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Nueve años de olvido y oprobio 11 mar. 2013 10:13 Plácido Guardiola Jiménez

«Noveno aniversario del 11-M»




Hoy se cumplen nueve años del mayor atentado terrorista en nuestro país. De las bombas colocadas en los trenes de cercanías en Atocha, Pozo del Tío Raimundo, Tellez y Santa Eugenia cuyo resultado fue el de 191 muertos y 1.841 heridos.
Diarios de prensa nacional dedican hoy algunas de sus páginas a recoger el testimonio personal de algunas de las víctimas de ese día, hasta el mismísimo Google abre hoy su página con un lazo negro en memoria de ellas. Pero para mi, volver la vista atrás y recordar ese día y, sobre todo, recordar cual ha sido nuestra actitud como pueblo ante la mayor masacre producida en nuestra historia, me resulta especialmente doloroso.
Doloroso, en primer lugar, por la tergiversación política que se hizo nada más producido el atentado, la cosa era simplemente una cuestión de rédito electoral; para unos ETA, para otros Al Qaeda; pero fíjense, al día de hoy, ni la primera ni la segunda han revindicado ser autoras de dichos atentados.
De vergüenza y oprobio me resulta pensar que, en el juicio celebrado contra los sospechosos que aportaron los servicios de investigación policial, por destruirse, se destruyeron las pruebas más evidentes: los coches y vagones de los convoyes siniestrados. Además de que, las muestras de residuos de los explosivos utilizados que a este juicio se aportaron, procedían de vagones previamente lavados tras el atentado.
Por si lo anterior fuese poco, la supuesta trama musulmana que residía en un piso Leganés, voló previamente por los aires sin dejar los restos de sangre sobre las paredes del recinto, tal y cómo sucede en toda explosión en un recinto donde se encuentran seres vivos. Curiosamente estos mártires habían llamado antes de efectuar tan atípica inmolación a sus familiares; pero paradójicamente, habían utilizado la misma SIM telefónica en distintos aparatos celulares (se imaginan tenían varios móviles pero solo una tarjeta que fueron sacando y metiendo en distintos teléfonos móviles). Estos terroristas fueron además muy considerados con los GEOS apostados en la entrada del piso, pues se inmolaron colocando los explosivos en la parte opuesta de la vivienda en que sabían les esperaba la policía, no querían seguir matando infieles.
No les voy hablar de las pruebas puestas “ad hoc” o de aquellas otras que, misteriosamente, rompieron la custodia policial y judicial que se debe cumplir en cualquier caso juzgado, daría para varios artículos en este blob.
Por  fin celebramos el juicio, en él se concluyó que los explosivos (aunque no sepamos con certeza qué tipo de producto se utilizó), fueron los robados en Mina Conchita por tres pelanas de tres al cuarto. Estos, se los entregaron a otros no menos pelanas, cuyos conocimientos en electrónica para sincronizar las explosiones mediante móviles eran nulos, y cuya de que su vinculación a organizaciones terroristas, no está tampoco clara.
En definitiva, más de dos mil personas entre muertos y heridos, mucho escándalo y oportunismo por parte de nuestros políticos, una falsa de juicio y seguimos sin saber e identificar quienes fueron los autores de nuestro mayor genocidio terrorista. Eso, al margen de que condenasen algún bandido de moca monta que pasaba por allí.
Como pueblo, como país lo primero sería conocer e identificar a los autores materiales y pensantes de nuestra mayor masacre. Yo en memoria de todas sus víctimas sigo queriendo conocer ¿Qué pasó realmente el 11 M? Necesito saber la verdad

2 comentarios :

  1. A veces me pregunto: ¿qué se diría a estas alturas sobre aquel atentado, si se hubiera concluido que los terroristas eran de ETA?

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  2. Si en 2004 se hubiera concluído que los terroristas eran de ETA, se diría hoy que tras 17 años de gobierno PP, a ver si el PSOE, tras las elecciones de 2015, empieza a hacer algo para mejorar la situación económica...

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