«Comprar un disfraz y no vestirse de mascarón»
Si algo tiene de peculiar nuestro carnaval jumillano en su forma de desarrollarlo era la improvisación del disfraz y la chanza con el amigo o conocido en la calle del Calvario. Aquí en Jumilla, nunca hubo tradición de chirigotas, desfiles o algo parecido, quien participaba en la fiesta acudía en esos días a los baúles y arcas que entonces circulaban por las cámaras de las casas y se arreglaba el sayo con lo que buenamente pillaba. De esta guisa y con disfraces, a todas luces menos lucidos que los actuales, se lanzaba uno a la calle a bromear con el primer paisano que se encontraba.
Ahora, con el influjo mediático, intentamos imitar Carnavales más propios de Aguilas, Canarias y hasta Rio Janeiro Muchas madres hacen preciosos disfraces a sus pequeños que, a no tardar, terminarán comprándolos para salir disfrazados. De esta guisa, sólo los muy mayores tienen ya memoria de lo que nuestros carnavales eran y significaban.
Por ello nos parece una TONTASCA, en los tiempos de crisis que atravesamos, no volver a las costumbres de nuestros antepasados y, en estos días, en vez de remover el arca de las abuelas y colocarnos cualquier capisayo para salir de máscaras, tengamos que ir a las tiendas a comprar los ya manidos disfraces de época, pirata, princesa o payaso.
En consecuencia hemos declarado TONTASCA de la semana carnavalesca el comprar los susodichos disfraces en vez de improvisarlos.
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Si algo tiene de peculiar nuestro carnaval jumillano en su forma de desarrollarlo era la improvisación del disfraz y la chanza con el amigo o conocido en la calle del Calvario. Aquí en Jumilla, nunca hubo tradición de chirigotas, desfiles o algo parecido, quien participaba en la fiesta acudía en esos días a los baúles y arcas que entonces circulaban por las cámaras de las casas y se arreglaba el sayo con lo que buenamente pillaba. De esta guisa y con disfraces, a todas luces menos lucidos que los actuales, se lanzaba uno a la calle a bromear con el primer paisano que se encontraba.
Ahora, con el influjo mediático, intentamos imitar Carnavales más propios de Aguilas, Canarias y hasta Rio Janeiro Muchas madres hacen preciosos disfraces a sus pequeños que, a no tardar, terminarán comprándolos para salir disfrazados. De esta guisa, sólo los muy mayores tienen ya memoria de lo que nuestros carnavales eran y significaban.
Por ello nos parece una TONTASCA, en los tiempos de crisis que atravesamos, no volver a las costumbres de nuestros antepasados y, en estos días, en vez de remover el arca de las abuelas y colocarnos cualquier capisayo para salir de máscaras, tengamos que ir a las tiendas a comprar los ya manidos disfraces de época, pirata, princesa o payaso.
En consecuencia hemos declarado TONTASCA de la semana carnavalesca el comprar los susodichos disfraces en vez de improvisarlos.
