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Los Sindicatos y la Democracia 24 feb. 2010 00:01 llanerosolitario

El buen funcionamiento de la democracia exige de instituciones que la desarrollen; la pongan al servicio de la sociedad allá donde sea preciso. Velen por el buen uso que de ella se hace, vigilar que nada, ni nadie, haga de ella un particular uso, en detrimento del interés general que ésta ofrece a la sociedad. A toda ella en su conjunto, sin distinción alguna, de clase o condición de las personas. El movimiento sindical y la clase trabajadora a la que representa, son piezas básicas y fundamentales en el funcionamiento de la misma. Tantas veces cuestionada por unos y agasajada por otros. Por ella se luchó hasta dar la vida, y por ella hay que luchar cada uno de nuestros días. Los Sindicatos – todos ellos – sean de la ideología que sean, tienen una importante labor que realizar, como es la de mediar, en aquellos conflictos sociales donde se requiera su presencia, derivados éstos, de la relación laboral entre trabajadores y empresas. Pero también luchar tras de la pancarta, por los derechos más elementales adquiridos durante años de lucha de la clase trabajadora y de la sociedad a la que pertenecemos todos en su conjunto. Hoy como ayer, estamos en uno de esos momentos, donde el papel interlocutor que a los Sindicatos le asigna la propia Constitución, como Ley de leyes, a de tener su máxima expresión, tengan enfrente a quien tengan y del signo político que el oponente sea. La manifestación pacifica, derecho Constitucional reconocido a la sociedad, no debe de entenderse como un ejercicio de confrontación, si no como una expresión de aquellos a quienes se quiere lesionar un derecho social por todos reconocido. A los Sindicatos mayoritarios de este país no ha de temblarles el pulso si en defensa de estos principios básicos, tienen que ir más allá del camino andado hasta ahora, muestras de ello han dado en los más de treinta años de democracia en España. Es verdad que en ciclos de gobiernos de izquierdas a los dos grandes sindicatos se les ha venido acusando de connivencia con éstos, y que cuando la derecha ha gobernardo se ha tenido la sensación de que se era mucho más exigente con el gobernante. Sin embargo a los gobiernos socialistas de Felipe González se les convocaron hasta tres Huelgas Generales y solamente una a los de José Mª Aznar. A ambos en su momento, se les fue la mano firmando Decretos por la vía de la urgencia, y sin contar con el consenso que este tipo de medidas requiere. Hasta ahora el Gobierno de José Luís Zapatero solo habla en términos de propuestas para la reforma del sistema de pensiones y los Sindicatos abandonan el salón y la moqueta, y salen a la calle con pancarta en mano para fijar posiciones ante la opinión publica. Es evidente que algo sobre el asunto en cuestión – las pensiones – hay que hacer, y que cuanto antes se haga menos lesivo será para el sistema. Pero también es evidente que habrá que hacerlo desde el acuerdo y el consenso de todos, organizaciones políticas y sociales. Ambas en su conjunto representan a la sociedad y ha de primar en sus acciones el interés general que les motiva a servirla. Las grandes Organizaciones Sindicales del éste país – UGT y CCOO – llevan mucha senda andada y no necesitan de quien les caliente la oreja, sea éste gobernante o aspirante aquel a serlo, ya comen pan con corteza, y si han de dar un paso atrás, lo harán para tomar impulso.

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