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El sindicalismo que tenemos 2 may. 2014 11:12 Plácido Guardiola Jiménez

El mensaje sindical del 1 de Mayo «Todos a tomar cervezas»


Cerveza y Movimiento obrero



Pocas veces una frase define tanto los profundos cambios que se han producido en el movimiento obrero y sindical como la que ayer emplearon algunos de sus líderes para cerrar los actos del 1 de Mayo en Madrid, instantes antes de que el himno de la Internacional cerrara el acto: “¡Tenemos merecido un descanso. Todos a tomar cervezas y a vivir!”.
No digo yo que el 1 de Mayo deba ser una jornada de lucha revolucionaria al estilo de las que se daban a finales del XIX y principios del XX, cuando el movimiento obrero solo veía la solución para mejorar sus condiciones en la Dictadura del proletariado y la erradicación de la clase capitalista. No me refiero a eso, pero en una situación como la actual con más de cinco millones de parados y un deterioro constante de las condiciones de trabajo que vengan a decirle a los pocos trabajadores que acudieron y no se fueron de puente lo de “Todos a tomar cervezas…”, es como si entonces los dirigentes sindicales del XIX les hubieran dicho a los trabajadores de la época “Todos a la taberna a tomar unos chatos de vino”.
Todavía hoy, cuando lo pienso, no termino de salir de mi asombro, no alcanzo a imaginar qué clase de sindicalismo es este que hoy tenemos, el que celebra de este modo una jornada reivindicativa desde su origen. Menos aún en la actual coyuntura del mercado de trabajo. Todavía entiendo menos porque algunos de los que acuden a sus manifestaciones portan banderas anticonstitucionales, pues si lo hacen por rebeldía contra este sistema político ¿cómo van a cambiarlo en la barra de un bar tomando birras?
El proceso de deterioro del movimiento sindical en España viene de lejos, por no decir que nació muerto cuando se intento restaurar en la llegada de esto que mal llamamos Democracia. Nació muerto cuando se repartieron un patrimonio que no les correspondía (gran parte de él pertenecía a CNT a la que nada devolvieron), muerto también al aceptar la tutela del poder político a través de la subvenciones. De forma que nacido muerto desde el principio en la transición, ha venido deambulando como un zombi que medraba junto a una patronal corrupta y una clase política indecente  repartiéndose el botín del dinero que venía de Europa para la formación.
Unos sindicatos cuyo grueso de afiliación, lo ha tenido en la Administración del Estado, donde su acólitos han disfrutado de excelentes liberaciones mientras pasteleaban con la clase dirigente (políticos de turno), los acuerdos anuales. En otros casos con su presencia en los tribunales de oposición a los puestos o la defensa de sus interinos afiliados.
Los políticos daban a cambio de paz social,  unas prebendas de la que se beneficiaban los sindicatos y que estos presentaban como logros propios de su lucha. En estos años hemos llegado al esperpento de convertir las huelgas en días fiestas-reivindicativas, en columnas coloristas de gorras y banderas que coreaban las consignas del día, en viaje gratis en autobús y bocadillo, cuando no en suculentas mariscadas a cargo de los fondos públicos.
¿Por qué entonces debía extrañarnos el grito de ayer de Todos a tomar cerveza. Es todo un grito de lucha, pues nosotros, los asalariados, tenemos derecho a vivir y a tomar cervezas como Dios manda. Lo revolucionario ahora, no es gritar "Todos a las barricadas"; sino "Todos a tomar cervezas"

1 comentario :

  1. Anónimo2/5/14 14:11

    Realmente asombroso!
    En todo caso creo que mucha gente que aboga por eliminar los sindicatos no es consciente de su mansedumbre. Si fueran sindicatos como los que veo por todo el mundo.. otro gallo cantaría tanto a los trabajadores como a los empresarios. De ahí que me sorprenda que los admiradores de la patronal en lugar de dejar tranquilo a unos mansos sindicalistas los critique con saña.
    A.

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