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Nuestro parecido con Polonia 13 mar. 2013 13:27 Plácido Guardiola Jiménez

«Los grandes olvidados de Europa»

Centro histórico de Varsovia reconstruido tras la II Guerra Mundial


Hoy, al leer el artículo de José Ignacio Torreblanca en El País, acabo de recordar las impresiones que contaba a mis amigos tras la visita a Polonia en los años 94 y 95. Por entonces, decía a mis allegados que me preguntaban sobre mis viajes a ese país que “Polonia me recordaba a la España de finales de los 60  y principio de los 70».
Al igual que en nuestro país dos décadas antes, Polonia no se terminaba de despertar de su largo letargo impuesto por cuarenta años de disciplina comunista (en nuestro caso de la impuesta por el caudillo militar), las gentes andaban multiplicando esfuerzos y trabajos para llegar a fin de mes con dificultades. Mientras, por las calles, la naciente clase media que podía conducía un “Fiat Polski” (para quienes lo desconozcan era la réplica casi exacta de nuestro “Seat 600”). Polonia sólo poseía unos centenares de kilómetros de autopista que, partiendo de la capital de Varsovia, terminaban inconclusos en ninguna parte. Viajando por todo el su territorio me pareció en aquellos años un país profundamente rural, por todas partes sus campesinos acudían a la orilla de las carreteras vendiendo los productos de sus campos en improvisados tenderetes sobre sus propios carros agrícolas.
En el artículo de José Ignacio “Polonia, así éramos nosotros” dice su autor que si quisiéramos saber como era España en los noventa bastaría con hacer un viaje a dicho país. Hace casi veinte que estuve y no he vuelto; pero seguro es así, pues sigue conservando el mismo desfase temporal que ya percibí a principios de los noventa.
El autor del artículo, termina deseando a los Polacos que no les ocurra lo que a los españoles de los noventa, pues terminaron muriendo de su propio éxito (olimpiadas, modernización, Expo…), para unos años más tarde creídos de sus triunfos, terminar tirando la casa por la ventana en mega-construcciones de aves, aeropuertos o edificios públicos que no se sostienen, ni son viables. Comparto este deseo para ese gran pueblo y mis muchos amigos polacos.
Otra cosa en común con nosotros es su enorme sentimiento europeísta, estoy convencido de que junto a los españoles es el pueblo de la actual UE donde más desarrollado está el deseo de ser europeo. Seguramente también porque, al igual que en nuestro caso, Europa se olvidó de los Polacos durante mucho tiempo.

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