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REFLEXIONES SOBRE LA ALDEA GLOBAL 7 oct. 2009 21:05 Sonia Anguix

¡QUÉ PROGRES SOMOS! (I)

Tras tanto escuchar y pronunciar vocablos como “progreso”, “libertad”, “igualdad”, “pluralidad”… me pregunto si no nos hemos creído, antes de tiempo, lo progres que somos.

¿Habremos vendido la piel del oso antes de cazarlo? Sirva de reflexión en esta primera entrega el siguiente caso:

Nos resulta anacrónico (ahora más que nunca, dado que existe un ministerio que vela por la igualdad) hablar de machismo en nuestra sociedad, mas la realidad manifiesta la asignación automática de las tareas propias del hogar y la educación de los hijos a la mujer. ¿Por qué existe un elevado porcentaje de personas que, pese a manifestar su aversión hacia el machismo considera extraño o incomprensible que un hombre tenga, siempre y cuando la situación laboral lo permita, las mismas obligaciones cotidianas que una mujer? ¿Por qué es más fácil justificar al hombre y castigar a la mujer? ¿Está reñido ser mujer, tener familia y poseer aspiraciones? ¿Acaso existen los cromosomas Don Limpio y Tupper Ware en el organismo femenino que hacen más “agradables” y “productivas” las tareas domésticas?

Es lamentable que vayamos de progres y, en pleno siglo XXI, exijamos a la mujer que, además del desempleo de sus funciones laborales, se ocupe (sin rechistar) de hogar y niños.

¡OJO! No estoy diciendo con ello que el modelo de mujer deba ser aquel en el que se excluya a la familia (apañada iría entonces la pervivencia de la humanidad), sino que seamos capaces de valorar equitativamente el espíritu emprendedor presente en hombres y mujeres.

Quiero aquí manifestar simple y llanamente que tenemos el mismo derecho que los hombres a tener aficiones, tiempo propio, para poder continuar ejercitando nuestro intelecto, antes de ser abducidas por la mopa, la sartén y el plumero.

Por muchos ministerios y educación en valores ─ que no digo yo sean innecesarios ─ poco cambiaremos si esperamos que sea una receta externa la que nos haga evolucionar. Hemos de mirar TODOS (género neutro, para no alarmar a sectores feministas extremos) en nuestro interior y preguntarnos por qué se nos resiste tanto avanzar en este punto pese a lo progres que nos creemos.

2 comentarios :

  1. La igualdad social, jurídica y política entre hombres y mujeres es una conquista irreversible del siglo XX. Cuestión distinta es el machismo cotidiano, que no se nota, como el aire que respiramos y que se continúa transmitiendo a los jóvenes en el ámbito de la familia -las mujeres son también transmisoras- y en diversos ámbitos profesionales, académicos,etc. La única forma de luchar contra ello es resistirse continuamente y no transigir con ninguna actuación machista. Y denunciarlo siempre, como tú haces, Sonia. Por supuesto, no hay progresismo compatible con machismo; ni ahora ni nunca.

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  2. Ahí nos llevan... por eso:



    Pido perdón por ser hombre, heterosexual, por ser casado, por tener familia, por no drogarme.



    Pido perdón por usar mi coche y unas bolsas de plástico de vez en cuando. Por querer trabajar y no querer subsidios.



    Pido perdón por ser blanco, por querer educar a mis hijos en la cultura de mis padres.

    Pido perdón por permitir a mi esposa cuidar de mi casa y de mis hijos como ella desea y no obligarla a ir a trabajar fuera de casa.



    Pero sobre todo, pido perdón por amar a mi país, por amar la memoria de mis antepasados, por estar orgulloso de ellos, por llorar de emoción y orgullo cuando veo la bandera de mi país más alta que las otras en cualquier evento deportivo.

    Pido perdón, por ser español y sentirme feliz de serlo.

    El Águila de San Juan.

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