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Razones objetivas 13 may. 2014 13:44 Plácido Guardiola Jiménez

El objetivismo rampante «Doblada y con vaselina»

Objetivo

Hoy es uno de esos días aciagos en los que cuando pides explicaciones acerca de una decisión tomada en el seno de una institución, te responden aquello de: «por razones objetivas…». Siendo yo un individuo profundamente subjetivo y alérgico a la objetividad cuando alguien me intenta dar «razones objetivas» me pongo a temblar y me da el yu-yu. Soy consciente desde hace muchos años que ante cualquier decisión y, especialmente si no se quiere asumir la responsabilidad de haberlas tomado, es muy recurrente y socorrido echar mano de las tan inexorables «razones objetivas», evitando de este modo no decirte groseramente que lo hacen porque les dio la real gana, les convenía, o les salió de los mismísimos cataplines. Es entonces cuando se recurre a las famosas razones objetivas, obviando de este modo que tras ellas se esconde nuestra real voluntad. No puedo creer en razones objetivas porque objetivo viene de objeto y los seres humanos como decía D. Miguel de Unamuno no somos objetos, sino sujetos, de donde se deduce que solo los objetos pueden ser objetivos y los sujetos, por tanto, subjetivos.
Acaso ignoramos que las supuestas razones objetivas (por muy supuestamente objetivas que queramos), se disponen siempre desde el mando de las instituciones o desde posiciones de poder. En otras palabras, siempre encontraremos criterios o razones para justificar nuestras decisiones y dependiendo de las elegidas llevar la decisión al terreno que nos convenga en ese momento.
Objetivo también es lo que yo pongo en la cámara fotográfica para fijar la realidad “Objetivamente”; sin embargo esto es otra falacia del mismo tipo que la anterior pues soy yo el que elige que objetivo pongo para plasmar lo que tengo ante mis narices y no es igual poner un gran angular que abre el campo y aumenta la profundidad de las cosas fotografiadas,; que poner un teleobjetivo, que reduce el campo de visión y comprime las distancias. Luego dependiendo del objetivo que ponga daré una versión u otra de la misma realidad. La lente será objetiva porque es objeto pero la decisión es totalmente subjetiva. Eso además de el encuadre, punto de vista y elemento elegido para plasmar en la foto.
Del mismo modo en la vida diaria, los humanos que somos sujetos interpretamos la realidad e intentamos acomodarla a nuestros intereses y el marco y las normas que nos exigen sociedad e instituciones a las que pertenecemos, no se nos puede pedir objetividad, sino responsabilidad y honestidad.
Es decir, como humano, no quiero ni espero que se me juzgue, trate, explique… objetivamente. No, lo que espero es que se haga honestamente, con ecuanimidad, sin intereses espurios o privados, con arreglo a norma o a ley pero que no me hablen de «razones objetivas», pues si lo hacen, entonces, me da el yu-yu. Cuando alguien me las menciona se me cae el cielo encima y me digo para mi mismo: “Este te la está metiendo doblada y con vaselina”

2 comentarios :

  1. Misterioso asunto... Espero que no haya sido nada grave.

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    1. Triste y real como la vida misma; pero nada grave ¡Gracias!

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