«Suenan broncos los tambores»
Se oyen lejanos ecos de tambores y, aunque su redoble es conocido, suena extraño su sonar. Muy raro este toque que escucho sin llegar a comprender, ignorando si es de guerra, retirada o arrebato. Pero desde hace muchos días los tambores no han dejado de sonar para todo aquel se quiera enterar.
Han decidido los tamborileros marchar con su toque y con su son por camino distinto de los santeros, aquellos que les impusieron la sanción. En las filas de unos y otros hay quienes ven con mucho agrado ésta división, también los hay que con profundo dolor ven que esto es la perdición.
Ufanos se jactan los inquisidores con su sanción, de hacer cumplir a rajatabla el reglamento, contentos y alegres se marchan también quienes nunca se vieron sometidos a ningún mandamiento.
Mal deben andar las cosas del Señor, que se dividen sus huestes y resucita la vieja inquisición para castigar al hereje por faltar a la considerada Verdad de Dios. Mientras Él, solemne y compungido en su Cruz, ve con tristeza como ahora, con la que está cayendo, sus hijos se tiran los trastos a la cabeza.
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Se oyen lejanos ecos de tambores y, aunque su redoble es conocido, suena extraño su sonar. Muy raro este toque que escucho sin llegar a comprender, ignorando si es de guerra, retirada o arrebato. Pero desde hace muchos días los tambores no han dejado de sonar para todo aquel se quiera enterar.
Han decidido los tamborileros marchar con su toque y con su son por camino distinto de los santeros, aquellos que les impusieron la sanción. En las filas de unos y otros hay quienes ven con mucho agrado ésta división, también los hay que con profundo dolor ven que esto es la perdición.
Ufanos se jactan los inquisidores con su sanción, de hacer cumplir a rajatabla el reglamento, contentos y alegres se marchan también quienes nunca se vieron sometidos a ningún mandamiento.
Mal deben andar las cosas del Señor, que se dividen sus huestes y resucita la vieja inquisición para castigar al hereje por faltar a la considerada Verdad de Dios. Mientras Él, solemne y compungido en su Cruz, ve con tristeza como ahora, con la que está cayendo, sus hijos se tiran los trastos a la cabeza.
Artesa correspondiente al programa de Tele Cable Jumilla emitido el 07/10/2010


