«Clases de Meabonicos»
Tal y como prometí a los lectores proseguiré describiendo los subtipos de psicología social pertenecientes a los
«Meabonicos» que existían en el acervo cultural de nuestros antepasados jumillanos.
«El Chascarrillas» Este es de todas las subclases de meabonicos el que mejor cae, siempre tiene un comentario gracioso, cuenta como nadie los chistes y alegra las reuniones sociales de amigos y conocidos. Nunca se mete con nadie ni con nada, él siempre con sus chascarrillos graciosos, de ahí que todo el mundo lo busque en las ocasiones de asueto.
«El hormiguica» Es la Purísima discreción viviente, siempre en su trabajo y lo suyo. No quiere problemas con nadie, siempre educado “¡Buenos días! y ¡Vaya Ud. Con Dios!” para no molestar en sus labios un “¡Ud. Perdone, no quería…!. Su único defecto es que vida social, la verdad, de esa, no hacen.
«El correveidile» Su problema no es que sea licinciao, ni siquiera que se meta en la vida ajena; es simplemente que por regalar los oídos y ganarse el favor de su interlocutor le cuenta todos los chismes y diretes que cree pueden agradarle. El problema no está en este rasgo de su personalidad, sino en el de quien le presta oídos.
«El Encimario» Se dice así de aquel que anda siempre en los eventos sociales merodeando el elemento principal, sin que exista justificación de cargo o cometido para que este allí. Así, le vemos alrededor del santo en la procesión, de la tribuna en el acto público, del púlpito en la iglesia, de los novios en la boda o del muerto en el entierro. En definitiva el es un
«Meabonico» y, pretende, estando encima de la persona u objeto central del evento, dejar constancia de que él, más que ningún otro, está por la causa.
«El Meapilas» Se aplicaba fundamentalmente a aquellos que observaban con excesivo celo sus obligaciones religiosas, tanto, que terminaban por confesar pecados que no cometían, aburriendo de este modo, hasta el mismísimo cura confesor. Ahora con el laicismo y la globalización siguen existiendo, no mean en la pila bautismal sino la del partido en que militan. Son los
«Acérrimos» y siguen las consignas y pautas que les marcan sus partidos.
«El Estomagoagradecido» Es acomodaticio, camaleónico y bastante gandul, de ahí que busque en el favor del poder rehuyendo el esfuerzo, trabajo y la capacidad necesaria (que en ocasiones no tiene), para ganarse su sustento. Personalmente es el que menos simpatía despierta en mí, pues este por no ser yo creo que ni siquiera es
«Meabonico», más bien es de lo que toca. Antes con Franco era adicto al
Régimen, ahora sigue siendo del
Movimiento (el actual) y mañana o será del que venga.