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El Corte Inglés, fin de ciclo 21 may. 2013 15:21 Plácido Guardiola Jiménez

«Cambio de modelo social»



Hoy varios medios de comunicación publican la noticia de la refinanciación del Corte Inglés. El Economista.es en su edición papel titula “El Corte Inglés aprovecha los tipos bajos para refinanciar su deuda". Por su parte medios digitales como Gurusblog bajo el título de “El Corte Inglés estudia una emisión de bonos por primera vez en su historia”, se atreve a plantear que detrás de todo ello hay una crisis más profunda. Para constatar que la empresa emblemática del Corte Inglés no es ya lo que era, no es necesario saber de finanzas, ni tener información privilegiada de sus cuentas, basta con tener memoria, ser observador y darse una vuelta por las plantas de sus centros comerciales. Mantener todo aquello, con las personas que deambulan por sus expositores y pasillos, no puede ser rentable. Es verdad que un negocio basado en el consumo en un momento de crisis como la actual, no es nada fácil y, sus cuentas, se tienen que resistir; pero a pesar de ello, creo que su modelo de negocio respondió bien a un modelo de sociedad en expansión que deseaba alcanzar los modos de vida consumista de hace unos años, no tanto a los del presente.
El glamour que nos proporcionaba a los provincianos subir por las escaleras automáticas, para encontrar las últimas novedades en productos de todo tipo y pagar a créditos nuestras compras, desaparece una vez alcanzado el nivel de sociedad opulenta. Ahora con Internet, además sin salir de casa la pantalla de nuestro ordenador, tablet o smartphone constituyen una ventana abierta a cualquier novedad internacional que, en 48 horas, me llegará a casa y podré pagar a crédito en mi tarjeta. La célebre cultura de empresa de “El Corte Ingles” «Si no queda satisfecho le devolvemos su importe», ha sido adoptada por numerosos almacenes de todo tipo, si bien es verdad que las garantías que mantiene el primero nadie las da; sin embargo, también sus precios suelen incorporar ese plus que nos ofrece. Ahí precisamente, en los precios, reside el nudo gordiano de su fin de ciclo y negocio, más todavía en momentos de crisis. Si nadie está dispuesto a pagar un plus de más y el glamour que nos ofrecía lo podemos encontrar en otras partes, cabe preguntarse ¿Qué queda de ventaja competitiva en el Corte Inglés?. La cultura de compras de las generaciones más jóvenes está más próxima al modelo IKEA (estilos minimalistas donde se optimiza la calidad a precios bajos, a base de móntatelo tu), que de señor/a finos y elegantes con tarjeta de cliente de El Corte inglés. Seguramente también su negocio, corresponde más a una sociedad de amplias clases medias, que a este modelo de clases en precario en donde estás desaparecen paulatinamente. En definitiva, que su modelo, como el nuestro social, está en extinción.
Como ilustración de lo que les cuento, valga la foto que ilustra este post. Dicha imagen, la tomé la semana pasada, desde la última planta de los antiguos centros de «Galerías Preciados» de Callao en Madrid (ahora del Corte Inglés). Ha ce apenas dos años allí estaba ubicada la planta de oportunidades y la cafetería, hoy es una planta dedicada a delicatessen de Gourmet y sitio de copas. El corte inglés ha ubicado bares y cafeterías independientes en esta planta que abren en horario no comercial (creo que hasta la una de la madrugada). Un sitio muy Chic, desde cuyas cristaleras se tiene una excelente vista de la Gran Vía madrileña. Lo curioso es que, seguramente, ahora, esta planta que no es propiamente del Corte Inglés le sea más rentable a su empresa que antes cuando ubicaba en ella las oportunidades y cafetería propia. De eso estamos hablando.

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