una buena dosis de paciencia. Eso además de madrugar más que ellas para apostarse en un buen punto de la laguna.
Gregarias y cautelosas se reúnen en grandes colonias para pasar la noche en el centro de la laguna agrupadas, una forma de evitar el ser atacadas por depredadores, al despuntar el día levantan el vuelo para comer en los campos y llanuras cercanas donde reponen fuerzas para su gran viaje

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