Ayer en el pleno municipal, durante el turno de ruegos y preguntas, la concejala socialista Dª María Candelaria Fernández Molina, os dirigió a todos los concejales del PP exceptuando a los cuatro que están más ligados al proyecto de privatización (El Alcalde, Dª Alicia Abellán, D. Juan Calabuig y D. Juan M. Abellán), una acertada pregunta. Su pregunta, fue todo menos gratuita, os preguntó si eráis conocedores del anteproyecto de privatización. Algunos contestasteis que sí, otros, más taimados o inteligentes, no se dieron por aludidos y ni siquiera contestaron. No soy quien para dudar de que efectivamente conocéis en detalle el anteproyecto; pero tanto si lo conocéis como si habéis participado en su confección, no puedo explicarme como lo seguís manteniendo sin daros cuenta de sus implicaciones.
¿Cómo es posible que os convenza un proyecto que supone una hipoteca por veinticinco años a todos y cada uno de los jumillanos? Hablo de un pago anual de 105 € al año por habitante(2.291.221,67 pago anual del anteproyecto/20.710 habitantes), lo que supondrá un desembolso medio por hogar jumillano de 267 € e al año (el hogar medio según el INE es de 2,53 personas).
«por qué nuestra débil y maltrecha economía local debe soportar un coste de limpieza viaria de 38,36 € al año por habitante»
Incomprensible es también para mí que, como nos confirmó Dª Alicia Abellán en la reunión mantenida en la alcaldía el día 10 de Julio, si el coste de lo presupuestado como gastos de recogida de basuras en el anteproyecto es idéntico al gasto actual ¿qué explicación tiene que de los 980.000 € que imposta este servicio se eleve su cuantía en el anteproyecto a 1.090.934,36 €?
A pesar de todo lo anterior, lo que menos puedo entender es la necesidad de deshacernos de todo el material y utillaje, de ponerlo todo patas arriba, haciendo un proyecto nuevo con todos sus elementos nuevos. En nuestra visita en la alcaldía se nos dijo que nada servía; sin embargo, más adelante en esa misma entrevista se nos contó que al principio (mientras la empresa adjudicataria no le sirvan el material nuevo), dicha empresa iniciaría el servicio con él ¿En qué quedamos, sirve o no sirve?
«la Macro-privatización implica una inversión de unos tres mil millones de euros, cuando es posible hacerla por 750.000 €»
El modelo de servicios que subyace bajo vuestro proyecto de Macro-privatización no es el de una ciudad amable para con sus vecinos y visitantes, el de una ciudad que desea fomentar el turismo del interior y poner en valor su patrimonio y su riqueza gastronómica a través de iniciativas como las Rutas del Vino y otras que están en marcha. No estáis defendiendo la puesta en valor de esas cosas que, por otra parte, tratáis de defender y ayudar. Cuando afirmáis que vuestro anteproyecto es un proyecto de modernidad y futuro, no sois conscientes de que, en realidad, es todo lo contrario: un proyecto decimonónico. La idea de que toda implementación de maquinaria y tecnología, de que las grandes concentraciones de inversión y capital producen mejoras sustanciales cuando se realizan; deberíais saber que provienen ambas de esa época (final del XIX, principios del XX). Hasta en nuestra entrevista en la alcaldía, afirmasteis este principio al defender la Macro-privatización de todos los servicios bajo el argumento de hacer economías de escala.
No queridos concejales, la modernidad no va por esos derroteros de grandes inversiones y grandes macro-centros; la modernidad justifica el éxito de los procesos precisamente por el contrario; es decir, pequeños centros, que son más flexibles adaptándose mejor a los tremendos cambios, ritmos y gustos que impone la sociedad global. Inversiones ajustadas que minimicen riesgos en esta sociedad de incertidumbre, se trata de eso no de lo contrario como pretendéis. Centros que por otra parte son más respetuosos con el medio ambiente, la eficacia energética, el crecimiento sostenible y la dimensión humana.
Vuestro anteproyecto de basuras es un perfecto modelo para una empresa industrial de residuos a gran escala, pero no para una comunidad que no llega a 20.000 habitantes reales sin visos de crecimiento demográfico. Una comunidad que envejece apresuradamente y una ciudad que quiere poner en valor su potencial para crear sinergias económicas con el turismo de interior.
«pretende poner contenedores más grandes y voluminosos, recogerlos con camiones más potentes y grandes ¿Dónde está la modernidad de todo esto?»
Lo moderno, la vanguardia está en la medida y la escala humana, en contemplar no sólo los costes económicos sino los sociales, no sólo la cuenta de resultados sino la satisfacción del cliente y la imagen social, No sólo la el bienestar material sino la calidad de vida. Lo moderno es lo que han hecho ciudades como Monforte del Cid donde han vuelto a poner en marcha el antiguo carro de la basura tirado por caballería haciendo una recogida a domicilio, a la vez que ahorrando dinero a sus contribuyentes.
Vuestro anteproyecto de jardines terminará dando la estocada de muerte a uno de los emblemas de esta ciudad, sus jardines. Bien es verdad que, estos, ya estaban heridos de gravedad desde el momento que se crearon las famosas cuadrillas de jardinería, las cuales terminaron por hacer desaparecer otra figura insigne de nuestra identidad cultural «El jardinero». Me refiero aquellos hombres cuyos nombres todos tenemos en nuestra memoria y asociamos al cuidado de alguno de nuestros jardines señeros, aquellos que hicieron posible con su trabajo, vigilancia y constancia diaria el esplendor y el emblema que fueron los jardines de Jumilla.
De la limpieza viaria ya os dije todo cuanto espero en el pleno: Dª Alicia afirmó que este servicio mejorará Notablemente, yo la mejora no la espero de notable, la espero de Matrícula de Honor; pues si después de ponerla entre las más caras de España, no alcanza esa calificación, sería para que los vecinos os corriéramos a gorrazos.
En definitiva, si vais a seguir centrados en mi, espero que entendáis en qué modelo de ciudad quiero pasar los últimos años de mi vida, y deseo finalizarla en ésta que me vio nacer. No lo dudéis ni un instante la quiero tanto como vosotros la queréis. Tanto, que por dolerme, me duele en el alma vuestra obstinada equivocación.








