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Los públicos 13 oct. 2009 10:32 Plácido Guardiola Jiménez

«Sobre vítores y abucheos»

A menudo recuerdo la tarde que conocí a Pablo San José García (1926/1998), corría la primavera de 1976 y aquella tarde había ido al cine a ver «El gran dictador» de Chaplin, me acompañaba una amiga común que me lo presento a la salida. Pablo, era entonces un conocido dibujante humorista habitual de la célebre Codorniz, que había destacado por la creación de «La oficina siniestra». En esa serie reflejaba aquellos funcionarios burócratas del régimen y sindicato vertical con manguitos y viseras tras los mostradores, en sus espaldas, colgaban sus correspondientes títulos de pelotas oficiales. También gustaba de pintar aquella España cutre de reclutas provincianos persiguiendo a las criadas en el parque o retratar a la estirada, conservadora y enjuta «Dª Ursula».
Recuerdo que a la salida, nos metimos en una cafetería próxima de la Gran Vía madrileña y nos pasamos el resto de la velada comentando los muchos acontecimientos políticos y sociales que por entonces estaban aconteciendo. Al comentarle yo con asombro la multitud que unos días atrás nos congregamos en el primer mitin del PSOE en San Blas, con la presencia de Felipe González, Mario Soarez y Willy Brandt, cuando hacia menos de un año otra no menos numerosa multitud hacía colas interminables desfilando ante el féretro de Franco; Pablo sonrió con la complacencia del que es conocedor de las cosas por experiencia.
Mira: –me dijo- recuerdo cuando era yo un chaval y trabajaba de botones en Radio Nacional, me mandaron a por unos cafés el día que Madrid recibía al Conde Ciano (yerno de Mussolini y entonces representante claro de las potencias del eje), la calle estaba de bote en bote y no cogía un alma aclamando y vitoreándole. Unos años más tarde el presidente de EE.UU Eisenhower (máximo representante de las potencias aliadas), visitó también la capital e igualmente se le recibió de idéntica forma, entonces llegue a la misma conclusión que tu, el público de ambos acontecimientos debía ser el mismo, pues toda Madrid estaba en la calle en ambas ocasiones.
Desde aquel encuentro con Pablo, sostengo que los públicos son volubles y cambiantes, que vitorean una cosa y poco después la vituperan e insultan, que aplauden a manos llenas hoy para insultar y pedir la dimisión mañana. De ahí que no termine de creer en el efecto de una cosa ni tampoco en los de la otra.

3 comentarios :

  1. ... Y es que el dicho popular ya lo señala bien claro: ¿dónde va Vicente?, Donde va la gente...
    Creo que sobran las palabras.

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  2. Hay por ahi quien piensa que la calle y la expresion de las masa en ella es la expresion mas pura de la "voluntad del pueblo".

    Incluso piensan que dicho "sentir popular" en las calles tiene mas legitimidad que unas elecciones.

    Yo siempre he sido mas de pensar que la masa acaba por aborregar, sea cual sea su expresión.

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  3. ya decia mi aguela que en cualquier sitio, ni son todos los ke estan,ni estan todos los ke son, has has hecho un buen trabajo de recopilacion de ilustres oscuros personajes con algun otro que todavia brilla con luz propia y que al ponerlo enmedio de ciertos personajes y circustancias has hecho que brille mas .es cierto que el publico es muy variable hoy dicen hijoput pancartero y mañana en un acto nacional pancarta en ristre dicen lo mismo las mismas personas
    De los que abucheaban ayer apuesto lo ke kieras ke no habia ni uno solo ke alguna vez se le haya pasao por la cabeza votar al ke abucheaban

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