«¿De qué Economía Sostenible hablamos?»

Apenas se ha presentado el anteproyecto de Ley de Economía Sostenible y ya empiezan las sorpresas. Resulta que dicho anteproyecto incluye una modificación de la Leye de Propiedad Intelectual (vamos lo de la SGAE de siempre), para que se puedan bloquear el acceso a páginas de enlace a sitios P2P sin necesitar orden o mandamiento judicial alguno.
La reacción de ciudadanos internautas y blogs de toda la blogosfera española ha reaccionado al unísono alzando su voz de protesta ante esta medida que viene a contentar al «lobby cultural de la ceja», del cual forma parte la Ministra encargada del ramo.
En apenas unas horas, 11.000 usuarios de Facebook y decenas de webs ya han apoyado el manifiesto contra esta medida. La medida, bajo la intención de proteger los derechos intelectuales de los autores, elimina otros más básicos y fundamentales como el de la libertad de difusión y expresión sin que un juez medie o dicte sentencia para privar de estos al sujeto. Más paradójico resulta que esto se haga en nombre de la Economía sostenible, por quienes se denominan de Izquierdas y con la anuencia de una Ministra que como autora perteneciente a la SGAE tiene intereses personales en el asunto.
La industria discográfica que junto a la SGAE ha solicitado del gobierno esta medida, aspira a vivir de la subvención estatal, olvidando que a lo largo de la historia la innovación y el desarrollo tecnológico ha barrido o transformado todo tipo de industrias que quedaron ancladas en el pasado (sea vinilo, o CD).Reacuérdese no los 100.000 puestos de trabajo que dicen las distribuidoras del disco que peligran; sino los millones que desaparecieron en la vieja industria del esparto, los astilleros o la minería del carbón, etc. etc. Tampoco tienen que desaparecer, basta con cambiar el modo de distribución, utilizando la propia red Internet. Ya hay distribuidoras que se han convertido en promotoras artísticas de giras y conciertos en directo de sus autores.
En estos momentos, en Internet, circula más música legal que pirata. Hay lugares donde sin descargarte nada puedes escuchar la música que desees de todo el mundo. Hay miles de sitios donde autores consagrados y nóveles cuelgan de modo desinteresado su música para difundirla. Hay otros tantos lugares donde por la publicidad que pende de ellos, muchos autores obtienen el beneficio a su trabajo artístico; pero no, aquí pretender vivir de las ubres de mama Estado. Esto aún a costa de cercenar el derecho que me asiste como individuo a prestar unas canciones a mi amigo a través de la red.
El primer pirata musical de la historia conocida fue . Wolfgang Amadeus Mozart que en 1769 entró en la Capilla Sixtina a escuchar el «Miserere» de Allegri. Esta pieza musical sólo se podía ejecutar allí y estaba prohibida su copia o reproducción bajo pena de excomunión papal, gracias a su genio y a su prodigiosa memoria, en una sola audición, fue capaz de quedarse con la partitura y, hoy, Ud y yo podemos disfrutar de esta pieza musical.
Estos autores y estos señores quieren vivir a la sopa boba, no admiten que el pelotazo de una canción de verano que se coloca bien en el mercado, ha dejado de ser suficiente para mantenerse toda una vida.
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Apenas se ha presentado el anteproyecto de Ley de Economía Sostenible y ya empiezan las sorpresas. Resulta que dicho anteproyecto incluye una modificación de la Leye de Propiedad Intelectual (vamos lo de la SGAE de siempre), para que se puedan bloquear el acceso a páginas de enlace a sitios P2P sin necesitar orden o mandamiento judicial alguno.
La reacción de ciudadanos internautas y blogs de toda la blogosfera española ha reaccionado al unísono alzando su voz de protesta ante esta medida que viene a contentar al «lobby cultural de la ceja», del cual forma parte la Ministra encargada del ramo.
En apenas unas horas, 11.000 usuarios de Facebook y decenas de webs ya han apoyado el manifiesto contra esta medida. La medida, bajo la intención de proteger los derechos intelectuales de los autores, elimina otros más básicos y fundamentales como el de la libertad de difusión y expresión sin que un juez medie o dicte sentencia para privar de estos al sujeto. Más paradójico resulta que esto se haga en nombre de la Economía sostenible, por quienes se denominan de Izquierdas y con la anuencia de una Ministra que como autora perteneciente a la SGAE tiene intereses personales en el asunto.
La industria discográfica que junto a la SGAE ha solicitado del gobierno esta medida, aspira a vivir de la subvención estatal, olvidando que a lo largo de la historia la innovación y el desarrollo tecnológico ha barrido o transformado todo tipo de industrias que quedaron ancladas en el pasado (sea vinilo, o CD).Reacuérdese no los 100.000 puestos de trabajo que dicen las distribuidoras del disco que peligran; sino los millones que desaparecieron en la vieja industria del esparto, los astilleros o la minería del carbón, etc. etc. Tampoco tienen que desaparecer, basta con cambiar el modo de distribución, utilizando la propia red Internet. Ya hay distribuidoras que se han convertido en promotoras artísticas de giras y conciertos en directo de sus autores.
En estos momentos, en Internet, circula más música legal que pirata. Hay lugares donde sin descargarte nada puedes escuchar la música que desees de todo el mundo. Hay miles de sitios donde autores consagrados y nóveles cuelgan de modo desinteresado su música para difundirla. Hay otros tantos lugares donde por la publicidad que pende de ellos, muchos autores obtienen el beneficio a su trabajo artístico; pero no, aquí pretender vivir de las ubres de mama Estado. Esto aún a costa de cercenar el derecho que me asiste como individuo a prestar unas canciones a mi amigo a través de la red.
El primer pirata musical de la historia conocida fue . Wolfgang Amadeus Mozart que en 1769 entró en la Capilla Sixtina a escuchar el «Miserere» de Allegri. Esta pieza musical sólo se podía ejecutar allí y estaba prohibida su copia o reproducción bajo pena de excomunión papal, gracias a su genio y a su prodigiosa memoria, en una sola audición, fue capaz de quedarse con la partitura y, hoy, Ud y yo podemos disfrutar de esta pieza musical.
Estos autores y estos señores quieren vivir a la sopa boba, no admiten que el pelotazo de una canción de verano que se coloca bien en el mercado, ha dejado de ser suficiente para mantenerse toda una vida.
